Las ventas minoristas de las pequeñas y medianas empresas volvieron a retroceder en agosto. Según el relevamiento realizado por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), registraron una baja del 2,7% frente a julio, a precios constantes, y acumularon una caída del 2,4% en los primeros ocho meses del año.
En la comparación con agosto de 2025, el descenso fue del 0,2%, también medido a precios constantes. El dato refleja un nuevo freno en el consumo y se suma a las dificultades que atraviesan los comercios para sostener el nivel de actividad.
Desde CAME señalaron que el comportamiento está relacionado con la pérdida de poder adquisitivo. La entidad mencionó entre los factores que explican la menor demanda el incremento de las tarifas de los servicios y el endeudamiento de las familias.
A esto se sumó, según el informe, el menor movimiento registrado después del período de vacaciones y una menor disponibilidad de ingresos. En ese contexto, los consumidores mostraron mayor cautela y priorizaron los gastos considerados indispensables.
Casi la mitad de los comerciantes dijo que su situación empeoró
El relevamiento también mostró el impacto que tiene este escenario sobre los propios comercios. El 46,5% de los empresarios pyme consultados afirmó que las condiciones de su negocio empeoraron durante agosto.
El porcentaje fue dos puntos superior al registrado en julio, cuando el 44,5% había señalado un deterioro en su actividad.
En tanto, el 47,4% de los comerciantes sostuvo que mantuvo un nivel de actividad similar al del mismo período del año pasado, aunque esa proporción fue 0,7 puntos menor que en julio.
Solo el 6,1% manifestó haber registrado una mejora en el desempeño de su establecimiento durante agosto.
Las ventas online tuvieron un comportamiento diferente
El canal digital mostró una evolución distinta a la de los locales físicos. Las operaciones realizadas por comercios que cuentan tanto con establecimientos presenciales como con canales de venta online crecieron un 17,6% interanual.
El dato marca una diferencia entre ambos canales de comercialización, en un contexto en el que los consumidores continúan restringiendo sus gastos y buscando distintas alternativas para realizar sus compras.
Pocas expectativas de inversión
La incertidumbre también aparece al momento de tomar decisiones sobre nuevas inversiones. De acuerdo con CAME, el 57,9% de los comerciantes consideró que agosto no era un buen momento para invertir en sus empresas.
Otro 28,6% no definió una posición al respecto y apenas el 13,5% consideró conveniente destinar recursos a nuevas inversiones.
Pese a estas dificultades, las expectativas para los próximos 12 meses se mantuvieron divididas entre la estabilidad y una posible mejora. El 43,9% de los empresarios consultados estimó que su situación económica permanecerá sin cambios, mientras que el 42,8% espera una evolución favorable.
El 13,3%, en cambio, anticipó un empeoramiento de la situación durante el próximo año.


