La resolución modifica un aspecto central del esquema vigente. Hasta ahora, el subsidio nacional destinado a cubrir el descuento que reciben los beneficiarios de la Tarifa Social acompañaba la evolución de la tarifa. Con el nuevo mecanismo, ese aporte deja de crecer junto con el valor del boleto.

Aunque el Gobierno sostiene que mantiene la asistencia focalizada en los sectores más vulnerables, en los hechos la decisión implica una reducción progresiva de la participación nacional en el financiamiento del sistema cada vez que se produzca una actualización tarifaria.
La medida se conoce cuando el transporte urbano del interior ya atraviesa una extrema fragilidad financiera.
Desde hace meses, municipios y empresas vienen sosteniendo el servicio con un esquema en el que la mayor parte de los costos recae sobre las administraciones locales y sobre el precio que pagan los pasajeros. La eliminación del Fondo Compensador del Interior había significado un fuerte golpe para los sistemas de transporte fuera del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Ahora, el congelamiento del aporte para la Tarifa Social profundiza el problema.
Pagos que además llegan con demora
Empresarios del transporte consultados por DIARIOJUNIO señalaron que, además del congelamiento del aporte, existe otro problema que agrava la situación: los fondos nacionales suelen acreditarse con importantes demoras.
Es decir, no sólo se trata de recursos que dejarán de actualizarse frente a futuros aumentos tarifarios, sino que incluso los montos comprometidos llegan fuera de término, obligando a las empresas a financiar parte de su operación mientras esperan los desembolsos del Estado nacional.


