Asín hace 12 años que trabajaba en GTA. Desde que se cerraron las puertas, el 30 de mayo pasado, no tuvieron más contacto con la empresa. Al principio, el STIA (Sindicato de Industrias de la Alimentación) intervino activamente, pero desde hace un mes que no convoca a asambleas, no envía algún comunicado y tampoco se contacta con los trabajadores. La única ayuda que reciben es del gobierno de la Provincia y de la intendencia: un bolsón de alimentos y un subsidio de $ 200.000.
La noticia del llamado a convocatoria de acreedores es la noticia que no esperaban escuchar, pero que se hacía cada vez más probable a medida que pasaba el tiempo sin novedades. A fines de mayo, los trabajadores habían tomado una medida de fuerza ante la falta de cumplimiento de los pagos por parte de los empresarios. “A la semana la cerraron: nos dejaron afuera”.
Hace cuatro meses que no perciben ningún pago de parte de la empresa. “Ahora entró en concurso, pero no tenemos ninguna información certera porque la empresa no comunica nada”, indicó.
“Nuestro sindicato (STIA) tampoco nos comunica nada. Nos guiamos por las noticias de los compañeros, por el boca a boca, por la información que tiene cada uno. Vamos reuniendo y viendo porque estamos a la deriva”, explicó Asín.
De los 900 trabajadores, 400 fueron notificados de sus despidos. Se trata de afiliados al STIA. El resto, entre ellos los adherentes al Sindicato de la Carne, no fueron desvinculados. Asín recordó que, al principio, estaban todos juntos en el reclamo. Pero, de buenas a primeras, se apartaron de las protestas y lograron que no se los despida. Y, si en algún momento la planta llega a reabrir, “los puestos de trabajo de ellos están asegurados”.
La expectativa es que la empresa reabra sus puertas luego del llamado a concurso. De hecho, el objetivo principal de ese mecanismo precisamente es viabilizar la continuidad de la compañía, proteger sus activos y permitirle renegociar sus deudas para evitar la quiebra.
Encadenados por la desesperación
Ante la carencia de interlocutores y las dificultades económicas en alza para los trabajadores despedidos, un grupo intentó ir a buscar respuestas en la intendencia de Concepción del Uruguay. “Intentamos hablar con el intendente porque la situación era desesperante”, mencionó.
El 2 de septiembre, dos operarios se encadenaron en el Centro Cívico, frente al Juzgado Laboral de Concepción del Uruguay. Estuvieron desde las nueve de la mañana hasta las dos de la tarde, momento “en que se dignó a bajar” el intendente José Lauritto. Se comprometió a tratar de reunirse con los empresarios para ver de qué manera les puede pagar las indemnizaciones. Asín dijo que eso es una parte de la deuda. También están esperando que les abonen sueldos, cuotas alimentarias y aguinaldo.
Por ahora, el único socorro que han obtenido es una ayuda de $ 200.000 de la Provincia y bolsones de alimentos de la intendencia. “Está buenísima la ayuda, pero no es la solución”, remarcó. Por ahora, los comestibles siguen llegando, pero el subsidio se ha efectivizado de manera un tanto desprolija. Algunos los han percibido en dos ocasiones, mientras que otros todavía esperan el primer desembolso. “Hay un atraso importante”, destacó.
El rebusque
Sin percibir ingresos desde hace cuatro meses, Asín dijo que deben salir a buscar otro ingreso en un momento complejo. “La situación a nivel país en materia de trabajo es complicada. Está terrible”, destacó.
El ex operario, así como algunos de sus compañeros, comenzó a realizar algunas changas de albañilería y pintura. “No hay mucho más y no se puede elegir”, dijo. “Es para el día a día; para vivir, para comer”, mencionó. Otros, los que tenían un vehículo medianamente nuevo, comenzaron a trabajar como Uber.
Pero hay otros que no pueden encontrar ninguna salida. “Los agarró con mucha edad y no les dan trabajo para nada”, dijo. En consecuencia, buscan sostén en los familiares. Otros que ya tenían algún emprendimiento, se volcaron de lleno.
Por otra parte, admitió que las cuentas que tenía no pudo seguir afrontándolas. “Eso nos estaba sobrepasando y le pasó a un montón de compañeros”.
También analizaron la posibilidad de formar una cooperativa con los trabajadores despedidos. Pero es un tema complejo. Hay trabas legales, lleva mucho tiempo. La idea está, pero habría que llevarla a cabo”, mencionó.
Crisis por factores internos y externos
Ayer, la empresa avícola, que pidió la apertura de su concurso preventivo de acreedores, informó ante la Justicia que acumulaba más de $126.000 millones en cheques rechazados y que había ingresado en cesación de pagos el 29 de enero pasado, cuando no pudo afrontar documentos por $2.070.722.822,03. Además, de acuerdo con la información contable acompañada al expediente, al cierre de 2025 registraba un pasivo de alrededor de $536.000 millones, unos US$350 millones al tipo de cambio oficial, según La Nación.
En el expediente, GTA atribuyó su crisis a una combinación de factores internos y externos. Entre ellos mencionó “el estancamiento del mercado doméstico, la pérdida del poder adquisitivo, las dificultades para trasladar los mayores costos a los precios, el ingreso de carne aviar importada, el cierre de mercados externos luego del episodio de influenza aviar de 2023, la sequía de la campaña 2022/23 y el aumento de los costos de energía, logística, materias primas y mano de obra”.
Pero Asín sostuvo que no se quedan con esas explicaciones. “Hasta el último día que tomamos la medida porque no nos pagaban, nosotros veíamos que se seguía vendiendo bien porque a los otros frigoríficos les está yendo bastante bien”, mencionó.
Los obreros miraban con atención algunas de las decisiones que se adoptaban. Por ejemplo, postergaban los pagos en Concepción del Uruguay, pero sí optaba por pagar salarios en las plantas de otras provincias.
Resignación o movilización
El miércoles pasado, el MOSU (Movimiento Social Uruguayense) indicó que los trabajadores despedidos y no despedidos serán uno de esos grupos que ingresarán a la convocatoria para cobrar sus deudas. “Pero los tiempos del proceso judicial están muy lejos de ser los tiempos de la urgencia de las familias que ya llevan meses sin medios de subsistencia”.
“Este desastre económico y social que padecemos es el resultado de un modelo económico que desprecia a los trabajadores y a las industrias, que viene haciendo todo lo posible para destruir la producción nacional, empresas que se achican para subsistir y, de todos modos, no lo pueden sostener, porque el ahogo de los gastos fijos generado por la suba infinita de las tarifas las termina empujando al cierre y despido del total de sus trabajadores”, remarcaron.
“Si nos quedamos en nuestras casas tratando de salvarnos solos, nos va a tapar la ola que viene arrasando con lo que encuentra en el camino, es ahora el tiempo de manifestarnos y juntarnos para organizar la resistencia a un modelo que viene por nosotros, por nuestros derechos, por nuestras vidas”, mencionaron en el MOSU.
El trabajador destacó el acompañamiento de la sociedad uruguayense en las primeras movilizaciones que realizaron. Incluso, con donaciones de alimentos. Pero el tiempo pasó, hay muchas personas que mantienen su respaldo, pero ya no con el énfasis inicial. “Todos tendrán sus cosas”, admitió.
Asín sostuvo que es difícil mantenerse en esa situación. “Muchos compañeros están cansados. El desgaste es mucho. Algunos ya están resignados, dieron por perdido esto y están tratando de volver a hacer sus vidas para estar más tranquilos: la salud mental se complica en estos momentos”, destacó.
Aun así, cerca de 50 siguen firmes. No bajan los brazos. Tratando de hacer ollas populares, movilizarse, reunirse, acercarse a la empresa para que vean que están dispuestos a volver a trabajar. “El sábado nos vamos a juntar para la Marcha de la Bronca que se realiza en Concepción del Uruguay a las cinco de la tarde», dijo Asín.
No saben cuánto más tendrán que esperar, pero tienen algo claro: quieren volver a trabajar y que les paguen lo que les corresponde. Mientras tanto, siguen ahí. Juntos y sin bajar los brazos.



2 comentarios
Pobres trabajadores del pueblo!
Pobre trabajadores depedidos! Para que están los gremios si no pueden garantizar nada de protección más que asegurar que se quedan con las cuotas de los obreros, no les parece?. Es toda una situación de constantes abusos y el que paga la fiesta son los trabajadores del pueblo !
Mencho
Aca hay varios actores, el 1ro. es la Secretaria de Trabajo de la Provincia, segundo la justicia y él actor Principal es el Intendente, todos miraron para otro lado, el Sindicato mas que medidas de fuerza no puedem si la patronal doce no te pago, o te jode porque eso hizo cada vez que iba a la Secretaria de Trabajo de Provincia, les tomo le pelo a todos, y? que hicieron!!, nada muchachos, cartas sobre la mesa, TODOS MIRARON PARA EL COSTADO, pura bla..bla..lamentablemnte, y si la justicia actuaba rapido nada salia de aho adentro, pero como simpre, uno debe a otro y asi van…