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Opinión, Política, Tecnologia

13 octubre, 2026

«Milei y Bukele no pretenden actuar como presidentes sino como CEO de una corporación rentable»

Desde cierto ámbito de la izquierda, las disfuncionalidades de las democracias liberales estarían relacionadas con la interrupción constante del capitalismo en sus lógicas. La solución a estas embestidas deshumanizantes sería entonces ampliar la democracia. Radicalizarla. Un selecto grupo de tecno-oligarcas piensan todo lo contrario: al partir del concepto de igualdad la democracia es el error. De esta premisa parten los precursores de la Ilustración Oscura, una corriente ideológica que trasciende las aspiraciones autoritarias de las extremas derechas europeas y cuestiona la herencia de las ideas de la Revolución Francesa. Frente a la igualdad y la justicia social, defienden la eugenesia y el darwinismo social. Frente a la libertad, el tecnoautoritarismo y la hipervigilancia. Frente al Estado-nación y sus instituciones, una suerte de país-empresa en la que el CEO concentre todos los poderes.

8:03 am h
mora molina

El profesor de Filosofía Juan Jesús Mora repasa la historia de este movimiento, el perfil de sus precursores, sus ideas y sus proyecciones en La Ilustración Oscura ¿Y si la democracia fuese un error? (Almuzara, 2026). Según el autor, el libro funciona como un manual que busca explicar «desde una aproximación académica» una corriente eminentemente digital que, soterradamente, va abriéndose camino en el mundo real. Las ideas de la Ilustración Oscura asoman en las declaraciones públicas de tecno-oligarcas como Peter Thiel (Palantir), Elon Musk (Space X) o Balaji Srinivasan (Myriad Genetics), cuyas visiones y capital retroalimentaron a sus impulsores: el ingeniero Curtis Yarvin y el filósofo Nick Land.

P: ¿Cómo se trasladan estas ideas a la representación política e institucional, y de qué manera conectan con líderes como Javier Milei o el anarcocapitalismo?

​Su propósito no es abolir el poder, sino descomponer el Estado-nación en redes de micro Estados, ciudades flotantes (seasteading) o «arcas» privadas concebidas para preservar a una élite tecnológica frente a eventuales crisis mundiales. Asumen posturas aceleracionistas, sosteniendo que la aceleración tecnológica destruirá la democracia para reemplazarla por un sistema cibernético.
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​Es aquí donde Milei y Bukele, salvando las diferencias, conectan con estas tesis, porque no pretenden actuar como presidentes de una república, sino como CEO o directores ejecutivos de una corporación rentable. Bajo sus gobiernos, lo público se reduce al mínimo y el Estado pasa de ser un garante protector a un mero administrador de contratos privados. Pero hasta ahí van a llegar, porque no pueden ir hacia la destrucción del Estado desde la perspectiva anarcocapitalista, ya que es una tesis autodisolutiva. El propio mercado requiere de un poder jerárquico, un policía que garantice las reglas del juego.

P: Es una paradoja. Es contradictorio a su ideología pero completamente funcional a ella.
P: Entonces ¿sirve de algo continuar explicando?

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