La carta sostiene que muchos jubilados, después de una vida de trabajo y aportes, enfrentan dificultades para acceder a medicamentos y cubrir necesidades básicas. En ese marco, critica la respuesta estatal frente a las protestas y afirma que existe una priorización de los recursos destinados a la represión por sobre las políticas de asistencia social.
A continuación, el texto completo difundido por la organización:
Carta abierta a nuestros jubilados y jubiladas
Esta carta va dirigida a aquellos que, a pesar del cansancio y del miedo, a pesar del atropello de la represión, encuentran en su valentía el impulso para ocupar las calles; para esos que todos los miércoles defienden su derecho a una vida digna, alzando la voz fuerte y clara.
A esos que trabajaron toda la vida, aportando a nuestro país con orgullo y dedicación, para hoy no poder pagar los remedios. Para los que ven la injusticia de un sistema que desecha a los humanos en su propia cara y le hacen frente, recibiendo como respuesta golpes y gases, dejando muy claras las prioridades del gobierno de Javier Milei y su partido: hay plata para reprimir; para sanarlos, no.
Estamos frente a la furia de un gobierno que golpea y reprime, en donde el silencio y la naturalización permiten a la sociedad idolatrar la violencia y el morbo.
Es entonces cuando la valiente lucha de los jubilados se convierte en un estandarte nacional. Hoy, en ellos, están la ternura, el coraje y la fuerza de seguir cada miércoles porque, mientras haya un solo jubilado que sufra en Argentina, esta lucha debe seguir.
Apoyar a los jubilados es defender la patria, porque en la lucha de los jubilados está la lucha de todos: de cada niño que se acostó sin comer, de cada madre que no puede mandar a sus hijos al colegio, de cada estudiante universitario que va caminando a la facultad porque no puede pagar el colectivo, de cada cartonero al que denigran y desechan.
Me niego a vivir en una sociedad sin empatía, en donde la idea de dignidad, de un techo, de un plato de comida o hasta de un abrazo sean consideradas bienes mercantiles, a los que solo accede quien los puede comprar, y no derechos humanos básicos.
Entonces me pregunto: ¿cómo permitimos que maltraten y repriman a nuestros viejos? ¿Cómo llegamos a este punto? Si Maradona nos enseñó que “hay que ser muy cagón para no defender a un jubilado”.
MESA COORDINADORA DE JUBILADOS Y PENSIONADOS DE LA PLAZA 25 DE MAYO – CONCORDIA, E.R.


