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El Fallo de la Corte Penal Internacional que ordenĂ³ el arresto de Netanyahu revela tramas ocultas
La decisiĂ³n histĂ³rica de la Corte Penal Internacional (CPI) de emitir Ă³rdenes de arresto contra los lĂderes del Gobierno de Israel, BenjamĂn Netanyahu, y su exministro de Defensa, Yoav Gallant, ha desatado indignaciĂ³n entre los lĂderes occidentales, quienes, durante dĂ©cadas, han utilizado a este tribunal con sede en La Haya para avanzar en sus agendas polĂticas, orientĂ¡ndolas a su justificaciĂ³n.

TambiĂ©n las Ă³rdenes de arresto comprenden al lĂder militar del Movimiento de Resistencia IslĂ¡mica de Palestina (HAMAS), Mohammed Deif. Su equiparaciĂ³n con los, segĂºn la CPI, criminales de guerra de Tel Aviv es muy significativa, porque las instituciones creadas por el mundo occidental no pueden ignorar la calificaciĂ³n condenatoria. Esto serĂa motivo de debate respecto al alcance y la diferencia entre un opresor ocupante y la acciĂ³n de resistencia de un oprimido.
Pero ahora llega la verdadera prueba: ¿estĂ¡n los Estados firmantes del Estatuto de Roma, que reconoce la autoridad del Tribunal Internacional con sede en La Haya, dispuestos a cumplir con su compromiso? Muchos paĂses que firmaron estĂ¡n dispuestos a aceptar, a regañadientes, la decisiĂ³n, como CanadĂ¡, Italia y los PaĂses Bajos. Sin embargo, algunos han sido reacios, retirĂ¡ndose para «analizar el veredicto emitido por la Corte Penal Internacional». QuizĂ¡ el caso que merece mayor atenciĂ³n es el de Alemania, firmante del Estatuto de Roma y uno de los mayores aliados del rĂ©gimen de Tel Aviv (es el segundo aportante de armas despuĂ©s de Estados Unidos), lo que la hace indirectamente responsable de la muerte de 43.367 palestinos, segĂºn el Ăºltimo censo de vĂctimas.
El portavoz de Alemania, Steffen Hebestreit, declarĂ³ que «resulta difĂcil imaginar que se cumpla la orden de arresto a los inculpados», cuestionando la autoridad de la CPI. Y la pregunta surge sola: ¿entonces, por quĂ© firmaron?
La ministra de Asuntos Exteriores de Alemania, Annalena Baerbock, expresĂ³: «Como he dicho, respetamos la ley y la legislaciĂ³n a nivel nacional, europeo e internacional, y por eso estamos analizando en cuanto a su implementaciĂ³n en Alemania».
Es que Alemania ha sido uno de los patrocinadores europeos mĂ¡s firmes de la entidad sionista, negĂ¡ndose a detener la venta de armas a Israel. Una y otra vez, a lo largo de dĂ©cadas, Alemania ha atribuido su apoyo incondicional a sus propios crĂmenes de la era nazi contra el pueblo judĂo en las dĂ©cadas de 1930 y 1940. Alemania afirma que su apoyo al rĂ©gimen sionista estĂ¡ motivado por su propia culpa (¿?).
Pero esto es una distorsiĂ³n total de la verdad. El hecho es que el rĂ©gimen nazi alemĂ¡n fue un colaborador directo del movimiento sionista desde los primeros dĂas del gobierno nazi en Alemania. De hecho, mientras las organizaciones judĂas fueron prohibidas, el Ăºnico grupo autorizado a existir legalmente fue el movimiento sionista alemĂ¡n bajo diversas iniciativas. Para los ciudadanos no iniciados en este tema, una alianza entre el movimiento sionista y el rĂ©gimen nazi parece contradictoria. Pero cuando se observan los intereses materiales, tanto del movimiento sionista como de parte del Tercer Reich, las motivaciones se vuelven claras y evidentes, materializĂ¡ndose en el Acuerdo Haavara, firmado por la Zionistische Vereinigung fĂ¼r Deutschland (FederaciĂ³n Sionista de Alemania) y el Ministerio de EconomĂa del Reich AlemĂ¡n en agosto de 1933.
El acuerdo era simple: a cambio de permitir que los inmigrantes judĂos, particularmente aquellos leales a la doctrina sionista y algunos de los mĂ¡s ricos (lo que indica que nunca se tratĂ³ de moralidad alemana por la presunta culpa, sino de preservar intereses de clase dentro del sionismo), abandonaran Alemania de forma segura, el rĂ©gimen nazi ayudarĂa a transferir a la poblaciĂ³n judĂa a territorios palestinos, acelerando la expulsiĂ³n de los palestinos indĂgenas de una tierra donde ya eran perseguidos por una poblaciĂ³n creciente sionista y el colonialismo britĂ¡nico.
El rĂ©gimen nazi recibiĂ³ enormes beneficios materiales por este acuerdo. Las organizaciones judĂas estaban organizando boicots mundiales contra el rĂ©gimen alemĂ¡n en ese momento. El nazismo vio esto como una amenaza mayor, ya que creaba condiciones para un aislamiento econĂ³mico en un mundo posterior a la Primera Guerra Mundial. La colaboraciĂ³n abierta con el movimiento sionista permitiĂ³ al rĂ©gimen nazi esquivar las acusaciones de antisemitismo. AdemĂ¡s, confundiĂ³ peligrosamente el antisionismo con antisemitismo, una confusiĂ³n que el sionismo aprovecha hasta nuestros dĂas en forma permanente (y tambiĂ©n la aprovechan los medios y las instituciones, sin aclarar las diferencias, para acusar a cualquier persona o entidad).
AdemĂ¡s, el gobierno alemĂ¡n pudo implementar acuerdos econĂ³micos bajo Haavara, lo que resultĂ³ en un nuevo acuerdo alemĂ¡n en las tierras palestinas ocupadas por los britĂ¡nicos. El acuerdo mejorĂ³ materialmente a un rĂ©gimen nazi ampliamente boicoteado, al tiempo que sentaba las bases para la colonizaciĂ³n sionista en Palestina. El traspaso de riquezas fue celebrado por los medios sionistas controlados en la Palestina ocupada.
Si avanzamos en el tiempo, vemos que el gobierno alemĂ¡n, que ha promulgado leyes que consideran «antisemita» cualquier crĂtica al rĂ©gimen israelĂ, vuelve a recurrir a sus raĂces nazis. En forma cĂnica, Hebestreit, citado en The Telegraph, declara que «es consecuencia de la historia alemana que compartimos relaciones Ăºnicas y una gran responsabilidad con Israel». Lo de las relaciones compartidas es cierto, pero no en el contexto que se utiliza para engañar al pĂºblico.
Alemania no estĂ¡ desafiando a la CPI por vergĂ¼enza de sus crĂmenes horrendos del nazismo. MĂ¡s bien, funcionalmente, es la misma dedicaciĂ³n al movimiento sionista que Alemania declarĂ³ en 1933, no solo para evadir las acusaciones de «antisemitismo», sino tambiĂ©n para seguir obteniendo miles de millones de dĂ³lares por sus exportaciones de armas al rĂ©gimen de ocupaciĂ³n sionista. Son aproximadamente el 30 % de las armas enviadas a Israel.
Alemania estĂ¡ en una situaciĂ³n econĂ³mica muy complicada. Ser vasallo de Estados Unidos, como toda Europa, le significĂ³ tener que admitir que Estados Unidos, junto con los ingleses, destruyeran el gasoducto Nord Stream, por el cual recibĂa gas a precio reducido, como toda Europa, teniendo que comprar a sus «amos» por un precio tres veces mayor del que les proveĂa Rusia en un beneficio mutuo, lo que llevĂ³ a la destrucciĂ³n de su industria.
Pero no solo eso: la policĂa alemana ha adquirido el sistema Pegasus israelĂ para espiar y controlar a sus propios ciudadanos. Por eso, reconocer la legitimidad de las Ă³rdenes de arresto a los lĂderes de Israel y HAMAS significarĂa que todo el comercio con Israel se desmoronarĂa. Este hecho de negaciĂ³n a la sentencia de la CPI es un argumento para ganarse la simpatĂa de los neoliberales occidentales que todavĂa no ven la «huella» de los crĂmenes cometidos. La raĂz de la decisiĂ³n, como suele ocurrir en el contexto del imperialismo, es el «dios» dinero.
El Acuerdo Haavara sigue vigente hoy, no en su contexto original, pero no muy lejano. La postura de Alemania durante 90 años es una conducta habitual en cuanto a polĂtica exterior. Su postura contra la orden de detenciĂ³n de la CPI revela profundos lazos con el sionismo internacional, originados en el Acuerdo Haavara.
La historia siempre oculta mĂ¡s de lo que en realidad sucede.

2 comentarios
Leticia
El ejemplo que sigue el presidente argentino. ¡¡¡Dios nos proteja!!! Pensar que Milei ofreciĂ³ toda ayuda a este delincuente en la guerra contra Gaza ¡¡¡¡Mi Dios!!!!
Juan
Ésta corte no tiene validez para Israel y una gran cantidad de paĂses.