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Portada / Economía, Opinión

Crecimiento para pocos: el modelo económico que suma ganancias, pero resta empleo

El Gobierno nacional celebra la recuperación de la actividad económica y el superávit fiscal, aunque los datos muestran que el crecimiento se concentra en sectores con baja capacidad para generar empleo, mientras la industria, el comercio, la construcción y el Estado siguen perdiendo trabajadores y empresas.

Por: Luis Jakimchuck

5 julio, 2026

10:39 am

¿Cuántas veces nos hemos preguntado si hay algo más allá de lo que entendemos? Para tener la respuesta hay dos miradas. Una, lo que podemos percibir a través de cómo golpea la realidad. Otra, cómo nos quieren hacer ver esa realidad. En ese dualismo están sumidos los argentinos.

Con una provocadora frase, «Llora mandrilandia», festejó Milei los datos del primer trimestre de la actividad económica. El «Toto» Caputo también festeja: «Hace más de 15 años que no crecía, ahora rompimos ese hechizo. Entramos en un proceso virtuoso en el cual los próximos 18 meses van a ser los mejores que Argentina haya visto en las últimas décadas». Promesas con ajustes inmorales sobre las mayorías y en beneficio de unos pocos, beneficios que «ni siquiera concedió la dictadura militar», lo dijo el propio Milei.

El otro Caputo, el asesor con «cajas» diversas, que esconde un manejo tan oscuro como obsceno, también se suma a la alegría pidiendo para Milei un reconocimiento internacional y que todas las ONG y organizaciones dedicadas a la transparencia institucional condecoren al actual Gobierno y al Presidente como «el más transparente de la historia».

Su lógica se asienta en «cagar» a los jubilados, discapacitados, educación, salud, tecnología, el trabajo, provincias, entre otras tantas áreas, lo que permitió haber reducido el gasto en un 30%, que, sumado al superávit fiscal, permitió que desaparezca el «curro» de la casta política. Por ende, cualquier crítica en contra debe ser «descartada por improcedente e infundada», dijo el cínico asesor. Sin embargo, la realidad muestra una acumulación de cientos de expedientes judiciales por corrupción y sospechas que chapotean hasta el propio Milei y su hermana.

Estos desbordes tienen su origen en el informe del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), donde se muestra que la economía mantuvo un crecimiento del 1,6% interanual en el primer trimestre, impulsado por las exportaciones. El PBI creció 2,3% en el primer trimestre respecto del cuarto trimestre del año anterior, pero la inversión cayó 11,6%.

El agro, la pesca, la minería, la intermediación financiera y la electricidad, agua y gas motorizaron el crecimiento económico. La minería y la energía avanzaron un 17,1%, mientras que la industria cayó 2,9%, el comercio retrocedió un 3,2% y la construcción volvió a registrar una contracción del 1,8%.

La economía puede crecer, el PBI también, y eso no necesariamente se traslada a una mejora en el nivel de vida de la gente y en la creación de trabajo. En el mismo período, el desempleo fue de 7,8%, frente al 5,7% cuando asumió Milei. Creció la informalidad laboral, que se ubicó en abril en 44%.

El tema es cómo se crece y cómo se irradia ese crecimiento hacia el conjunto de la sociedad, y no como pasa cuando la economía se basa en una economía de rentas sustentada en recursos naturales. Los sectores que crecen, como la minería y el agro, no generan muchos empleos y su actividad depende más de las exportaciones.

Los sectores que están cayendo concentran más empleo y venden al mercado interno. Mientras los sectores que crecen generan 31.555 nuevos empleos, los que decrecen destruyen 309.988 puestos de trabajo.

Lo mismo ocurre con las empresas que se crean. Los sectores que crecen generaron 66 nuevas empresas. Pero esos mismos sectores que crecen, como agricultura, financiero, transporte y comunicaciones, comercio, industria y construcción, cerraron 21.623 empresas. Los bancos y financieras ganan, pero despidieron 13.250 trabajadores y quedaron 430 empresas menos. Queda muy claro que, aun creciendo, esos sectores despiden trabajadores. ¿Por qué será?

Porque los sectores ganadores son capitales intensivos, donde se concentra la renta en los aportantes de capital. Y es aquí donde surgen las contradicciones del modelo, que no permite transformar la riqueza que se produce en desarrollo. No se trata solo de prosperidad para esos sectores, sino de crear y distribuir las oportunidades, sin erosionar la distribución del ingreso.

SECTORES QUE SUMAN EMPLEO

TRABAJADORES

Sector Total
Agricultura 28.518
Minería 2.524
Electricidad, gas y agua 513
Total 31.555

SECTORES QUE DESPIDEN

Sector Total
Intermediación financiera -13.250
Transporte y comunicaciones -64.660
Construcción -81.425
Administración pública -67.312
Comercio -4.078
Industria -79.263
Total -309.988

EMPRESAS

Sector Total
Minería 31
Administración pública 35
Total empresas creadas 66
Sector Total
Agricultura -2.425
Intermediación financiera -429
Transporte y comunicaciones -6.473
Construcción -2.067
Comercio -6.836
Industria -3.393
Total empresas cerradas -21.623

Fuente: INDEC – Subsecretaría de Riesgos del Trabajo – CEPA.

La promesa del ministro Caputo en abril de que la economía iba a crecer como nunca contrastó con una nueva caída en la industria, la construcción, el comercio, el turismo, el consumo y la inversión, con cierre de empresas y morosidad en aumento.

La crisis de empleo que generó la recesión de Milei en el mercado de trabajo privado también la generó en el sector público, con fuerte impacto en empresas y organismos estratégicos del Estado.

En noviembre de 2023 había unos 343 mil empleados en la esfera estatal y, en mayo, esa cantidad había caído a 273 mil. De ese total, unos 87 mil están en empresas y sociedades del Estado. Según el último reporte de CEPA, en términos porcentuales, la mayor parte del recorte recae en la administración centralizada; en segundo y tercer lugar, en las empresas y sociedades y la administración descentralizada; y, en cuarto y quinto lugar, corresponde a la administración desconcentrada y a otros entes, respectivamente.

La realidad existe, es material y objetiva. La ingeniería narrativa del Gobierno selecciona determinados indicadores y deja en segundo plano otros que ofrecen una imagen menos favorable.

Nadie puede estar en contra de una estrategia de desarrollo sustentable basada en los hidrocarburos no convencionales, el litio, el cobre, el oro o el agro. Es más, representa una extraordinaria posibilidad de crecimiento. Pero, si reivindicamos el sentido común, resultaría difícil imaginar una estrategia de desarrollo cuando el crecimiento deja de ser un proyecto compartido.

A la élite económica, el verdadero poder en Argentina, poco le importa el payaso Milei. Importa que quien esté en la Casa Rosada siga con los cambios profundos, entregando soberanía y rentabilidades. La sociedad debe ponderar los efectos del deterioro de la vida social y preguntarse: ¿cómo evitar que nuestra economía consolide el bienestar solo de una parte de los argentinos vinculados a las cadenas de valor protegidas?

¿Y el peronismo frente a esta realidad desconcertante? Es un tema para desarrollar.

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