“Estamos esperando que el Director Departamental de Escuelas salga para reclamar con las familias”, mencionó la secretaria general de AGMER Concordia, María José Chapitel, en referencia a Ernesto Alejandro Ramírez, quien fue designado en esa repartición el mes pasado. Aunque hay filtraciones en todas las aulas, puntualmente son cuatro las que padecen inconvenientes en las instalaciones eléctricas cuando se producen precipitaciones.
El viernes pasado, la comunidad educativa se reunió en la escuela. Los padres decidieron no enviar a sus hijos este lunes a clases. “Con las últimas lluvias hubo filtraciones en todos lados, se llueve, se inunda el patio, se inundan las aulas al punto que los chicos quedaron adentro y no podían salir”, dijo Chapitel. “Hay problemas eléctricos y una de las aulas tiene las paredes electrificadas”, añadió.
Desde el gremio decidieron acompañar en la protesta al gremio a las familias que fueron a reclamar soluciones en carácter de urgentes. “Si se reparan los sistemas eléctricos y no se repara el techo, va a seguir lloviendo. Se van a seguir mojando las paredes”, remarcó Chapitel. Por otra parte, desde hace tiempo los sanitarios de la escuela no funcionan y se utilizan baldes para realizar las evacuaciones.

Adriana, madre de un estudiante de la escuela secundaria, sostuvo que el edificio ya cumplió “demasiados años” sin que se haya realizado alguna refacción. Las filtraciones de agua venían sucediendo desde hace mucho tiempo. El miércoles de la semana pasada, ya habían enviado una nota a la Departamental de Escuelas reclamando por ese problema. Y la respuesta fue la llegada de un vocero de la Departamental que fue a la institución que propuso “cambiar el disyuntor”. “No sabemos si es un chiste o algo real”, expresó.
Al día siguiente se produjo el temporal y el agua comenzó a salir por todos lados. “La gota que rebalsó el vaso fue que, en estos días de lluvia, empezó a salir agua de las llaves de luz, de los tomacorrientes, de los focos”, destacó. “Se inundan las aulas; se inundan los patios. Los chicos no saben si salir o quedarse en el aula corriendo peligro”, sostuvo la madre.
Aunque la mujer dijo que no entendía electricidad, guiada por el sentido común, admitió que no saben si sus hijos “están seguros en las escuelas” en esas condiciones. “Los chicos estaban con miedo. No sabían si el agua estaba electrificada o no”, remarcó Adriana.
A mediados de abril pasado, el gobierno anunció una seria de obras para la escuela, que cuenta con una matricula de 165 alumnos, por $38 millones. El Gobierno provincial comunicó que iba a avanzar con trabajos de mejora en un establecimiento educativo que presenta problemas estructurales. Se prevé intervenir en techos, sanitarios y gimnasio para mejorar las condiciones edilicias y el funcionamiento general.
Las tareas previstas incluyen la reparación e impermeabilización de cubiertas, el recambio de elementos deteriorados y la reposición de cielorrasos afectados.
También se realizará la reconstrucción de sectores de piso dañados, junto con trabajos en el sistema sanitario, como la colocación de griferías y la limpieza y desobstrucción de cañerías.
En el gimnasio se instalarán extractores de aire y se adecuarán las instalaciones de gas, además de intervenir en los desagües pluviales para mejorar su funcionamiento.
Esta mañana, Adriana dijo que estaban al tanto del anuncio. “Pero creemos que lo más urgente es resolver el tema de la parte eléctrica. Es un peligro todo el tiempo. Hoy no llueve pero la humedad está en las paredes. No sabemos si los chicos van a prender una luz y les va a pasar algo”, remarcó. La posibilidad de que los chicos volviesen al aula dependía de la respuesta que obtuviesen esta mañana de las autoridades escolares.



