La cúpula pejotista, las especulaciones, el miedo a jugar fuerte
José Lauritto, uno de los pocos intendentes pejotistas ganadores, igual que la paranaense Rosario Romero, se muestran anotados para candidatearse al cargo mayor de la provincia.
El primero, Lauritto, aprendió de Michel (representante de la runfla pejotista) al afirmar que el PJ de Entre Ríos no debe participar de la interna bonaerense, un modo fácil de desligarse del debate acerca de qué peronismo quieren los entrerrianos, si un peronismo lavado y escasamente comprometido con las necesidades sociales o un peronismo que, como su creador, se anime a romper huevos para hacer tortillas. Bueno, Lauritto llegó de la mano de Busti.
Romero, pese a su procedencia centroizquierdista (militó en el PI y FG), no desentonó con el pensamiento anquilosado del PJ entrerriano. Fue, junto a Michel, Bordet, Bahl y Cía., la que, sin sonrojarse, le armó al “traidor” saltimbanqui de Bossio un auditorio aplaudidor, desmemoriado.
Allí, Bossio no desentonó; una de las sillas estaba ocupada por Bordet, el primero en querer un salvoconducto luego de la derrota de 2016. Se confesó con el diario más gorila, “La Nación”. No le sirvió de mucho: hoy está imputado y todo indicaría que será procesado por varios delitos.
Por último, el único de los actores que sostiene el discurso que mantiene parada a la runfla es Guillermo Michel, un ordenador nato, muy efectivo, que les sirve y se sirve. Es el referente del PJ entrerriano, el que habla, pero con un proyecto político muy lavado que no convence.
Es el que se anima a enfrentar a un Kicillof que crece desde el pie, sin dirigentes de peso que salten al ruedo.
A esta entente debe sumarse otro actor singular: Concordia, desarticulada hoy por hoy, pero capaz de mover el tablero si encontrara un norte. Todos saben que, sin Concordia haciendo pata ancha y engordando resultados, la provincia se pierde.
Entonces, aquí, amagan, parecen, dan a entender… pero hasta ahora lo poco que lograron es juntarse a recordar a Satalia Méndez o apoyar a Cresto en un debate con el radical negador de Chajarí (¡cuándo no!), el senador Dal Molín.
Al parecer, amagan con acordar una fórmula que encontraría consenso: Giano intendente, Cresto gobernador. ¿Encontraría consenso? Mmmm. ¿Con qué política? No resulta sencillo pensar en un Bordet apoyando y militando la candidatura de Kicillof.
¿Bordet es hoy el Busti de los 90, menemista, o está dispuesto a desandar sus pasos y dejar de ser tan amigo de La Nación y más del kirchnerismo que le dio la posibilidad de gobernar la ciudad y la provincia durante 16 años? Quizá la causa por enriquecimiento ilícito que lo tiene con el rabo entre las piernas lo ayude a reflexionar mejor sus próximos pasos.
Giano, a punto de participar del lanzamiento del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), el próximo 19-9, y Cresto pensando su jugada. No hay aún definiciones que permitan asegurar que Concordia volvería a ser el eje que agrupe al votante peronista deseoso de que alguien se anime a patear el tablero y salir de este atolladero de derrotas y pases de factura.
¿Las encuestas conducen?
El menem-bustismo inauguró la ideología de las encuestas, esto es, crear un clima que favorezca o desfavorezca algún plan político; luego de instalar el tema, desparramar encuestas que van a decir lo que yo busco que digan y, logrado el plan, anunciar: “esto es lo que piensa la mayoría de la sociedad”, que obviamente no es otra cosa que lo que el establishment busca. Lo que se llama manipulación que, debe saberse, viene cada vez más recargada (bots).
Así se libran de conducir con la ideología peronista que produce escozor entre los dueños del país y de la provincia. Apuestan y lo dicen a los cuatro vientos: llegar sin romper ningún huevo… o, como dice el ocurrente Cúneo: “Ajuste con polenta”.
A la única encuesta que no parecen atender es a la que dice que el candidato peronista más votado sería Kicillof, no hay otro. Por ahora, al menos, no.
De este modo y, con las PASO en veremos, lo que se avecina es otra vez sopa, dirigentes en una piecita resolviendo con el dedo.
La prueba más acabada de todo esto es el silencio arrollador frente al encarcelamiento del Pato, a quien le deben casi todo lo bueno que se puede decir del peronismo en estos más de 40 años de democracia: la mejor política industrial; el haber convertido a la ruta de la muerte en autovía; los índices de desocupación más bajos, igual que los de pobreza, durante sus 8 años al frente de la provincia. Bordet le cambió la cara a Concordia con los recursos que conseguía el hoy condenado exgobernador.
¿Corrupción? Ahh, claro, Busti, Moine, Montiel y los fulanos que acompañaban, todos bebés de pecho, denuncias mil pero archivaditas, bien lejos del conocimiento público. Podríamos hacer un mapa ilustrativo de la ¿Justicia entrerriana? Para muestra, solo un ejemplo basta: la fiscal anticorrupción es la misma que le mintió en la cara a la Justicia y al pueblo entrerriano y ahí la dejaron como una adalid anticorrupción. Una risa si no fuera asqueante.
Casi todos en privado reconocen que el Pato fue el mejor gobernador y CFK la mejor presidenta que ha dado esa expresión política luego de recuperar la democracia; sin embargo, callan, ocultan y se hacen los osos frente al atropello judicial cada vez más claro. Cristina y el Pato presos, y Macri y la banda delincuencial de la que se rodeó, libres de culpa y cargo, con los jueces que Milei acaba de nombrar que, a su vez, son los mismos que lo liberan a él del caso $Libra, Spagnolo, el 3% de Kari, etc., etc. ¡Cuánto republicanismo! El de los Republicanos.
Quedarán en el olvido judicial los 45 mil millones de dólares que el contrabandista fugó junto a sus amigos, Caputo y Cía., y que hoy pagamos cada uno de los millones de argentinos; también quedará en el olvido judicial el espionaje contra las familias de los tripulantes del submarino San Juan; saber quiénes fueron los ideólogos del intento de magnicidio. Borran las huellas de todo lo que pueda comprometer a los dueños de Argentina.
Para eso está la Justicia argentina, de modo que el próximo gobierno debería tener este tema como prioridad. ¿Reforma Constitucional? ¿Jueces elegidos por voto directo? Algo…
Republicanos no, caraduras. Paraguay metió preso a Kueider; Bolivia, a Cerimedo… ¿Y aquí?
Aquí solo a los kirchoperonistas. Los delincuentes de guante blanco que cada vez que llegan es para destrozar el país, su débil economía, siguen jodiendo gente. La Justicia, bien gracias.
Los actores de reparto y enseñanzas a los indecisos
Los principales actores provinciales de reparto en esta etapa son aquellos que prometieron más de lo que quisieron o pudieron. El PAR (Peronismo Amplio Renovador) se quedó en las intenciones. La falta de conducción y claridad política hizo naufragar un proyecto que pudo ser y no fue.
De esa experiencia, en la que dio la impresión de que quienes condujeron fueron los viejos y no los jóvenes peronistas, quedaron plantadas dos militancias: la de Concordia con “Ordunita” a la cabeza y la de Gualeguaychú con el joven Irigoyen. Así, el experimento paranaense (PAR) ni siquiera alcanzó a arrancar.
El otro grupo son los intendentes sub-40 que, al igual que los mencionados, han mostrado, al menos hasta ahora, vuelo bajo. Pudieron encontrarse, pues en principio se muestran alineados a Kicillof; sin embargo, el vedetismo, la arrogancia o simplemente la falta de ideas los mostró y muestra separados, cada uno haciendo su juego.
Grupos con una idea original parecida (Kicillof), ni siquiera lograron coordinar algo que los sacara del anonimato social.
En Concordia, los actores de reparto son muchos más y la confusión ideológica, mucho más profunda. La derrota electoral les desfiguró la cara y todos creen que pueden ser, no se terminan de reconocer entre sí. El peor de todos los candidatos que tuvo el PJ en esta ciudad cree que está en carrera; el aprendiz de trepada, que primero fue mandadero del Pato, luego de Cresto y que ahora quiere serlo de Lauritto, se cree apto para asumir el mando; el primo Marcelo, un ligador nato, siempre dispuesto, ahora cree que él podría; ni hablar de “Ordunita” (debe aclararse que el apelativo es real, así lo llaman en algunos círculos políticos, pero aquí, al solo efecto de distinguirlo de su padre, “el Vasco”), que viene pegando carteles hace rato.
