El pasado 20 de julio, la directora del establecimiento, Diana Carmarán, había informado que una intensa ráfaga de viento desprendió un sector de aproximadamente 10 por 10 metros del techo, además de cenefas y otras estructuras. El ingreso de agua afectó el Salón de Usos Múltiples, un depósito de Educación Física, el kiosco escolar, la biblioteca del nivel superior y provocó daños en equipos electrónicos, computadoras y materiales de trabajo.
En aquel momento, personal de la Dirección Departamental de Escuelas y de la Zonal de Arquitectura inspeccionó el edificio y elaboró un informe técnico. Las clases fueron suspendidas parcialmente y reorganizadas para permitir el funcionamiento únicamente de los sectores que no habían sufrido daños.
Sin embargo, dieciocho días después del temporal, AGMER denunció que el techo afectado todavía no fue restituido y que la escuela continúa funcionando en condiciones que consideran inadecuadas.
Desde el sindicato recordaron que ya habían advertido sobre la decisión de mantener la actividad escolar con la totalidad de los estudiantes concurriendo al establecimiento, situación que, aseguran, pudieron comprobar durante una visita realizada el pasado 30 de julio tras el reclamo de la comunidad educativa.
Ante este panorama, AGMER exigió la suspensión de las clases durante los días de lluvia, sin permanencia del equipo docente ni del personal auxiliar en el edificio, hasta que se garanticen condiciones seguras. También reclamó una reorganización de las actividades escolares acorde con la gravedad de la situación y la reparación urgente del establecimiento.
A la Escuela N° 17 concurren alrededor de 700 alumnos de los niveles inicial y primario junto a unos 60 docentes durante los turnos mañana y tarde, mientras que por la noche funciona el Profesorado de Educación Física, al que asisten cerca de 500 estudiantes.
A pesar del tiempo transcurrido desde el temporal y de los reclamos de directivos, docentes y familias, la comunidad educativa continúa esperando que las obras avancen para recuperar plenamente las condiciones de seguridad y salubridad del edificio escolar.

Techos arrancados, árboles caídos y aulas inutilizadas: el temporal paralizó tres escuelas


