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Facundo Molares Schoenfeld: Réquiem para la muerte de un revolucionario cuyo pasado lo condena

Facundo Molares, naciĂ³ en 1975, hijo de una generaciĂ³n que luchĂ³ mucho en la Argentina. Su familia la pasĂ³ mal en la dictadura. Su padre Hugo era militante sindical del Hospital Ciudadela. ZafĂ³ de milagro de ser "chupado" por los grupos de tareas. DespuĂ©s de la Primavera democrĂ¡tica y con el caos econĂ³mico del Gob. de AlfonsĂ­n, su familia decidiĂ³ dejar Bs.As. y partir a la Patagonia para forjarse un futuro mejor. Pero comenzaba la pesadilla del menemismo. El padre era comerciante y estudiaba Derecho y la madre estudiaba en el secundario. Pero eso no les impedĂ­a poseer una educaciĂ³n militante. Las marchas contra la Ley de EducaciĂ³n, la defensa de la Escuela PĂºblica. Con apenas 14 años el joven Facundo puso el cuerpo, se hizo Comunista, y leĂ­a los Diarios del Che .Cuando terminĂ³ el secundario, (es TĂ©cnico Forestal) decidiĂ³ volver a Bs.As. para estudiar, justo antes de que la Alianza neoliberal estallara por los aires en 2001. Se instalĂ³ en el Bajo Flores, en la estigmatizada Villa 1-11-14, donde militaba por los pobres. VivĂ­a en una" piecita" que forjĂ³ con sus propias manos. Desencantado luego de que nada cambiaba luego del estallido, Facundo vendiĂ³ sus pocas pertenencias y decidiĂ³ cambiar de rumbo: Cataratas, Paraguay, Bolivia, Ecuador, lo vieron pasar. Miles de Km recorridos. Cuando entrĂ³ en Colombia tuvo una epifanĂ­a al ver una pintada de las FARC en la puerta de un cuartel del ejĂ©rcito que decĂ­a: "Hasta la Victoria". El comentaba luego, que desde que ponĂ­a un pie en esas tierras, era imposible abstenerse de la realidad. La lucha era muy poderosa, convocante. Se fue quedando. Escuchaba a los campesinos desplazados, los masacrados por los paramilitares, la pobreza extrema. Ver esa realidad, le hizo sumarse a las FARC. Se acordaba del Che cuando decĂ­a: "Vengo a ofrecer, mi corazĂ³n".

Ricardo Monetta

13 agosto, 2023

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10:37 am

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En julio de 2003, se sumĂ³ a la Columna  TeĂ³filo Forero, adoptando el seudĂ³nimo de Camilo Fierro, en Los Pozos. Un pueblito  donde el lĂ­der Marulanda  habĂ­a firmado un fallido acuerdo de paz dos años antes. En la selva sus compañeros lo llamaban «El Argentino». Por su formaciĂ³n , fue instructor polĂ­tico de La TeĂ³filo. Organizaba la comunidad. AsĂ­ entrĂ³ en la selva AmazĂ³nica. Muchas veces razonaba Facundo, estuve a punto de perder la vida»

«Muchas veces me tocĂ³ enterrar a compañeros destrozados por las bombas de los aviones». Reinaba entonces el Plan Colombia, alimentado por fondos de EEUU. Uribe gobernĂ³ ocho años y dejĂ³ 100 mil desaparecidos. Y millones de campesinos desplazados de sus tierras y hogares. Los campesinos no querĂ­an que se fueran las FARC luego de los diĂ¡logos de La Habana. Luego de un proceso de desmovilizaciĂ³n, viajĂ³ tres dĂ­as por el rĂ­o Putumayo, hasta un pueblo llamado las Carmelitas, donde entregaron las armas. Luego firmĂ³ un documento, que lo tiene la ONU, que impide la extradiciĂ³n.

De regreso en la Argentina, Molares Schoenfeld, decidiĂ³ seguir sus luchas por otros medios, era Fotoperiodista, y se hizo comunicador Popular. En 2019 partiĂ³ hacia Bolivia para retratar el golpe de Estado contra Evo Morales. Estuvo en la oligarca Santa Cruz de la Sierra, en el Oriente, opositor al gobierno del MAS. Tierra de las juventudes fascistas cruceñas. Fue herido cuando cubrĂ­a un enfrentamiento en la localidad de Montero. RecibiĂ³ tres disparos y estuvo en coma inducido tres dĂ­as. Los mĂ©dicos que le salvaron la vida terminaron presos. PerdiĂ³ el ojo derecho y adquiriĂ³ un problema cardĂ­aco por las balas de los golpistas. TerminĂ³ preso 13 meses  en Chonchocoro, la cĂ¡rcel de mĂ¡xima seguridad a 5.000 metros de altura.

En diciembre de 2020, con la usurpadora Yañez en el poder, y con una campaña internacional, Facundo fue repatriado a la Argentina. En noviembre pasado fue detenido en el sur. PasĂ³ por el penal de Rawson y desde hace meses esperaba un juicio.

Los incidentes del Obelisco ya son conocidos por todos. A Facundo ya lo tenĂ­an «registrado». La represiĂ³n sin motivos, sirviĂ³ de pretexto para encubrir las «cacerĂ­a» de la PolicĂ­a de la Ciudad.

El ensañamiento contra Facundo, registrado por decenas de videos y filmaciones de las cĂ¡maras de seguridad de la zona, muestran como lo apalean lo tiran al piso, y primero uno de los policĂ­as, le asienta su rodilla en su cabeza y cuello, estando el boca abajo. Esta tĂ©cnica es la que adoptaron los americanos en la Escuela de las AmĂ©ricas de PanamĂ¡, donde instructores franco-argelinos instruĂ­an a los torturadores de los regĂ­menes totalitarios que asolaron a LatinoamĂ©rica durante el Plan CĂ³ndor. Pero Facundo no muriĂ³ de un infarto  como dijo Larreta, que le informĂ³ el mĂ©dico Alberto Crescenti, Jefe del SAME y «una eminencia» como para respaldar el  diagnĂ³stico del mĂ©dico sin conocer los resultados de  la autopsia. Esta estrategia fue asumida por los dirigentes de JXC, despuĂ©s que se conociera la muerte de Fernando. Pero la autopsia revelĂ³ que muriĂ³ por congestiĂ³n, edema pulmonar, hemorragia de los pulmones por los golpes recibidos, y cardiopatĂ­a dilatada, que tenĂ­a desde hace tiempo.

Es cierto que se le hicieron maniobras de resucitaciĂ³n cardĂ­aca, pero ya era tarde. El paciente no se desplomĂ³ solo . Lo desplomaron, como a muchos de sus compañeros.

Crescenti hablĂ³ despuĂ©s con La NaciĂ³n (¿casualidad?) y dijo que este hombre  se desplomĂ³ a las 17.08Hs, aparentemente por un infarto. ¿CĂ³mo sabĂ­a la hora exacta si no estaba presente?  A pesar de que mĂ¡s de un video muestra cĂ³mo los efectivos policiales pisoteaban y aplastaban las cabezas de algunos manifestantes, Facundo se habĂ­a puesto morado porque le faltaba aire. La ambulancia demorĂ³ media hora en llegar. Crescenti dijo:» Puede haber sido un infarto masivo». Repito,  pero espontĂ¡neo, sino inducido por la debilidad orgĂ¡nica preexistente. Crescenti, no es la primera vez que estĂ¡ envuelto en declaraciones confusas. En el año 2010, durante la represiĂ³n del Indoamericano por la misma policĂ­a de la Ciudad, hubo tres muertos al menos y Crescenti confirmĂ³ la muerte de un cuarto joven que habĂ­a sido herido y estaba siendo llevado al Hospital Piñero, cuando fue sacado por la fuerza por cuatro desconocidos cuando ya estaba dentro de la ambulancia. Y continuĂ³ asegurando, «lo remataron en el lugar » .- Luego dijo; «Yo no hago preguntas, solo salvĂ³ vidas» LĂ¡stima que esta vez no pudo. Horacio RodrĂ­guez Larreta, como siempre saliĂ³ a justificar a la PolicĂ­a represora como en toda su gestiĂ³n .Dijo:» Se estaba generando un caos y hechos de violencia, por eso la policĂ­a actuĂ³.» La violencia empezĂ³ con la represiĂ³n policial con balas de goma y palos por doquier. Y la urna gigante se quemĂ³ en protesta por la represiĂ³n. Y no creo que el nuevo secretario de Seguridad de la Ciudad, Alejandro Burzaco le otorgue legitimidad ya que tiene varios asuntos pendientes con la justicia.

Pero el colmo del cinismo lo expresĂ³ Patricia Bullrich, que apenas tomĂ³ conocimiento  del hecho, corriĂ³ a  los estudios de La NaciĂ³n MĂ¡s, para decir muy suelta de cuerpo que «el kirchnerismo se haga cargo de lo sucedido». Y por supuesto el corifeo de periodistas ensobrados», salieron a respaldar la tesis de culpar al oficialismos sin ponerse colorados, aunque la vergĂ¼enza y la Ă©tica ya la han dilapidado hace tiempo.

 

MUERTE EN EL OBELISCO

 

Ha muerto un revolucionario,

Estamos invitados a la gala,

donde la mismĂ­sima muerte,

la huesuda, dejarĂ¡ su tĂºnica negra

y aun costado su guadaña,

para calzarse un traje, y colgar una

medalla tantas veces postergada…

El Fascismo estĂ¡ de fiesta.

Lo que no pudo el Plan Colombia,

Uribe y los paramilitares, 

lo que no pudo la fuerza cruceña, y

el golpe Boliviano y Añez,

lo hicieron la PolicĂ­a de la Ciudad,

Burzaco y RodrĂ­guez Larreta.

Dejar la selva y el altiplano, 

para caer bajo las botas contra el asfalto.

Dejar en cada espacio, en cada camino,

en cada lucha, un jirĂ³n de vida…

La muerte condecora a sus verdugos porteños.

Que sean pocos los que asistan a su fiesta,

aunque aturdan con sus parlantes y sus pantallas.

Que las pĂ¡ginas de sus diarios sirvan para encender

un fuego que nos reĂºna  y nos caliente y

nos haga olvidar la tibieza… 

Ha muerto un revolucionario.

!Viva la RevoluciĂ³n!

 

Lucas Yañez

Comentarios

1 comentario

  • cacho sorokin

    No es una necrolĂ³gica. Es la crĂ³nica de un asesinato. Es la muestra de persecuciĂ³n de un aparato represivo fascista. Con coraje, y a pura verdad, Monetta nos muestra lo que los medios infames adictos al sistema capitalista, con periodistas comprados y pagados con sucias monedas, callan o tergiversan.
    La voz de Monetta no se calla y a su pluma nunca le falta tinta.

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