La economía entrerriana según Frigerio
El gobernador Rogelio Frigerio promociona en medios porteños el RINI y ofrece beneficios para atraer capitales externos pero debilita a quienes ya producen en Entre Ríos.
Retira compras públicas de los circuitos provinciales y concentra mercados antes distribuidos.
Cuando alimentar también significaba producir
Durante el Plan Alimentario Nacional -PAN-, la alimentación fue también una política de desarrollo.
Entre 1983 y 1989, el Frigorífico Santa Elena armaba alrededor de 350.000 cajas mensuales y daba trabajo a 500 entrerrianos.
Una cadena productiva entrerriana
Las cajas PAN incorporaban carne enlatada de Santa Elena, arroz de arroceras provinciales, leche, harina y fideos elaborados en distintas localidades de la provincia.
El frigorífico llegó a proveer aproximadamente el 45 % de la carne enlatada utilizada por el Programa PAN en todo el país.
La compra pública dinamizaba la producción primaria, las industrias, las pequeñas empresas y el trabajo entrerriano.
El comercio local también es parte del Desarrollo
La alimentación escolar distribuida territorialmente sostiene almacenes, panaderías, supermercados, carnicerías, distribuidores y proveedores de cada pueblo y ciudad. Ese dinero vuelve a circular en salarios, compras, impuestos y consumo local.
Con Teknofood, una parte sustancial de ese movimiento económico saldrá de Entre Ríos.
El impacto llega hasta la producción primaria
Cuando una industria o un comercio pierde demanda, también compra menos a sus proveedores.
Menos actividad en usinas lácteas, molinos, arroceras, fábricas de pastas, galletitas o panificados significa menos mercado para tambos, productores, transportistas y trabajadores entrerrianos.
La desindustrialización comienza antes de que cierre una fábrica: empieza cuando el Estado deja de generar demanda para las cadenas productivas de la provincia.
Sin mercado no hay inversión
Las empresas entrerrianas ya cuentan con plantas, maquinaria, trabajadores y experiencia productiva. Pero ninguna amplía su capacidad si el propio Estado concentra sus grandes compras fuera de la provincia.
Frigerio ofrece beneficios fiscales mediante el RINI, mientras sus decisiones reducen el mercado de quienes ya producen aquí.
No se atrae inversión debilitando las inversiones existentes.
De una red económica a un monopolio
Frigerio creará concentración y monopolio donde hoy existe una red de productores, industrias y comercios.
Una única empresa pasará a controlar una compra que antes se distribuía territorialmente.
La simplificación administrativa puede ordenar una planilla, pero empobrece las economías locales y aumenta la dependencia.
Pagar más exige una explicación
La ministra Verónica Berisso (Pro) reconoció que el sistema actual cuesta aproximadamente $22.000 millones anuales y que con Teknofood ascenderá a $42.000 millones.
La normativa provincial obliga al Estado a seleccionar la propuesta más conveniente para sus intereses.
Si la nueva modalidad costará casi el doble, el Gobierno debe demostrar con informes técnicos qué mejora concreta justifica esa diferencia. Centralizar no es sinónimo de eficiencia.
Dos modelos de provincia
Santa Elena demostró que una política social puede satisfacer necesidades y, al mismo tiempo, generar producción, industria, comercio y empleo.
Teknofood expresa la visión contraria: ofrecer incentivos a capitales externos mientras se retira mercado a quienes ya invirtieron y producen en la provincia.
La discusión de fondo es qué Entre Ríos construyen Frigerio y sus ministros: una provincia que utiliza sus recursos para generar desarrollo propio o una provincia que concentra sus compras afuera y se vuelve cada vez más dependiente.
UCR Activa


