El peronismo comenzó a discutir qué haría si vuelve a gobernar y, en ese debate, apareció una diferencia que hasta ahora la oposición había podido mantener relativamente contenida detrás de una consigna común: el rechazo a Javier Milei. Cuando la discusión pasó de criticar al Gobierno a pensar qué hacer después, quedaron expuestas dos concepciones bastante diferentes.
De un lado, dirigentes que plantean una confrontación más decidida con el modelo libertario y con los grupos económicos concentrados. Del otro, un peronismo que intenta presentarse como una alternativa de gobierno posible, consciente de las restricciones fiscales, jurídicas y financieras que heredaría.
En ese segundo espacio quedó parado Guillermo Michel, diputado nacional por Entre Ríos y uno de los principales referentes del peronismo alineado con Sergio Massa. Su intervención en una cumbre realizada en la histórica sede del PJ, en el barrio porteño de Once, tuvo justamente ese tono: cuestionar aspectos centrales de la política económica de Milei, pero al mismo tiempo advertir que gobernar supone hacerse cargo de las condiciones existentes y no simplemente anunciar su reversión.
El encuentro fue el cierre de un curso sobre “Modelo Económico Justicialista”, impulsado por el economista peronista Santiago Fraschina, y reunió a dirigentes y economistas de distintas vertientes del PJ. Participaron la kirchnerista Teresa García, la economista Mercedes D’Alessandro, el propio Fraschina, Michel y el exgobernador chaqueño Jorge Capitanich.
El contraste apareció rápidamente.
Fraschina planteó que el peronismo necesita llegar a las próximas elecciones con un programa de gobierno y advirtió sobre los intereses económicos que buscarán una oposición “disciplinada”. Teresa García tomó esa preocupación y llevó la discusión a un terreno más político. Sostuvo que el peronismo debe “radicalizar” su propuesta y rechazó la idea de presentarse ante la sociedad con un perfil moderado.
“No nos van a elegir por más lavadito, más café con leche”, afirmó la dirigente kirchnerista. Según García, el peronismo debe aparecer como “la antítesis” de los gobiernos de Mauricio Macri y Javier Milei.
Michel se ubicó deliberadamente en el otro extremo de la discusión.
“A mí no me van a ver bajando de Sierra Maestra con la remera del Che Guevara, no me van a ver radicalizado”, dijo durante el encuentro, según reconstruyó La Política Online. La frase condensó buena parte de su intervención y también una definición política: para el dirigente entrerriano, la discusión sobre el futuro económico del peronismo no puede desprenderse de las condiciones concretas con las que debería gobernar.
El peronismo después de Milei
Michel no defendió el modelo económico libertario. Por el contrario, cuestionó distintos aspectos del esquema implementado por Milei, entre ellos el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), su costo fiscal y la falta de mecanismos que garanticen un mayor desarrollo de proveedores nacionales.
Pero su razonamiento fue diferente al de quienes plantean directamente desmontar las políticas implementadas por el actual Gobierno.
El diputado advirtió que los proyectos incorporados al RIGI tienen garantías de estabilidad y mecanismos internacionales de resolución de controversias. Por eso, sostuvo que un eventual gobierno peronista no podría simplemente borrar de un plumazo los beneficios ya otorgados.
“La política se hace en la realidad”, resumió.
Para el dirigente entrerriano, un eventual gobierno peronista debería ejercer “un control estricto” sobre ingresos y gastos para mantener las cuentas públicas saneadas.
También planteó una reforma del sistema tributario, aunque lejos de las simplificaciones que suelen circular en el debate público. Cuestionó el argumento de que Argentina tiene 184 impuestos y sostuvo que la mayor parte de la recaudación se concentra en apenas cinco tributos: IVA, seguridad social, Ganancias, derechos vinculados al comercio exterior y créditos y débitos bancarios.
Su posición fue, en ese punto, más cercana a una idea de reorganización y progresividad del sistema que a una ruptura con el esquema existente.
Incluso defendió que los trabajadores no deberían pagar Ganancias sobre sus salarios, diferenciando esa situación de los ingresos elevados.
El FMI, otra diferencia
El otro gran eje de Michel fue la deuda.
El diputado sostuvo que el Fondo Monetario Internacional sobreendeudó a la Argentina y estimó que el organismo otorgó unos 32.000 millones de dólares por encima de parámetros que consideró razonables.
Pero tampoco en este punto planteó una salida de ruptura.
“Nos toca pagarlo, porque hay una continuidad del Estado, hay una continuidad de los gobiernos”, sostuvo.
Su propuesta consiste en negociar con el FMI, los bonistas privados y el Club de París una estructura de vencimientos vinculada con la capacidad de Argentina para generar dólares.
Incluso sorprendió al afirmar que los bonistas privados actuaron “de manera mucho más responsable” que el FMI.
La cumbre dejó una certeza y una pregunta.
La certeza es que el peronismo empieza, finalmente, a discutir qué haría si vuelve al poder.
La pregunta es qué síntesis logrará entre esos dos polos: el peronismo que reivindica la confrontación y busca aparecer como la antítesis de Milei y el que, como Michel, intenta construir una alternativa menos épica y más posibilista.
Fuente: en base a información de La Política Online/ Luciana Glezer/26-08-2026



2 comentarios
HUGO
Pensar que a éste imb… nadie lo puede obligar a trabajar, seguro que el sueldo lo cobra bien , debe andar bien para eso.
Jorge Lorenzo
Directamente no te van a ver mas, porque sos diputado por la minoría, entraste perdiendo, caradura.
Tenes menos peronismo que el mismo Che Guevara que nombraste. Sos igual que el Che, un perdedor y un invento para vender gorros y remeras.
Tus amigos en Concordia, como Orabona dejan bastante que desear.
Perdiste hasta en tu ciudad, en Gualeguaychú no te votaron ni los que te conocen! piantavotos!