Chapitel dijo que se reunieron con los dos legisladores, uno del oficialismo y otro de la oposición, y la respuesta fue la misma. “No tienen el proyecto en su poder”, remarcó. En ese sentido, enfatizó que ni siquiera López tenia una copia del mismo. De cualquier forma, a ambos les solicitaron que voten en forma negativa cualquier iniciativa en ese sentido.
Lo que parecería ser una improvisación de parte del gobierno, para la gremialista es una decisión deliberada de generar una sensación de incertidumbre entre los docentes. “No existe, no lo tenemos y no lo podemos analizar”. Para Chapitel, hay “una situación solapada para que la gente no sepa que es lo que se está proponiendo y que los legisladores no tengan la información correspondiente”.
Pero hay información que circula por los medios que da cuenta de algunos puntos que, analizados desde el gremio, observan un “retroceso muy grande” respecto de los derechos adquiridos como trabajadores de la educación, en particular, y de los empleados públicos, en general. “El análisis que estamos haciendo es de los vectores que tampoco se entregaron formalmente a los sindicatos sino que lo hicieron a la prensa”, precisó.
Una de los tópicos que ven como negativo es que la jubilación se basará en el promedio de las remuneraciones recibidas a lo largo de dos décadas y media de carrera docente y no derivada de los últimos diez. Chapitel sostuvo que el sueldo docente aumenta con la antigüedad. “No es lo mismo lo que cobrabas que cuando tenes los 25 años frente a los alumnos. Eso baja taxativamente el 82 %”, indicó.
Otra cuestión es la forma en que se seguirá aplicando el 82 % móvil. Los docentes tienen una movilidad en consonancia con los activos y lo que obtienen los activos en paritarias se traslada automáticamente a los jubilados. Pero el proyecto apunta a establecer un mecanismo similar al proyecto previsional de la Nación que se actualiza dos veces al año con un porcentaje establecido por el gobierno de turno.
Por otra parte, la edad jubilatoria seguiría siendo la misma, 52 años para las mujeres y 54 para los varones, pero se exigirían 30 años de aportes. En consecuencia, una docente que se jubile a los 52 sin los 30 años que se establecen como requisito, seguirá aportando a la Caja el 19 % de su haber hasta completar los casilleros restante.
Chapitel recordó que el gobierno ya incrementó el aporte de los docentes para la Caja de un 16 a un 19 % hace dos años. Pero ahora apunta a profundizar esas políticas. “Lo que tenemos que tener en claro es que esta reforma no solamente afecta a los que no se jubilaron todavía y les falta mucho, a los jubilados actuales y a quienes están en el último tramo para jubilarse”, destacó.



