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Lucas Passos, tras años de hostigamiento policial: “Es porque soy negro. No hay otro motivo: es racismo”

Después del rechazo del hábeas corpus presentado ante la Justicia local, Lucas Passos y sus abogadas confirmaron en DIARIOJUNIO que se preparan para avanzar por la vía penal contra la Policía de Entre Ríos. El artista brasileño, que denuncia más de diez detenciones y hostigamiento policial desde que vive en Concordia, sostiene que el único motivo es el color de su piel. “Estamos en democracia y sólo pido caminar en paz por la ciudad que elegí para vivir”.

Por: Diana Slavkin

14 agosto, 2026

9:15 pm

Lucas Passos tiene 41 años, nació en Ilhéus, Bahía, Brasil, y hace nueve años que vive en Argentina, de los cuales ocho los lleva en Concordia. Es graduado en Publicidad y Propaganda, fotógrafo, gestor cultural, realizador audiovisual, escritor y profesor de portugués. También fue co-director de Auténtica, una película realizada en esta ciudad.

Pero desde hace años, su vínculo con la ciudad está atravesado por una situación que le impide salir a la calle con libertad: es víctima de reiterados controles, hostigamiento y detenciones policiales que atribuye únicamente a su color de piel.

Según denuncia, fueron más de diez episodios desde 2019, que incluyeron controles en la vía pública, traslados a la Jefatura, persecuciones con patrulleros, las mismas preguntas una y otra vez, burlas y situaciones que considera humillantes.

“El argumento es básicamente por el color de mi piel. Ni siquiera porque soy extranjero, porque hay personas de otros países viviendo acá, incluso brasileños, y nunca fueron parados. Es racismo”, sostiene.

Agobiado por la situación, contó que durante años incluso intentó modificar su apariencia para evitar los controles. “Fui intentando adaptarme, cambiando la ropa, mi apariencia física. Lo intenté de todo, pero nada cambió. Soy una persona educada, instruida, tengo una profesión, no tengo ninguna causa policial acá ni en ninguna parte del mundo. Pero nada les importa, solo me persiguen por ser negro”, reiteró.

Más de diez episodios en ocho años

Lucas asegura que los procedimientos policiales no constituyeron episodios aislados. “En algunos casos se repitieron las personas, pero hay varios hechos distintos. Me persiguen con el patrullero cuando voy caminando, me hacen burlas, amenazas. Incluso averiguaron mis distintas direcciones, para seguir hostigándome”, relató.

La consecuencia, dice, es concreta: dejó de sentirse seguro en la ciudad que eligió para vivir y por eso solicitó ante la Justicia un hábeas corpus que le permitiera, de alguna manera, caminar tranquilo por la ciudad.

En ese contexto, recordó que llegó a encerrarse en su casa después de uno de los episodios y dejó de salir por temor a volver a ser interceptado. También comenzó a evitar determinados lugares y actividades. “El impacto emocional llega a un punto extremo, porque vivo con la sensación de ser permanentemente vigilado”.

“La detención es la humillación”

Lucas aclaró que nunca sufrió agresiones físicas durante las detenciones, pero sí situaciones de violencia verbal, burlas y humillaciones. “La detención es una humillación desde el inicio”, afirmó. “Que te revisen en la puerta del supermercado, en la calle delante de todos, caminando, donde sea. Es realmente vergonzoso”.

Una foto con flores

Uno de los episodios más fuertes que relató ocurrió cuando regresaba caminando de una actividad cultural y llevaba flores. Un patrullero lo interceptó y, después de pedirle la documentación, uno de los efectivos le solicitó que se sacara fotografías junto al móvil policial.

Al negarse, terminó siendo trasladado a la Jefatura, donde no fue requisado, pero sí le pidieron que se sacara la ropa. “Me quedé en ropa interior y ahí me sacaron un montón de fotos”, contó.

Luego, cuando ya se disponía a retirarse, los efectivos volvieron a pedirle fotografías. “Antes de irte, vení. Parate en esa luz con las flores, que queremos sacarte más fotos”, relató.

Para Lucas, aquello no fue un procedimiento de rutina sino una situación de burla. “Es el ‘lo hago porque puedo’”, resumió.

La promesa del jefe de Policía que no se cumplió

En marzo de 2025, Lucas mantuvo una reunión a puertas cerradas con el jefe de Policía de la Departamental Concordia, José María Rosatelli. Según relató, en ese encuentro recibió el compromiso del comisario de que no volverían a detenerlo.

“Me dio su palabra. Pero después de esa reunión me pararon cuatro veces más, de las cuales tres fueron este año”, afirmó.

Entonces, “¿Qué seguridad tengo yo de que no vuelva a suceder?”.

Para Lucas, la reiteración de los episodios demuestra que no se trata de un conflicto puntual con un determinado efectivo. “Es en general. Yo solo quiero que la Policía de Concordia deje de perseguirme y hostigarme”, sostuvo.

Una situación que también atraviesa su trabajo

Lucas trabaja en el ámbito audiovisual y cultural y participa de charlas en escuelas de Concordia sobre racismo, diversidad cultural y bullying.

Por eso, recuerda como especialmente fuerte una situación en la que ingresó esposado a una dependencia policial mientras había niños alrededor. “Imagínense lo humillante que es llegar a la Jefatura esposado, con niños viendo eso”, sostuvo.

También contó que, durante la pandemia, llegó a enterarse de que la Policía de Concordia buscaba información entre sus vecinos para saber “dónde vive el brasileño”, lo que excede cualquier discusión sobre un control policial puntual. “Es una persecución constante, que te hace sentir completamente vulnerado e inseguro”.

Aun así, Lucas asegura que no quiere irse de Concordia. Por el contrario, insiste en que quiere seguir viviendo en la ciudad que eligió. “Solo quiero caminar en paz por las calles de la ciudad y del país que elegí para vivir y que amo”, afirmó. Y esto debe ser entendido también como un derecho ante el contexto de una sociedad democrática. “En plena democracia: quiero vivir en paz”.

El reclamo llega ahora a la Justicia penal

En este contexto se produjo el hábeas corpus presentado por su defensa, y al que el juez Ives Bastián no hizo lugar.

El rechazo era un escenario que el equipo legal de Lucas ya contemplaba. Según explicó Victoria Gallo, quien lleva adelante la defensa junto a su colega Daniela Maciel, la decisión estuvo relacionada con el tiempo transcurrido desde la última detención, ocurrida en marzo, y con el hecho de que Lucas no realizó una denuncia formal “por temor a represalias”.

El magistrado entendió que actualmente no se configuraba un “peligro inminente” para su libertad o integridad física.

“De todos modos, debe quedar en claro que solo en lo que va del año, Lucas fue detenido tres veces: en enero, febrero y marzo”, explicó Gallo.

El revés judicial, sin embargo, no significó para la defensa el cierre del reclamo. Por el contrario, las actuaciones serán remitidas a la Secretaría de Fiscalía, donde se sorteará el fiscal que deberá intervenir y llevar adelante la Investigación Penal Preparatoria (IPP), para determinar si los hechos denunciados pueden constituir un delito.

La investigación será contra la Policía de Entre Ríos

A partir de ahora, la defensa buscará reunir pruebas, identificar a los efectivos involucrados y determinar si las conductas denunciadas constituyeron delitos.

“Tenemos la oportunidad de constituirnos como parte querellante para aportar prueba justamente a la investigación penal, porque ahí se va a definir si hay un delito y si lo eleva a juicio el fiscal”, señaló Gallo

Por el momento, la investigación será dirigida contra la Policía de Entre Ríos, ya que las abogadas no tienen identificados nominalmente a todos los efectivos que participaron de los procedimientos denunciados.

“Como no tenemos identificados a los policías que lo han parado en la calle a Lucas, va a ser contra la Policía de Entre Ríos hasta que se establezca quiénes fueron los autores”, explicó la defensora.

El objetivo será reconstruir los distintos episodios a partir de pruebas que permitan identificar a los efectivos y determinar qué ocurrió en cada procedimiento.

La defensa ya cuenta con material y buscará incorporar nuevos registros, testimonios y documentación.

“Si bien hay varios videos que evidencian las detenciones y el hostigamiento de Lucas, para el juez no fueron suficientes para considerarlo como un peligro inminente”, explicó Gallo.

Otro de los elementos que buscarán incorporar son los registros de los dos ingresos de Lucas a la Jefatura de Policía, cuya existencia fue reconocida por el propio jefe de Policía de Concordia, José María Rosatelli, durante la audiencia. Según explicó Gallo, en ambas oportunidades se tomaron sus huellas dactilares, por lo que esos registros podrían ser solicitados formalmente como parte de la investigación.

“Si se llega a comprobar que hubo una posible comisión de delito e identificar a los responsables, ellos van a tener que investigar internamente. Se les va a iniciar un sumario y de ahí se va a determinar si se les da la baja o no”, afirmó la abogada.

“No estamos en contra de nadie”

Gallo aclaró que el planteo no busca convertir el reclamo en un enfrentamiento contra una persona, una gestión o la ciudad.

“Lo que estamos buscando con esto y por lo que estamos luchando es por el derecho de Lucas a caminar libremente por la calle sin ningún tipo de hostigamiento, persecución, humillaciones o vejámenes”, explicó.

La investigación deberá determinar qué ocurrió durante los distintos procedimientos, quiénes participaron y si existió alguna conducta que pueda constituir un delito.

La abogada también cuestionó que un control de identidad pueda derivar, sin una justificación legal, en un traslado a una dependencia policial o en la toma de fotografías.

Según explicó, durante la audiencia el jefe de Policía mencionó los sistemas utilizados para verificar la identidad de una persona.

“Ellos te piden el documento, te buscan y, si no hay ningún pedido de captura o una orden fundada de un juez competente, no tienen derecho a llevarte ni esposarte y, por supuesto, mucho menos a fotografiarte”, sostuvo.

Ahora será la investigación penal la que deberá determinar si detrás de los episodios denunciados hubo delitos y, en ese caso, quiénes fueron los responsables.

Mientras tanto, Lucas Passos insiste en que no quiere victimizarse, no pide privilegios ni un trato especial. “No quiero sentirme más inseguro, humillado ni vulnerado en mis derechos solo por ser negro. Esto debe quedar en claro: se llama racismo y me hostigan por mi color de piel”.

1 comentario

  • Mí sospecha la del patron

    Cualquier policía de aquí confunde entre blancos a blancos pardos especialmente en Argentina piel morena siempre sospechoso

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