Si preguntamos a la IA nos responde lo siguiente: • Hartazgo con la clase política tradicional: Muchos votantes respaldaron su propuesta debido a un profundo rechazo hacia los partidos políticos anteriores y la frustración por décadas de crisis económica acumulada.
• El factor anti-k: Un porcentaje importante del electorado unió su voto no por convicción liberal, sino como una alternativa directa para desplazar al espacio político previo.
• Esperanza en un nuevo rumbo: Para sectores que sentían que no tenían nada que perder (en especial jóvenes), su discurso rupturista ofreció una narrativa de cambio radical frente a la falta de expectativas con el modelo anterior.
• En parte del electorado, el apoyo a la figura del presidente se transformó en un elemento central de su propia identidad política, especialmente los jóvenes que carecen de ninguna fe en los modelos históricos. Esto que hace que la defensa del modelo persista incluso frente a dificultades materiales adversas.
A pesar de estas proposiciones sofisticadas, también están las simplistas, que convocan demasiados adoptantes, como la del abuelo de Facundo Cabral, que explicaba que el problema de los argentinos es que hay demasiados pelotudos, y que todos votan.
Y por último la cereza del postre: la manipulación de los algoritmos de las redes sociales, que tienen un efecto que solo podemos intuir y que seguramente es mucho mayor a lo que podemos imaginar. Hoy por hoy, si ingresamos a cualquier espacio, ya sea un medio de transporte o alguna sala de espera veremos que todos, absolutamente todos, están concentrados en las pantallas de sus celulares, por donde les meten, sin anestesia, las ideas conque los grandes operadores de la mente humana manipulan los cerebros de los comunes mortales.
Hartazgo de la clase política tradicional.
Es la primera razón que señala la inteligencia artificial cuando le preguntamos sobre este fenómeno. Y los fríos hechos corroboran esta afirmación: En la masa electoral existe un quantum de votantes con edad suficiente como para haberse educado en los tiempos en que los partidos políticos expresaban las ideas de los ciudadanos. Época de liderazgos que con su retórica envolvían la mente de los comunes y creaban ilusiones de que, siguiéndolos, llegaríamos al Nirvana de la justicia social y económica. Pero absolutamente todos, por razones evidentes, se frustraron en las últimas tres décadas. Bastaba que tomaran una porción de poder para que malversaran el mandato y las ilusiones creadas.
Pero así como existe el sector que acabamos de señalar, también está el de los menores de treinta años, que son el 40% de la masa electoral, que no conocieron esta época de vendedores de ilusiones y directamente nacieron a la realidad de una clase política mentirosa, carente de moral y valores que ha transitado por el poder con el evidente cometido de enriquecerse. Eso a la vista de todos y sin pudor, tolerado por una clase judicial cómplice, que se asocia al saqueo, pasándose las leyes por las tarlipes.
Entonces parémonos nuevamente frente a este tema: el plan A, no funciona, pero para la mayoría de los electores, el plan B es optar entre Guatemala y Guatepeor. Y jamás buscarían la solución del acertijo volviendo a caer en las redes de los políticos que probadamente son ineptos y ladrones. Las identidades políticas tradicionales, ya no impactan en las opciones de estos jóvenes, que, por una cuestión generacional, no conocieron los tiempos de los líderes carismáticos.
Fijémonos en Entre Ríos, aquí y ahora: hartos de los mismos de siempre, que por ejemplo gobernaron Concordia por más de dos décadas prometiendo el oro y el moro, pero manteniéndola como la ciudad con más miseria y pobreza del país, mientras esos mismos dirigentes se enriquecían ostentosamente, al punto que hoy son investigados por esta razón.
Frente a las mentiras y el fracaso de los libertarios gobernando, se vuelven a ofrecer como alternativa. Ellos y sus socios, viejos y nuevos. Por supuesto que sería ser muy ingenuo pensar que los electores van a volver a confiar en esta clase política, probadamente deshonesta e ineficaz para resolver el intríngulis libertario. En todo caso es como los hinchas de futbol: si uno es de Boca no va a cambiar esta identidad porque Macri sea el presidente del club, los jóvenes milenial se subieron a la ilusión Libertaria, y probablemente prefieren darle una nueva oportunidad a los mentirosos antes que cambiar de camiseta. Porque en todo caso saben probadamente que volver a manos de los anteriores charlatanes ya saben que es la crónica de una muerte anunciada y prefieren ilusionarse con darle una nueva oportunidad a motosierra, aunque exagere y mienta.
-Continuara.

