El proyecto de la Delegación Argentina de Salto Grande para la puesta en valor del Paraje Ascona quedó, al menos por ahora, en suspenso.
Se trataba de la construcción de un complejo recreativo a nuevo, que tendría como eje una amplia pileta central rodeada de espacios de servicio y apoyo. El diseño contempla la instalación de baños y vestuarios próximos al área de natación; además de un bloque de cocina y comedor, pensado para actividades sociales y encuentros comunitarios. Además de tres cabañas equipadas con cocina y restaurante para ampliar la oferta hacia el alojamiento y la gastronomía.
Pero el viernes pasado se realizó una reunión en el predio con representantes de la Comisión Técnica Mixta (CTM) de Salto Grande y contratistas, albañiles y trabajadores de distintos oficios que habían sido convocados para participar de las obras. De parte de CTM Salto Grande, las explicaciones las habría dado Gabriel Cabanillas, un instrumentador quirúrgico contratado durante la gestión anterior de Luis Benedetto y que se hoy se desempeña como Jefe de Unidad Ejecutora de Proyectos. Cabanillas es marido de la jueza Federal de Concordia Analía Graciela Ramponi. También estuvo el ex jefe de Gabinete de la gestión Azcué, el arquitecto Eduardo Caminal, contratado por Salto Grande para supervisar las obras civiles que lleva adelante la institución, entre ellas, la del Teatro Auditorium.
Allí se les comunicó que los fondos previstos para el proyecto no estarán disponibles durante lo que resta de 2026, por lo que la ejecución de las obras quedaría postergada hasta el próximo año.

La explicación transmitida a los contratistas habría sido que parte de los recursos originalmente destinados al proyecto fueron reasignados a la compra de maquinaria para hacer frente a las consecuencias que podría provocar el fenómeno de El Niño y a trabajos de reacondicionamiento de espacios destinados eventualmente a alojar familias ante una posible inundación en la región.
El anuncio generó malestar entre quienes ya habían comprometido recursos. De acuerdo con la información a la que accedió este medio, empresas y trabajadores habían comprado materiales y, en algunos casos, realizado tareas iniciales confiando en el inicio de las obras y en el pago posterior.
Este miércoles, la situación volvió a ser planteada en una reunión que se habría realizado en una oficina de la Municipalidad, donde se analizó la necesidad de encontrar alguna respuesta para quienes ya habían asumido gastos. El reclamo apuntó, al menos inicialmente, a que se reconozcan los materiales adquiridos y los trabajos realizados antes de la suspensión.

En septiembre de 2025, el gobernador Rogelio Frigerio firmó un convenio con la Delegación Argentina de la CTM mediante el cual la administración del Paraje Ascona pasó a quedar bajo responsabilidad exclusiva de Salto Grande.
El acuerdo se inscribió en el denominado Plan de Gestión y Promoción de Inversiones para el Desarrollo Turístico, Recreativo y Deportivo de la Región de Salto Grande, que planteaba como objetivos potenciar el uso del predio y promover actividades vinculadas al turismo, el deporte, la cultura y la inclusión.

El convenio estableció que la Delegación Argentina de CTM podría administrar directamente el complejo o hacerlo mediante terceros y desarrollar allí programas y actividades de carácter social, deportivo, cultural y recreativo.
La transferencia de la administración se produjo sobre un predio que ya había atravesado distintos procesos de recuperación y puesta en valor durante los últimos años.

El complejo recreativo María Isabel Orcoyen —conocido como Paraje Ascona— fue afectado por la creciente del río Uruguay de 2015 y posteriormente recibió obras de recuperación. En 2019, incluso, la Provincia había licitado trabajos de reparaciones edilicias por daños provocados por la inundación.
En 2022, el predio fue presentado nuevamente como un espacio recuperado, con infraestructura destinada al turismo social y actividades recreativas.


