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Encuentro en Paraná define el futuro de la planta “La China” de GTA en ‘La Histórica’

Hace una semana que el grupo GTA (Granja Tres Arroyos) en Concepción del Uruguay cerró el frigorífico “La China”. Casi un millar de trabajadores quedaron envueltos en la incertidumbre absoluta. Miguel Klenner, obrero de GTA y ex secretario del STIA (Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación), indicó esta mañana a DIARIOJUNIO que hay expectativas por una cumbre en Paraná entre los empresarios y el gobierno para que la planta se reabra. “Seguimos con la planta cerrada por tiempo indeterminado. Así lo manifiesta la empresa. La única noticia buena es que el jueves se van a reunir los gremios (STIA y Sindicato de la Carne) en Paraná con los dueños del frigorífico y la Secretaría de Trabajo de la Provincia para ver si se puede destrabar esto y arrancar de vuelta”, mencionó. Aunque el ministro de Gobierno, Manuel Troncoso, dijo en una entrevista periodística que ese encuentro sería mañana miércoles. Además, Klenner remarcó que los obreros no pueden vivir de las ollas populares con los bolsones de la Provincia y de la intendencia. “Hay chicos que necesitan el plato de comida en la mesa. Y me da bronca que, siendo privados, le estamos sacando esos bolsones de comida a los sectores que más necesitan”, dijo.

2 junio, 2026

4:05 pm

Klenner aclaró que los obreros no pueden seguir de esta manera. “Ya hace un mes que están sin cobrar. Los servicios vienen y te los cortan”, indicó. Aunque la provincia interviene para que no se les interrumpa el suministro de gas natural y de electricidad, el ex secretario general del STIA mencionó que los empleados padecen situaciones de angustia y depresión ya que están “al borde del abismo”. Están “muy endeudados” con los bancos, tarjetas de crédito, créditos personales. “El que se compró una bicicleta, una moto” no sabe cómo la va a pagar.

“La sociedad acompañó, está perfecto, se hizo la olla popular, nos manifestamos, se mostró el descontento para que se tome consciencia de lo que está pasando en la ciudad. Que no haya 1000 trabajadores que estén gastando hace mucho daño”, acotó. “Concepción es una ciudad pero también es un pueblo de 100.000 habitantes. No nos engañemos, no es Paraná, no es Concordia”, dijo.

El cierre de la planta afectó en forma directa a los 900 trabajadores pero, de manera indirecta, a otros sectores como los cazadores de pollos, los granjeros, los transportistas, etc. Klenner contó una anécdota de un taller que rectifica motores. El propietario admitió que tiene cheques rechazados de la empresa con los que les pagaron la reparación de un motor, además tiene trabajos pendientes de la misma empresa. “Tengo un montón de cosas para cobrar pero no puedo cobrar nada”, mencionó. Tiene empleados y no sabe si va a tener que despedir a alguno. “Ya le estoy hablando a uno que no le puedo pagar”, dijo.

Por otra parte, indicó que desde la Provincia y el municipio de esa ciudad envían bolsones de alimentos a los empleados. “Es un parche pequeño para un gran agujero”, mencionó.

De cara al jueves, Klenner sostuvo que la empresa vació las cámaras del frigorífico el fin de semana previo al cierre. “Tienen todas para negociar y ganar”, indicó. Además de la urgencia de los trabajadores por retomar, Klenner también mencionó que en las plantas de Buenos Aires de la empresa, los obreros acordaron que se les pague en cuotas de la misma forma que lo hacían en La Histórica. “El jueves espero que se logre negociar porque la desesperación es muy grande”.

“Acá va a costar remontar. No nos olvidemos que en las granjas hay poco pollo”, destacó. En ese sentido, sostuvo que la crianza lleva 45 días. “Vamos a estar un par de meses faenando nada”, dijo. En ese sentido, mencionó que quizás se necesite de un crédito blando de la Provincia a la empresa para que comience de nuevo.

Las expectativas de exigir que se les pague lo adeudado antes de comenzar, la segunda quincena de abril y mayo, se disipan ante la necesidad de los trabajadores de retomar sus tareas. “Imaginate, tenés el banco que te aprieta, la tarjeta, el corte de luz que ya deben tener dos o tres papelitos de corte de luz. Ya están endeudados. Veníamos de un 2025 en cuotas, apretados con las cuentas y que te cierren las canillas de golpe. Fue una sorpresa encontrarse el día martes con la planta cerrada. Ahí se nos cayeron los pantalones a todos. ‘¿Qué hacemos?’, nos preguntamos todos”, reflexionó.

Respecto de la atribución de culpas al sindicato de la situación, mencionó que la empresa adopta el mismo papel del “marido en falta que llega tarde a la casa pero se enoja antes para que no le digan nada”. En ese sentido, sostuvo que el sindicato debe interceder ante la empresa porque le deben “un montón de plata” a los trabajadores. De lo contrario, no realizarían reuniones con los empleados para ver qué medidas tomar ni estarían intercediendo con la patronal. “La empresa culpa al sindicato pero son los culpables porque no pagan”, dijo.

“La gente quiere trabajar, nadie quiere morder la mano al que le da de comer, pero quiere cobrar porque tiene cuentas. Podés trabajar por amor al arte pero las cuentas las tenés que pagar”, remarcó. “Nosotros somos asalariados de este prestador de trabajo. Tiene la responsabilidad de pagarle al trabajador porque vivimos de eso”, dijo.

Klenner dijo que si bien ingresó el pollo brasileño al país y puede haber desestabilizado a GTA, en el mundo hay demanda de mercado para los productos que elabora la empresa. Mencionó la hambruna que generan las guerras como la de Irán con EE. UU. e Israel o la de Ucrania y Rusia. “En Bolivia estaban las familias haciendo cola por un pollo por familia. Si hubiéramos tenido pollos nos hacíamos la América”, destacó.

En La Histórica hay otros frigoríficos como Las Camelias, Fepasa y otros que trabajan normalmente. Para el sindicalista, el problema es de la empresa y no del mercado. “Han hecho un mal manejo económico y te lo reconocen ellos”, dijo Klenner. En esa línea, sostuvo que les faltan asesores de mercado y les sobran abogados porque cuando te sentás con ellos por algún reclamo tienen de “todos los colores”.

A su vez, dijo que le ha tocado viajar a Buenos Aires y le ha tocado reunirse con la generación joven que se hizo cargo de la empresa. “No te saludan, tienen zapatitos de punta, pantaloncito y camisita de vestir. Son los que tienen que seguir los destinos de la empresa pero no le dan bola”, indicó. “Nunca vinieron a recorrer la empresa que se necesita, cómo estamos trabajando”, destacó. “Llevaron al precipicio a una empresa, quisiera que veas la planta ‘La China’ con capacidad para 200.000 pollos por día, las cámaras, la maquinaria que tiene. Tenemos un estadio para jugar en primera pero estamos en un potrero”, indicó.

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