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Portada / Opinión

Corrupción, poder y Estado

En la semana, dos informaciones, relacionadas al gobierno, tienen un hilo que las une. La primera fue la solicitud del titular de la Fiscalía en lo Criminal y Correccional Federal N°11, Gerardo Pollicita, que Adorni responda 20 preguntas, en relación a “inconsistencias” sobre su situación patrimonial, en la causa que se tramita en dicha fiscalía por enriquecimiento ilícito. La investigación, según se expresa en el pedido, develó que “los incrementos, adquisiciones y desembolsos reconstruidos que, confrontados con los ingresos lícitos comprobados del grupo familiar, no encuentran hasta el momento explicación suficiente” . La segunda, fueron las denuncias ante la justicia, impulsada por la diputada Victoria Tolosa Paz, a la que se sumó la investigación de la legisladora Marcela Pagano, (sobre los fondos destinados al sistema vial nacional), haciendo una trazabilidad de cómo el desvío de los fondos se realizaró en forma “coincidente” con votaciones de leyes que el gobierno consideraba importantes; la demanda apunta al Ministro de Economía, Luis Caputo, a funcionarios de Vialidad Nacional y del Banco Nación. El desvió de los fondos fue reconocido por el vocero presidencial, Adrián Ravier, quien reconoció que los fondos eran destinados a sostener el “equilibrio fiscal”. Se suma a esto los informes de entidades como el Instituto de Seguridad y Educación Vial y relevamientos del gremio de vialidad, que mostraron que se han incrementado, en hasta un 22% las muertes en rutas nacionales y que más del 70% de la red de caminos se encuentra en estado de abandono. 

Por: Veronica Lopez

16 agosto, 2026

10:25 am

Esto es solo, dos ejemplos de los altos niveles de corrupción que, sin ningún atisbo de intento de disimulo, se encuentra sumergido el gobierno nacional. A lo que no es ajeno gobiernos afines, como el mismo gobierno provincial, donde el gobernador Rogelio Frigerio está en la mira, por intentar privatizar y centralizar el suministro de alimentos a las escuelas públicas que dependen de la provincia de Entre Ríos. La denuncia de las entidades gremiales AGMER, ATE y asociaciones de padres, incluyen no solo el cambio de alimentos frescos y zonales, por ultraprocesados, sino el pavoroso gasto que esto implica, pasando de un presupuesto de 42 millones, a más de 101 mil millones de pesos.

La palabra corrupción encuentra su raíz en el latín, corruptio, que significa acción o efecto de destruir, dañar y/o pudrir por completo. Proviene del verbo corrumpere. El prefijo co/cor significa “junto”, “con” o también “total y global”; la raíz rumpere, significa “romper, quebrar, partir, hacer pedazos”; y el sufijo tio /ción indica acción o efecto de hacer algo. Es interesante analizar etimológicamente el concepto porque nos habla no solo de la idea, generalizada, que corrupción es “quedarse con el vuelto”, como se lo entiende vulgarmente, sino que significa la acción de destruir, dañar y romper en forma total junto a otros. Es aquí donde se ve que estas acciones, que se multiplican en el plan de gobierno son parte de un proyecto que pretende la destrucción de los sistemas de contención y desarrollo ciudadano, desde “quedarse con el vuelto” (como, posiblemente, Adorni) hasta destruir en forma total el sistema vial, el PAMI, el sistema de protección a la discapacidad y hasta la alimentación sana de las niñeces. La corrupción es la génesis del proyecto.

La corrupción no es un descubrimiento actual, pero si es necesario resignificar el concepto para aplicarlo correcta y adecuadamente.

El delicado escritor Miguel Cane, autor del clásico de la literatura nacional, Juvenilia, obra que narra su experiencia juvenil como estudiante del Colegio Nacional Buenos Aires, fue un político de fuste, representante de la denominada Generación del ´80. Su obra, como actor político, fue mucho más prolífica, que la literaria, sin embargo, poco se lo recuerda como tal. En octubre de 1900, en su rol de Senador Nacional, surge la sospecha de prevaricato en el Senado y su actitud frente al mismo queda reflejada en parte de su discurso: “Ayer, a las 3 de la tarde, la Comisión del Interior ha tenido conocimiento por un señor diputado, que un representante de la empresa Norton había ofrecido a otro senador del Congreso “contribuir” con el dinero necesario para terminar obras públicas en su provincia, en caso de que desistiera de la oposición que se anunciaba haría, dicho señor senador al proyecto en discusión”.

El mismo sistema corrupto que emplea el gobierno actual, denunciado por la diputada Tolosa Paz y con la correlación de la investigación de Marcela Pagano, el pago a las provincias, en función de cambiar votos. En su alegato Miguel Cane continúa: “Si esto es exacto, señor Presidente, y es necesario que se averigüe si es exacto; si es exacto, no ya un brutal ofrecimiento de dinero, que estamos seguros habría sido rechazado con indignación por cualquier señor senador, si la más leve tentativa de influir sobre la conciencia de un señor senador se ha llevado a cabo, al Comisión del Interior pedirá permiso al honorable Senado para retirar ese despacho, porque el Congreso no puede sancionar una ley en que esté el nombre de una empresa que tales procedimientos sigue, ni autorizar al Poder Ejecutivo para contratar con ella” (sin más trámite retira el dictamen favorable de la comisión). Cane declama cómo debe ser el accionar de los funcionarios públicos, ante la más mínima sospecha de corrupción.

Realizar una semblanza de Miguel Cane político, nos permitirá ver las luces y sombras de un referente de su época. Fue electo diputado provincial en 1875, a la temprana edad de 24 años, fue diputado nacional, entre 1876 y 1880. Luego es Ministro Residente en Venezuela, Colombia, Paris y Madrid. En 1898 reemplaza a Bernardo de Irigoyen en el Senado Nacional, lugar que ocupará hasta 1904. Fue un ferviente defensor del financiamiento educativo, de parte de la Nación, no solo para las escuelas y universidades que de ella dependieran, sino también que se asistiera a las provincias para tal fin: “ Las exigencias de la educación deben estar arriba de todo. Es necesario, señor Presidente, si el presupuesto de la educación común es deficiente, buscar recursos en cualquier otra parte, para darle lo necesario, a fin de que esa educación tome el desenvolvimiento que nuestro estado social exige”

En otra de sus intervenciones como legislador, llama la atención al gobierno, sobre su relación con los Estados Unidos, lo que le producía una profunda desconfianza, en 1903 cuando el Ejecutivo se disponía a presentarse en una feria agrícola en aquel país, expresa: “llevar esa demostración precisamente al rival más temible que tenemos , a aquel que no olvida ni descuida medio, ya sea pur su legislación aduanera o por sus gestiones diplomáticas, para tratar de cerrarnos todos los mercados posibles; a aquel que nos ha de combatir constantemente, llevarle una prueba de que podemos competir con él en ese terreno, me parece, de una candidez insuperable…” Por otra parte, fue un adelantado en la integración de los países del sur, afirmado en la misma ocasión que “yo comprendería la conveniencia de fundar y mantener con perseverancia, con constancia un museo de productos agrícolas en el Brasil”

En una época turbulenta se comprometió con las víctimas de persecuciones políticas, tal vez el primero en denunciar violaciones a los derechos humanos, por la detención y desaparición en el puerto de Montevideo de un ciudadano argentino que había participado de revueltas en Entre Ríos y también por la detención ilegal, también en Montevideo de otro conciudadano.

Pero la referencia tal vez más importante de su obrar político sea el interés por impulsar tendidos ferroviarios para comunicar las grandes extensiones territoriales del país, trabajó sobre el tendido a Mendoza, San Juan, el ramal San Nicolás/Junín; el que unió Santa Fe con Resistencia, el de Corrientes a Orán (Salta) incluso proyectó extensiones a Bolivia y desde Misiones a San Pablo (en perspectiva de lo que en el futuro será la integración del Mercosur).

Luces y sombras de un accionar político que, a diferencia del actual, donde aplica la acepción terminológica de “corrupción”, Miguel Cane aposto a un proyecto de país, donde no dejaré de mencionar (tal vez la mayor sombra sobre su gestión), el proyecto de Ley de Residencia, presentada en junio de 1899, que en el art. 2° establecía: “El Presidente de la República, en acuerdo de ministros, podrá ordenar la expulsión de todo extranjero cuya conducta pueda comprometer la seguridad nacional, turbar el orden público o la tranquilidad social”. Ley que fue y es muy vapuleada por los historiadores

Como todo acto político, es producto de un contexto, en pocos días se tratará en la Cámara de Diputados de la Nación, el proyecto de Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada”, proyecto que salió bastante limitado del Senado, pero que conserva el artículo, que no solo pone en riesgo a los pequeños inquilinos, sino que fundamentalmente busca un salvoconducto para la obtención de grandes extensiones de tierras para extranjeros. Cane desconfiaba de los holdings y de los monopolios, y en sus intervenciones discursivas en la legislatura, advertía de ello y proponía limitaciones a la concentración tierras en pocas manos, hablando de parcelas “razonables” para los nuevos colonos.

La corrupción, no solo es el acto de recibir dadivas a cambio de votos, sino que incluye actos políticos muchos más destructivos y dañinos para la Nación. En este tiempo histórico resignificar el concepto de corrupción es oportuno para que la historia, en un futuro próximo, rescate el honorable accionar de las legisladoras Tolosa Paz y Pagano, como lo fue en gran medida Miguel Cane.

Por: Verónica López. Lic. en Cs de la Educación.

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