Los aumentos del combustible derivados de la crisis en Medio Oriente y el cierre del Estrecho de Ormuz han repercutido de inmediato en las pizarras de las estaciones de servicio debido a la política del gobierno nacional de liberar el precio de los combustibles al precio internacional. Las empresas de colectivos pagan el precio que figura en el surtidor, ya que no hay gasoil mayorista a precios más económicos cuando hay restricciones. Lapalma dijo que hubo oferta durante los años 2024, 2025 y principios de 2026, pero la decisión de congelar precios del gobierno, por los últimos incrementos sucesivos en las petroleras, hizo que se terminara esa oferta.
Lapalma sostuvo que, por ahora, las líneas siguen funcionando con normalidad. Pero los aumentos de precios del gasoil han generado intranquilidad. Lapalma descartó la posibilidad de realizar un paro, tal como sucede en el AMBA. Y recordó que les han hecho medidas de fuerza a la gestión actual y a las anteriores. Pero ahora no le ven sentido. “No pertenecemos al gremio”, aclaró además, en referencia a UTA.
Pero están previendo reunirse con el Ejecutivo para analizar una extensión de dos minutos entre los colectivos que cruzan por las paradas. En ese caso, dijo que sería una prueba piloto para ver cómo responde el pasaje. Si funciona, se seguirá aplicando y si ven que no es positiva, se eliminará y se analizarán otras variantes. Lapalma dijo que no pueden extender la pausa a más de 20 minutos porque sería la “muerte” del servicio, ya que los pasajeros no esperan tanto tiempo. Salvo que se introduzcan aplicaciones que le informen al pasajero por dónde viene el colectivo en tiempo real. Sostuvo que la Línea 4 ya tiene una aplicación, pero las restantes no tienen recursos como para desarrollarlas aún.
La modificación se aplicaría en los minutos de las horas valle, ya que en las horas pico seguirán circulando con las mismas frecuencias, ya que los colectivos circulan cargados y no hay intenciones de recargar de pasajeros las unidades. No obstante, reiteró que eso será materia de conversación con la municipalidad. “Todavía no se conversó con la Dirección de Transporte”, explicó.
“De esta forma no nos podemos sostener”, advirtió Lapalma. Y agregó que hasta hace tres años había siete operadores del servicio en la ciudad y ahora quedan solo cuatro. Y entre ellos se preguntan si ese número se seguirá reduciendo el año próximo.
El referente de la Cámara dijo, además, que Concordia tiene un muy buen servicio, pero no se aprecia. Y sostuvo que reciben críticas constantes en las redes sociales, muchos “haters”, dijo, y hasta de una parte del periodismo local. Sin embargo, remarcó que en el cara a cara, los pasajeros muestran su conformidad con los prestadores.
Cambio de hábitos
La realidad es que el servicio no alcanza a recomponerse desde la época de la pandemia. Lapalma sostuvo que hay una crisis económica evidente, pero desvinculó esa situación de otra más importante. En esa línea, haciendo abstracción de los partidos políticos actuales, recordó que en dos años habrá elecciones y la economía podría mejorar desde ese momento.
El vocero de la Cámara fue más allá y mencionó que la reducción de pasajeros es un problema de larga data. Desde hace décadas viajan cada vez menos usuarios. Uno de los factores es la explosión de la venta de autos, ya que hay hogares con más automóviles que adultos que pueden manejar. “Es un problemón que no golpea fuerte”, admitió.
No obstante, hay otras circunstancias que inciden en las escenas que se observan cotidianamente, como unidades que circulan a media mañana o a mitad de la tarde semivacías, con uno o dos pasajeros. Lapalma aseguró que los días de cobro viajan al centro la mitad de los pasajeros que lo hacían 15 o 20 años atrás. Además, ese mismo día volvían a ir al centro a pagar alguna cuenta. “Tenías personas que hacían cuatro viajes al día, como los jubilados, los docentes. Hoy, los días de cronograma de pagos no se mueve el amperímetro”, mencionó. Mucha gente ahora utiliza los celulares para corroborar cuánto cobró y para pagar los servicios.
A su vez, mencionó que también cambiaron los lugares por donde circulan los concordienses. De la misma forma, muchas de las personas que antiguamente iban a la peatonal a comprar algún artículo en colectivo, hoy van a los paseos de compras que les quedan cerca, como el que está ubicado en Presidente Illía (ex ruta 4), que en ciertos fines de semana luce desbordado, en lugar de trasladarse hasta la peatonal, que se observa semidesierta. Y se desplazan caminando, en auto o en moto.
Además, mencionó que los estudiantes y los docentes no suelen utilizar de manera masiva el colectivo, a pesar de que los pasajes les salen $ 0. Tampoco los estudiantes universitarios, que tienen un subsidio del 70 % del pasaje.
Lapalma finalmente se preguntó si el transporte urbano no tiene el mismo destino que los videocubes, las telecabinas o los diarios impresos. Para ello, dijo que tienen una conversación pendiente con el gobierno de turno para conocer qué quieren para el transporte. Y recordó que el colectivo, con virtudes y errores, es la única forma que tienen muchas personas con capacidades diferentes para movilizarse. Hoy viajan en esa condición cerca de 200.000 pasajeros por mes, el 20 % del total de pasajes. “Si desaparece el colectivo, esas personas no tienen cómo movilizarse”, advirtió.


