La pregunta adquiere una importancia todavía mayor frente a las oportunidades que ofrecen Vaca Muerta, la minería, el complejo agroindustrial y otros recursos naturales. Argentina, tiene recursos extraordinarios, pero tener recursos no significa necesariamente alcanzar el desarrollo.
La historia internacional muestra que los recursos naturales pueden convertirse en una plataforma para construir capacidades productivas, tecnológicas y financieras, o pueden dar lugar a economías de enclave: sectores altamente dinámicos y exportadores que mantienen vínculos insuficientes con el resto de la estructura económica. De allí surge la pregunta que orientará esta reflexión:
¿Qué condiciones institucionales permiten que una gran inversión en recursos naturales se convierta en desarrollo? Este es, en definitiva, el interrogante que debemos responder.
I.- LA RESTRICCIÓN EXTERNA: EL PROBLEMA QUE VUELVE
La economía argentina mantiene una elevada demanda estructural de dólares. Los necesita para importar bienes de capital, maquinaria, insumos y tecnología; pagar servicios; atender compromisos financieros; remitir utilidades y, además porque el dólar ocupa históricamente un lugar central como reserva de valor y unidad de cuenta para buena parte de la sociedad.
La demanda de dólares no constituye por sí misma un problema. Todos los países que crecen necesitan importar y pagar obligaciones externas. El problema aparece cuando: la demanda estructural de divisas crece más rápidamente que la capacidad genuina de generarlas. Entonces el crecimiento comienza a encontrar un límite. La secuencia es conocida:
Crecimiento / aumento de importaciones / mayor demanda de dólares / deterioro del balance externo / crisis cambiaria / ajuste / caída de la actividad / menor inversión / menor capacidad productiva.
Y cuando la economía intenta volver a crecer, el problema reaparece. Por eso la restricción externa no es solamente un problema cambiario, es fundamentalmente, un problema productivo. Argentina necesita construir una estructura productiva capaz de generar los dólares necesarios para sostener su crecimiento.
II.- INVERSIÓN, CAPACIDAD PRODUCTIVA Y TRABAJO
No existe desarrollo sin inversión. La formación bruta de capital fijo argentina se encuentra en niveles muy bajos. Las cuentas nacionales del INDEC ubicaron la inversión en torno al 16% del PIB en 2025.
Pero el dato agregado no alcanza. Tenemos que distinguir entre la inversión destinada a reponer el capital que se deteriora y aquella que permite aumentar efectivamente la capacidad productiva. Y aquí aparece una particularidad que no debemos perder de vista: Argentina no parte de cero. Existe una importante capacidad instalada ociosa en numerosos sectores productivos. Esto significa que una política orientada a la producción y al trabajo podría permitir una primera etapa de crecimiento utilizando parte de la capacidad existente.
La secuencia podría ser:
Recuperación de ingresos / recuperación de demanda / utilización de capacidad ociosa / aumento de producción / recuperación del empleo / mayor rentabilidad / inversión / ampliación de capacidad productiva.
Por eso, la baja inversión es un problema estructural, pero la capacidad ociosa también constituye una oportunidad inicial para recuperar producción y empleo sin esperar que toda la expansión productiva dependa de nuevas inversiones. El desafío posterior será transformar en una ampliación del stock de capital, de la productividad y de la capacidad exportadora.
III.- CUANDO EL CREDITO SE CONVIERTE EN UN MECANISMO DE SUPERVIVENCIA
Hay otra dimensión que no podemos dejar al margen: el endeudamiento de las familias y de las empresas. El crédito debería cumplir una función central en una economía que busca desarrollarse:
Financiar vivienda / maquinaria / capital de trabajo / innovación / infraestructura / ampliación de capacidad productiva.
Pero existe una diferencia sustancial entre el crédito que construye capacidad y el crédito que simplemente permite sobrevivir. Cuando una familia necesita endeudarse para comprar alimentos, pagar servicios esenciales o llegar a fin de mes, el crédito comienza a compensar la insuficiencia del ingreso.
La secuencia puede convertirse en:
Ingreso insuficiente / endeudamiento / elevado costo financiero / menor ingreso disponible / mora / refinanciación / nuevo endeudamiento.
Y esto no puede ser analizado simplemente como un problema entre acreedores y deudores. La capacidad de las familias para pagar sus obligaciones está relacionada con el empleo, los ingresos, la inflación, las tasas de interés, el costo de los servicios y la actividad económica. Por eso, la morosidad bancaria y de las plataformas financieras debe ser considerada también como un indicador del estado de la economía real.
Y debemos ser rigurosos en la discusión sobre el costo del crédito: no es lo mismo la tasa de interés que el Costo Financiero Total, que incorpora según cada operación, intereses, comisiones, impuestos, seguros y otros cargos. La pregunta relevante para una familia no es solamente:
¿qué tasa me cobran? Sino: ¿Cuánto terminaré pagando efectivamente por el dinero que necesito hoy?
IV.- DEMANDA, PRODUCCIÓN Y CAPACIDAD OCIOSA
La economía no puede desarrollarse de manera sostenida si la demanda interna se debilita hasta el punto de dejar ociosas importantes capacidades productivas. Tampoco puede sostenerse indefinidamente un crecimiento basado en sustituir producción nacional por importaciones, estas son necesarias y forman parte de cualquier economía moderna. El problema aparece cuando la estructura productiva nacional pierde capacidades y, cada vez que la demanda se recupera, una proporción creciente de esa demanda se dirige hacia bienes importados.
Entonces: recuperación de la demanda / aumento de importaciones / mayor demanda de dólares / restricción externa.
Por eso una estrategia de desarrollo debe buscar simultáneamente:
Recuperar ingresos / utilizar capacidad ociosa / aumentar producción / recuperar empleo / invertir / aumentar productividad / sustituir importaciones estratégicas / diversificar exportaciones.
No se trata de cerrar la economía, se trata de aumentar la capacidad argentina de producir y exportar.
V.- LOS DÓLARES, LOS PESOS Y LAS EXPECTATIVAS
La restricción externa también tiene una dimensión financiera. Argentina mantiene una enorme masa de activos denominados en pesos. Esto no significa que todos esos pesos estén destinados a convertirse en dólares, pero sí significa que, ante un cambio importante en las expectativas, una parte de los agentes económicos puede buscar cobertura cambiaria. Por eso debemos analizar conjuntamente:
Depósitos / deuda pública en pesos / capitalización de intereses / reservas / depósitos en dólares / encajes / vencimientos / obligaciones externas.
El problema cambiario no depende únicamente de la cantidad de pesos. Depende de la interacción entre: pesos + expectativas + reservas + deuda + demanda estructural de dólares.
Esta dimensión financiera puede acelerar una crisis que originalmente se manifiesta como un problema de la economía real.
VI.- DEVALUACIÓN Y DISTRIBUCIÓN DEL INGRESO
Una depreciación significativa del peso no constituye solamente un fenómeno cambiario. En una economía donde determinados costos y contratos tienen componentes vinculados directa o indirectamente al dólar, una devaluación puede trasladarse rápidamente a los precios.
Entonces: devaluación / aumento de costos / aumento de precios / inflación / caída del salario real.
Los trabajadores, jubilados, pensionados y beneficiarios de políticas sociales no necesariamente pueden ajustar sus ingresos a la misma velocidad. Por eso una crisis cambiaria puede convertirse rápidamente en una crisis distributiva. La pregunta no es solamente: ¿cuánto subirá el dólar? También debemos preguntarnos: ¿Quién pagará el costo de esa corrección?
VII.- LA VELOCIDAD DEL DETERIORO
No solamente importa qué política económica se aplica. También importa a qué velocidad se deterioran las capacidades productivas, laborales, tecnológicas y sociales.
Una empresa que cierra no se reconstruye rápidamente.
Un trabajador calificado que emigra no vuelve automáticamente.
Un proveedor industrial que desaparece puede romper una cadena productiva.
Una infraestructura que se deteriora puede requerir después inversiones mucho mayores.
Un conocimiento tecnológico perdido puede tardar años en reconstruirse.
Por eso el resultado de una política económica no debería medirse exclusivamente por sus efectos fiscales o monetarios inmediatos. También debe evaluarse por: las capacidades que preserva, las que destruye y las que construye.
La pregunta no es únicamente: ¿Cuánto ajuste puede soportar una sociedad?
También: ¿Cuánto capital productivo, humano, tecnológico y social podemos perder antes de comprometer nuestra capacidad futura de desarrollo?
VIII.- LOS RECURSOS NATURALES: UNA OPORTUNIDAD EXTRAORDINARIA
Argentina tiene frente a si una oportunidad que no podemos ignorar. Vaca Muerta y la minería pueden aumentar significativamente la capacidad exportadora del país y contribuir a aliviar la restricción externa. Necesitamos esas inversiones. Necesitamos capital, tecnología, infraestructura, mercados. Pero existe una diferencia fundamental entre generar dólares y transformar esos dólares en desarrollo.
Una gran inversión puede aumentar las exportaciones y, sin embargo, tener pocos vínculos con el resto de la economía. Por eso debemos preguntarnos:
¿Cuánto valor queda en la Argentina?
¿Qué empresas nacionales participan?
¿Qué proveedores se desarrollan?
¿Qué tecnología queda en el país?
¿Cuántos empleos de calidad se generan?
¿Qué parte de la renta captura el Estado?
¿Qué parte se reinvierte?
¿Qué capacidades quedan cuando el recurso comienza a agotarse?
Los recursos naturales pueden ser una fuente extraordinaria de desarrollo, pero también pueden constituir el núcleo de una economía de enclave.
Aquí comienza el verdadero dilema que da origen al título de este trabajo.
IX.- EL RIGI: LA DISCUSIÓN QUE REALMENTE IMPORTA
La discusión sobre el RIGI no debería plantearse simplemente en términos de: RIGI sí o RIGI no. La verdadera discusión debería ser: ¿Qué RIGI necesita la Argentina para transformar la inversión en desarrollo?
El régimen fue concebido para otorgar condiciones de estabilidad y previsibilidad capaces de atraer grandes inversiones hacia sectores estratégicos. Argentina necesita esas inversiones, pero la atracción de capital no constituye por sí misma una estrategia de desarrollo.
Desde una mirada sistémica, debemos preguntarnos qué ocurre alrededor de esas inversiones:
¿cuánto valor agregado queda en el territorio?
¿qué proveedores nacionales se desarrollan?
¿qué empresas argentinas adquieren nuevas capacidades?
¿qué transferencia tecnológica se produce?
¿qué empleos de calidad se generan?
¿qué parte de la renta permanece en el país?
¿cuánto de los excedentes se reinvierte?
¿qué nuevas exportaciones pueden surgir de esas cadenas productivas?
¿qué patrimonio queda para las generaciones futuras?
La cuestión no consiste simplemente en determinar si el régimen posee determinados instrumentos de integración nacional.
La cuestión verdaderamente relevante es:
¿El régimen, considerado en su conjunto, consigue transformar las grandes inversiones en capacidades productivas, tecnológicas, financieras y laborales permanentes para la Argentina?
Y entonces aparece nuestra pregunta central:
¿Qué condiciones institucionales permiten que una gran inversión en recursos naturales se convierta en desarrollo?
X.- LAS CONDICIONES INSTITUCIONALES PARA EL DESARROLLO
Las condiciones que pueden permitir que una inversión se transforme en desarrollo no deben entenderse como instrumentos aislados.
Forman parte de una arquitectura institucional. Su finalidad debe ser transformar la explotación de recursos naturales en capacidades permanentes de desarrollo.
Captura pública de una parte significativa de la renta
La explotación privada de los recursos naturales puede ser perfectamente compatible con el interés nacional. Pero el Estado debe disponer de mecanismos que permitan que una parte adecuada de la renta extraordinaria se transforme en beneficio colectivo.
Fondo soberano o mecanismo equivalente
Una parte de los excedentes podría destinarse a un fondo o mecanismo institucional que permita transformar recursos naturales agotables en patrimonio financiero para las generaciones futuras.
Desarrollo de proveedores nacionales
Las grandes inversiones deben contribuir a generar empresas argentinas capaces de integrarse a las cadenas de valor.
Transferencia tecnológica
La inversión debe contribuir a construir conocimiento y capacidades tecnológicas dentro del país.
Empleo y formación
Los grandes proyectos deben ser también instrumentos para formar trabajadores y profesionales capaces de participar en actividades de creciente complejidad.
Reinversión
Una parte de la renta extraordinaria capturada por el Estado debería destinarse a ampliar la capacidad productiva, desarrollar infraestructura, fortalecer la ciencia y la tecnología y aumentar el capital nacional.
No se trata simplemente de recaudar una renta para financiar el gasto corriente, sino de transformar una parte de esa riqueza extraordinaria y agotable en capacidades productivas y patrimonio que permanezcan en el país.
Valor agregado
El objetivo no debería limitarse a exportar recursos. Debemos desarrollar industrias y servicios alrededor de esos recursos.
Federalismo
Las provincias donde se encuentran los recursos deben participar de manera efectiva de los beneficios y del proceso de transformación productiva.
Estas condiciones consideradas en conjunto, constituyen una arquitectura institucional para transformar inversión en desarrollo.
XI.- NORUEGA Y FINLANDIA: DOS EXPERIENCIAS PARA PENSAR EL DESARROLLO
Noruega no es un modelo que Argentina pueda copiar mecánicamente. Pero constituye una experiencia extraordinariamente valiosa porque demuestra que la abundancia de recursos naturales no determina por sí misma el destino de un país. Noruega desarrolló mecanismos para capturar una parte importante de la renta petrolera y creó un Fondo soberano destinado a administrar los ingresos petroleros del Estado y convertir parte de esa riqueza en patrimonio financiero de largo plazo.
Pero no se limitó a ahorrar. Desarrolló una industria de proveedores, empresas, ingeniería, investigación y tecnología alrededor de la actividad petrolera, es decir, no se limitó a extraer petróleo. Construyó una economía alrededor del petróleo.
Finlandia ofrece otra experiencia de enorme interés para nuestra reflexión. Su desarrollo forestal permite observar una trayectoria diferente: el recurso natural no quedó limitado a su extracción y comercialización. A partir de él se fueron construyendo capacidades industriales, conocimiento, tecnología, empresas especializadas y nuevas actividades vinculadas con la cadena forestal.
La enseñanza que nos interesa es especialmente importante:
El recurso natural puede ser el punto de partida de un proceso de aprendizaje que conduzca hacia actividades de mayor complejidad y hacia nuevas exportaciones de bienes, servicios y tecnología.
De esta manera podemos identificar dos experiencias que, aunque diferentes, aportan enseñanzas complementarias.
Noruega:
recurso natural / renta / captura pública / ahorro / patrimonio.
Finlandia:
Recurso natural / aprendizaje / industria / conocimiento / tecnología / exportación.
La enseñanza común es quizás la más importante:
Una economía de enclave utiliza el recurso natural como producto final. Una estrategia de desarrollo utiliza el recurso natural como plataforma para construir capacidades que trascienden al propio recurso.
Argentina necesita pensar en ambas dimensiones: cómo transformar la renta en patrimonio y cómo transformar la explotación de los recursos en conocimiento, industria y tecnología.
XII.- ECONOMIA DE ENCLAVE: EL RIESGO QUE DEBEMOS EVITAR
Una economía de enclave puede exportar enormes cantidades de recursos y, sin embargo, mantener vínculos débiles con el resto de la economía. Puede existir: alta inversión + grandes exportaciones + crecimiento sectorial sin que necesariamente exista: desarrollo de proveedores + tecnología nacional + empleo suficiente + valor agregado + diversificación productiva.
Por eso no alcanza con preguntar:
¿Cuántos dólares generará Vaca Muerta o la minería?
Tenemos que preguntar: ¿Qué estructura productiva quedará en la Argentina como consecuencia de esa explotación?
Si quedan empresas, conocimiento, infraestructura, tecnología, trabajadores calificados, capital financiero y nuevas industrias exportadoras, estaremos frente a un proceso de desarrollo. Si quedan solamente recursos agotados y una economía que continúa necesitando dólares para crecer, habremos perdido una oportunidad histórica.
XIII.- INVERSIÓN EXTRANJERA Y SOBERANÍA
Debemos ser absolutamente claros: no estamos en contra de la inversión extranjera. Argentina necesita inversión extranjera. Necesita capital, tecnología y acceso a mercados. El problema no es quien aporta el capital. El problema es qué capacidades quedan en el país como consecuencia de esa inversión.
Cuando un país entrega sus recursos naturales sin construir mecanismos suficientes de captura de renta, desarrollo de proveedores nacionales, transferencia tecnológica, generación de empleo de calidad y reinversión de una parte significativa de los excedentes, el problema deja de ser la presencia de capital extranjero y pasa a ser la incapacidad del Estado para transformar esa inversión en desarrollo nacional.
Por eso, la discusión no debe ser inversión extranjera sí o no.
Debe ser: ¿Bajo qué condiciones institucionales la inversión extranjera se convierte en una herramienta de desarrollo nacional?
XIV.- SOBERANÍA: MUCHO MÁS QUE LA PROPIEDAD DE LOS RECURSOS
La soberanía sobre los recursos naturales no consiste solamente en determinar quién puede explotarlos. También consiste en decidir:
Bajo qué condiciones se explotan; quién captura la renta; cuánto valor se agrega dentro del territorio; qué proveedores nacionales participan; qué tecnología queda en el país; qué empleo se genera; qué parte de los excedentes se reinvierte; qué reciben las provincias; y qué patrimonio queda para las generaciones futuras.
La soberanía económica, productiva, tecnológica, financiera y territorial están profundamente relacionadas. Un país puede ser formalmente dueño de sus recursos y, sin embargo, tener una capacidad limitada para decidir sobre el destino económico de la riqueza que generan. Por eso, la soberanía debe entenderse también como capacidad efectiva de construir un proyecto propio de desarrollo.
XV.- ENTRE RÍOS: EL DESARROLLO TAMBIÉN SE JUEGA EN EL TERRITORIO
La discusión sobre los recursos naturales y el desarrollo no puede quedar limitada a los grandes proyectos nacionales. También se juega en cada uno de los territorios donde se encuentran los recursos, las empresas, los trabajadores, las instituciones educativas, las universidades y las capacidades productivas.
Entre Ríos ofrece un ejemplo concreto a partir de sus recursos naturales y, particularmente de la arena silícea utilizada en actividades vinculadas a la explotación hidrocarburífera. La pregunta, desde una perspectiva de desarrollo, no debería ser solamente cuánto podemos extraer y vender.
Debería ser: ¿Cómo hacemos para que ese recurso natural genere también actividad económica, empleo, proveedores, infraestructura, conocimiento, tecnología y valor agregado dentro de Entre Ríos?
Porque existe una diferencia sustancial entre dos modelos:
Economía de enclave: extracción / transporte / venta
Política de desarrollo: extracción / procesamiento / logística / infraestructura / proveedores / empleo / conocimiento / tecnología / nuevas actividades productivas.
En este sentido, la arena silícea puede constituir un punto de partida para desarrollar una cadena productiva y logística mucho más amplia.
Una de las posibilidades consiste en aprovechar el transporte fluvial para trasladar la arena hacia los destinos donde se requiera, reduciendo costos logísticos y utilizando la llamada hidrovía como una infraestructura estratégica. Pero el objetivo no debería ser simplemente transportar arena.
El transporte fluvial como política de desarrollo
Entre Ríos tiene la posibilidad de desarrollar una empresa barcacera con proyección regional, aprovechando las instalaciones del Puerto Nuevo de Paraná y articulando la actividad con países vecinos como Bolivia, Paraguay y Brasil.
Esta propuesta ya forma parte de nuestro Plan estratégico para el Desarrollo Provincial 2027-2042. Allí planteamos una empresa binacional, con participación de capitales privados, que articule producción y transporte fluvial aprovechando el sistema de la llamada hidrovía. La importancia de esta iniciativa excede ampliamente el transporte de un producto determinado. El objetivo es comenzar a construir en Entre Ríos una capacidad logística fluvial de alcance regional, capaz de transportar arena, productos agroindustriales, minerales, insumos industriales y otras cargas que encuentren en la vía fluvial una alternativa competitiva.
De esta manera, la arena silícea podría constituir una de las cargas iniciales que contribuyan a darle escala al sistema, pero no debería convertirse en el límite del proyecto. La verdadera política consiste en desarrollar la capacidad logística.
Puerto, construcción naval y formación técnica
El proyecto adquiere una dimensión todavía mayor porque en el entorno del Puerto Nuevo de Paraná funciona la Escuela de Educación Técnica Nº 100, que forma técnicos en construcciones navales. Esto permite pensar una articulación especialmente valiosa:
Formación técnica / construcción y mantenimiento naval / empresa barcacera / transporte fluvial / comercio regional.
La integración entre educación técnica y actividad productiva puede generar empleo, desarrollo tecnológico y encadenamientos productivos, al mismo tiempo que ofrece nuevas oportunidades para los jóvenes entrerrianos. También debe recuperarse el conocimiento de quienes trabajaron históricamente en el puerto. El desarrollo no se construye descartando las capacidades existentes, sino integrando experiencia, conocimientos, formación y nuevas tecnologías.
Por eso, el Puerto Nuevo de Paraná puede dejar de ser solamente una infraestructura subutilizada para convertirse en un nodo productivo, educativo y logístico articulado con el sistema provincial y regional.
El corredor Paraná-Paraguay como oportunidad regional
La vinculación con Bolivia, Paraguay y Brasil permite ampliar todavía más la perspectiva. No deberíamos pensar el transporte fluvial exclusivamente desde la necesidad de sacar producción entrerriana. También debemos pensar qué productos de los países vecinos pueden circular por este corredor y qué actividades pueden desarrollarse alrededor de ese intercambio, La integración regional puede permitir:
Ampliar mercados / reducir costos logísticos / desarrollar servicios portuarios / construir y reparar embarcaciones / generar empresas de transporte / formar trabajadores especializados / desarrollar proveedores / incorporar tecnología y fortalecer la posición de Entre Ríos dentro de las cadenas regionales de comercio.
En nuestro Plan Estratégico ya planteamos precisamente la posibilidad de articular Paraná y Diamante con Bolivia, Paraguay y Brasil, mediante una empresa barcacera y utilizar esta infraestructura para fortalecer los vínculos comerciales y productivos regionales. Esto permite pensar el corredor Paraná-Paraguay no solamente como una vía de transporte, sino como una plataforma de desarrollo regional.
De la arena a una cadena de valor
La misma lógica debería aplicarse a la arena silícea. No alcanza con extraerla Debemos analizar la posibilidad de desarrollar en Entre Ríos actividades vinculadas con:
Procesamiento y clasificación / almacenamiento / logística / servicios portuarios / transporte fluvial / mantenimiento y construcción naval / control y certificación de calidad / servicios tecnológicos / formación de trabajadores / desarrollo de proveedores / investigación sobre nuevos usos industriales.
No afirmamos que todas estas actividades sean necesariamente viables ni que deban desarrollarse simultáneamente. Requieren estudios de mercado, costos, escala, calidad del recurso, infraestructura y factibilidad económica.
Pero constituyen líneas concretas de investigación para una política de desarrollo. Y aquí vuelve a aparecer la enseñanza de Finlandia:
El recurso natural debe ser el punto de partida para construir capacidades que puedan sobrevivir y desarrollarse más allá del propio recurso.
La arena puede ser un producto, pero la logística, la construcción naval, el conocimiento, las empresas, la infraestructura y las capacidades tecnológicas que construyamos alrededor de ella pueden convertirse en patrimonio productivo permanente de Entre Ríos.
Federalismo y desarrollo
Este ejemplo también permite comprender que el federalismo no debería limitarse a discutir la distribución de recursos fiscales.
Debe significar: participación efectiva de las provincias en la construcción del desarrollo nacional.
Entre Ríos tiene que poder transformar sus recursos naturales y sus ventajas territoriales en capacidades productivas propias, articulando al Estado provincial, los municipios, las empresas, las cooperativas, las universidades, las escuelas técnicas y agrotécnicas y las instituciones financieras. No se trata de competir aisladamente con otros puertos o territorios, se trata de integrar capacidades y construir complementariedades.
Como planteamos en nuestro Plan Estratégico, la clave no está en la competencia entre sistemas portuarios, sino en la construcción de un sistema integrado eficiente y orientado al desarrollo. Por eso, la arena silícea y el transporte fluvial pueden servirnos como ejemplo concreto de la diferencia entre explotar un recurso y construir desarrollo alrededor de un recurso.
Extraer y vender no es todavía desarrollo. Este comienza cuando alrededor de los recursos se construyen capacidades productivas, tecnológicas, logísticas y humanas que permanecen en el territorio.
XVI.- ¿QUÉ DEBERÍA HACER UN GOBIERNO QUE QUIERA DESARROLLAR LA ARGENTINA?
De nuestra reflexión comienzan a surgir algunas líneas de acción.
1.- Recuperar la producción y utilizar la capacidad instalada ociosa.
La primera etapa del crecimiento puede apoyarse en la recuperación de la demanda, el empleo y la producción.
2.- Elevar sostenidamente la inversión
La recuperación debe transformarse después en ampliación de la capacidad productiva.
3.- Reconstruir el crédito productivo
El sistema financiero debe volver a financiar inversión, vivienda, capital de trabajo e innovación.
4.- Aumentar la productividad
No existe desarrollo sostenible sin incorporar tecnología, conocimiento y organización productiva.
5.- Utilizar los recursos naturales como palanca
Vaca Muerta y la minería deben contribuir a generar divisas, pero también proveedores, tecnología, infraestructura y nuevas actividades.
6.- Crear mecanismos de captura y ahorro de la renta
El Estado nacional y los Estados provinciales, cada uno en el ámbito de sus respectivas competencias, deben establecer mecanismos que permitan que una parte significativa de la renta generada por la explotación de los recursos naturales se transforme en inversión, infraestructura, conocimiento y patrimonio para las generaciones futuras.
La participación provincial no puede limitarse a la percepción de regalías o recursos fiscales: Las provincias productoras deben formar parte de una estrategia de desarrollo que transforme la explotación de sus recursos en capacidades productivas permanentes dentro de sus propios territorios.
7.- Construir proveedores nacionales
Las grandes inversiones deben generar empresas capaces de crecer junto con ellas.
8.- Desarrollar ciencia, educación y tecnología
El conocimiento debe ser parte central de la estrategia productiva.
9.- Diversificar las exportaciones
Los recursos naturales pueden aportar las divisas iniciales para construir una economía exportadora más diversificada.
10.- Construir una política de Estado
La estrategia de desarrollo debe ser nacional y federal. El Estado Nacional y los Estados provinciales deben coordinar políticas de largo plazo en materia de recursos naturales, infraestructura, energía, producción, educación, ciencia, tecnología, crédito y desarrollo regional.
No se trata de eliminar la competencia democrática. Se trata de establecer objetivos estratégicos que no puedan modificarse completamente cada cuatro años.
XVII.- LA PREGUNTA POR EL FUTURO
Argentina posee recursos naturales extraordinarios. Posee empresarios, trabajadores, científicos, universidades, productores y una capacidad productiva que, aunque deteriorada, todavía conserva enormes potencialidades.
Tiene energía / tiene minerales / tiene alimentos / tiene conocimiento / tiene territorio / tiene recursos humanos.
La cuestión es: ¿qué hará con todo ello?
Podemos utilizar los dólares que generen nuestros recursos naturales para resolver urgencias, pagar deuda, financiar importaciones o sostener coyunturalmente el mercado cambiario. O podemos utilizarlos para:
Invertir / producir / generar conocimiento / incorporar tecnología / crear empleo / desarrollar proveedores / diversificar exportaciones / acumular capital / construir patrimonio.
La diferencia entre ambos caminos no estará determinada exclusivamente por la cantidad de recursos naturales disponibles. Estará determinada por las condiciones institucionales que construyamos para aprovecharlos.
XVIII.- CONCLUSIÓN
Argentina no carece de recursos, tampoco carece de oportunidades. Posee energía, minerales, alimentos, territorio, conocimiento, trabajadores, empresarios, universidades y capacidades productivas que todavía pueden ser recuperadas y desarrolladas.
El desafío no consiste solamente en generar más dólares. Consiste en transformar los dólares, la renta de nuestros recursos naturales y la inversión en capacidades productivas, tecnológicas, financieras y humanas que permitan sostener el desarrollo en el tiempo.
Vaca Muerta, la minería y otros recursos naturales pueden convertirse en una formidable plataforma para superar la restricción externa. Pero también pueden profundizar una economía de enclave si la explotación de esos recursos no se acompaña de condiciones institucionales capaces de generar proveedores, tecnología, empleo de calidad, valor agregado, reinversión y patrimonio.
Noruega muestra que la renta de los recursos puede convertirse en patrimonio. Finlandia muestra que un recurso natural puede convertirse en conocimiento, industria y tecnología. Ambas experiencias permiten que los recursos naturales no determinan por sí mismos el destino de una nación. Lo determinan, en buena medida, las instituciones y las políticas que una sociedad construye alrededor de ellos.
Un estado promotor no debe sustituir al sector privado ni limitarse a administrar pasivamente los recursos que genera la economía. Debe ser capaz de establecer reglas, coordinar actores, movilizar recursos, promover infraestructura, orientar la inversión y construir capacidades productivas. Y esa estrategia no puede ser solamente nacional. Debe ser también federal.
Porque el desarrollo argentino se construye también en sus territorios, allí donde están los recursos, las empresas, los trabajadores, las cooperativas, las universidades y las capacidades que pueden transformar esos recursos en nuevas oportunidades. Por eso la cuestión no es solamente: ¿Cuántos dólares generará la Argentina?
La pregunta verdaderamente decisiva no es cuántos dólares podremos generar mediante la explotación de nuestros recursos naturales, sino qué país construiremos con la riqueza que esos recursos tienen la oportunidad de generar.
Si esos recursos se transforman en inversión, conocimiento, tecnología, empleo, proveedores, nuevas exportaciones, infraestructura y patrimonio, habremos utilizado una oportunidad histórica para construir desarrollo.
Si simplemente extraemos, exportamos y consumimos la renta, corremos el riesgo de reproducir una economía de enclave. Por eso la pregunta que da título a esta reflexión no es retórica, es una decisión histórica.
Argentina: ¿hacia el desarrollo o hacia una economía de enclave?
(*) Contador público y docente universitario. Fue ministro de Producción de Entre Ríos entre 2011 y 2015. Se dedica a la investigación y la docencia en la Universidad Nacional de Entre Ríos (Facultad de Trabajo Social y Facultad de Ciencias de la Educación) y en la Universidad Nacional del Litoral (Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales). Su trabajo académico se centra en economía y políticas públicas provinciales.


