“Es uno de los planteos que hice en estos días y fue de público conocimiento”, aclaró Molo cuando fue consultado sobre la pasividad de los productores cuando en circunstancias similares protestaban en las rutas. Solo basta recorrer el archivo de DIARIOJUNIO para recordar cuando los citricultores iban a la rotonda de Chajarí para protestar por la falta de rentabilidad como ahora. Una nota publicada en abril de 2015 daba cuenta de una jornada de protesta en el acceso a esa ciudad. «Poco más de un centenar de productores y de camionetas y vehículos estacionados a la vera de la ruta de una y otra calzada, daban cuenta de la protesta que, al final decidieron levantar debido a la feroz interna que viven desde hace tiempo. La protesta que incluyó miles de kilos tirados en las banquinas y el olor a fruta podrida comienza a ser insoportable. Este año, la historia que justificó la protesta es la caída de las exportaciones, la sobreproducción y un mercado interno con más competidores». https://archivo.diariojunio.com.ar/67804_mas-de-un-centenar-de-productores-citricolas-apostados-en-la-ruta-levantaron-el-lock-out.
Pero en la actualidad, el malestar está contenido. “Cuando los dirigentes intervienen o intentan estar dentro de un partido político nos pasa esto. Siempre digo que para ser dirigentes de una institución hay que ser libres y no estar atados a ningún partido político”, destacó Molo esta tarde.
El productor subrayó que no está afiliado a ningún partido y solo defiende la citricultura. “Espero que las demás instituciones me apoyen y que vayamos por la citricultura y no por la política porque hoy estamos dentro de las instituciones para defender la citricultura”, expresó.
Los temas que el representante de la FECIER quería plantear ante el gobierno eran varios.
Falta de rentabilidad: Molo dijo que la rentabilidad del sector está muy complicada. “Es un año muy atípico. Estamos muy lejos del costo de producción”. En ese sentido, explicó que un bin citrícola –un cajón o contenedor grande de plástico o madera diseñado para la cosecha, transporte y almacenamiento de cítricos, con un peso aproximado de 320 a 330 kilos de fruta– para industria vale entre $10.000 y $12.000 en planta. “Y tenemos un costo de producción de $50.000 o $55.000”, remarcó.
De la misma forma, indicó que el bin de una variedad de naranja en planta para mercado interno ronda los $25.000. “Es el 50% de lo que necesitamos para sostener la actividad”, puntualizó. En consecuencia, necesitan $50.000 por bin solo para sostener los costos operativos y no trabajar a pérdida.
“Estamos con un panorama bastante oscuro. Es un callejón sin salida porque no vemos a corto o mediano plazo una solución a esto”, remarcó. Entre los factores que perjudican económicamente a la actividad, mencionó la sobreproducción de cítricos para mercado interno.
También analizó la situación de los consumidores. “El bolsillo del consumidor no escapa a la realidad del país”, señaló Molo. El consumo interno de cítricos dulces (naranjas y mandarinas) cayó notablemente. La dirigencia de la FECIER visualiza al mercado doméstico como deprimido y apenas absorbe una fracción del volumen habitual porque a la gente no le alcanza el dinero.
Costos de producción elevados: el responsable de la FECIER dijo que también deben expresar insatisfacción con los costos que conlleva la producción, como la energía eléctrica o el combustible. En referencia, dijo que un litro de gasoil ronda los $ 2000, equivale a un dólar y pico. “Es una locura y no podemos competir con nadie”. El gasoil es necesario en la quinta, ya que mueve los tractores para las tareas de pulverización, desmalezado y poda; en la cosecha: transporta los bines desde las plantas de los lotes hasta los galpones de empaque; y en el flete terrestre hacia los grandes centros de consumo (como el Mercado Central de Buenos Aires) representa uno de los gastos más pesados. Un camión consume cientos de litros por viaje.
HLB: el productor indicó que las autoridades del SENASA ( Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria) están planteando una barrera con controles sanitarios contra el HLB entre Concordia y Federación para contener la plaga más destructiva de los cítricos (Huanglongbing). El departamento Federación registra focos activos de la enfermedad desde su ingreso en 2018. Actualmente, más de 80 establecimientos productivos de Federación están bajo fiscalización estricta del SENASA por haber dado casos positivos dentro del último trienio. En tanto, Concordia se mantiene libre de la enfermedad.
Molo dijo que si eso prosperase, se incrementarán los costos, tanto de mano de obra como de productos que deben aplicar los productores. “Estamos dentro de la misma provincia pero nos quieren meter una barrera interna y creo que no lo vamos a permitir. Entendemos los estatus sanitarios de las distintas provincias pero estamos dentro de un mismo macizo; creo que quieren dividir a los productores, quieren dividir las aguas de un mismo río. Tenemos que respetar a Concordia que no tiene HLB pero nos tienen que dejar trabajar a nosotros”, remarcó. Estuvieron recientemente en la sede del SENASA para realizar un planteo y esperan una respuesta.
Ley de Agroquímicos: Molo indicó que no están de acuerdo con la “ley de plaguicidas” que rige en la provincia. En ese sentido, indicó que los quieren meter “a todos en la misma bolsa”. No obstante, dijo que se debería tomar aparte a las grandes extensiones de campo respecto de producciones como el citrus con departamentos como Federación, donde trabajan más de 2.000 productores, que promedian superficies productivas de 25 hectáreas cada uno. “No podemos estar dentro del mismo paquete, de la misma ley”, indicó.
Actualmente, la ley establece distancias mínimas de 10 metros para aplicaciones manuales o con drones, 100 metros para equipos terrestres y 200 metros para aplicaciones aéreas. Además, prescribe áreas específicas de resguardo con exclusión de 150 metros para equipos terrestres y 500 metros para vía aérea.
Molo dijo que, dependiendo del producto y las maquinarias que se empleen, las distancias de aplicación permitidas varían. Aun así, aclaró que no tienen mucho margen. “Vivimos dentro de las mismas colonias citrícolas, tenemos nuestras viviendas, nuestros empaques y nuestras escuelas donde van nuestros hijos. No podemos darnos el lujo de aplicar esa ley. No estamos queriendo evadir nada, ni en contra de nada, pero sí tienen que tener una consideración hacia la actividad citrícola”.
Unificación de guías de DTV (Documento de Tránsito Vegetal) citrícolas: cada guía administrativa emitida (provincial, municipal o nacional como el DTV de SENASA) implica el pago de tasas y aranceles. Unificar los sistemas bajo nuevas exigencias suele traducirse en un incremento directo del costo administrativo por cada bin de fruta que se mueve.
“La verdad es que es un problema para nosotros. En algún momento se lo trató pero, consultando con los productores y empacadores, es algo que tenemos que dar de baja. No podemos seguir agregándoles costos a la producción», explicó Molo. Los productores sienten que pagan por un control digital que no les devuelve ningún beneficio económico ni simplifica los trámites existentes, sino que funciona como un mecanismo de recaudación extra.
Ley laboral: Molo indicó que hace años que vienen reclamando una ley laboral acorde a la actividad. “Queremos ver si podemos llegar a lograr algo en lo laboral, alguna ley o algo interno para nosotros. No queremos perjudicar a nadie, queremos algo sostenido en el tiempo tanto para el obrero como para la parte patronal”, remarcó.
Molo sostuvo que el problema son los juicios laborales. “La verdad es que no tenemos nada que nos defienda y queremos plantear algo y que el gobierno nos acompañe”, manifestó. A su vez, hay que tener en cuenta que la citricultura requiere momentos de mano de obra intensiva durante unos meses al año (para la cosecha y el empaque) y una dotación mínima el resto del tiempo. Las leyes laborales están diseñadas para empleos industriales o comerciales continuos, lo que choca con la realidad del campo.
Pedidos de crédito: Molo sostuvo que iban a solicitar créditos del CFI con facilidades para el pago. “No digo a tasa cero pero sí con años de gracia”.
Molo sostuvo que desde la entidad intermedia elaboraron un paquete de medidas para presentar a la gobernación. El pedido de reunión en la CAFESG esta tarde no había tenido recepción favorable de parte de las autoridades dado que venían con una “agenda un poco apretada”. No obstante, Molo sostuvo que iban a esperar a que terminase la actividad para dialogar al menos 10 minutos con el mandatario.
El presidente de la FECIER, de igual modo, dijo que, si no podían reunirse esta tarde, ya habían pedido una audiencia en Paraná para los próximos días con el gobierno de la provincia, en especial con la Dirección de Agricultura y con Guillermo Bernaudo, el Ministro de Desarrollo Económico. “Por temas que la verdad que está sufriendo la agricultura hoy en día”, manifestó.

