Las principales calles del centro quedaron colmadas de vehículos haciendo sonar sus bocinas mientras familias enteras y grupos de amigos caminaban hacia la plaza principal. Como ocurrió en las grandes consagraciones de la Selección durante los últimos años, el corazón de la ciudad volvió a teñirse de celeste y blanco.

No fue un partido más. En el sentimiento argentino, un partido frente a Inglaterra nunca se reduce únicamente a lo futbolístico. La rivalidad entre ambas selecciones está atravesada por una historia que excede el deporte: la Guerra de Malvinas de 1982, la disputa por la soberanía de las islas y una larga historia de colonialismo británico en distintos rincones del mundo le otorgan a cada enfrentamiento una carga simbólica singular. Esa dimensión volvió a sentirse este miércoles, tanto dentro como fuera de la cancha.

La Selección de Lionel Scaloni parecía estar al borde de la eliminación cuando Anthony Gordon adelantó a Inglaterra en el segundo tiempo. Sin embargo, el equipo reaccionó sobre el final. Enzo Fernández igualó el marcador a los 85 minutos y, ya en tiempo de descuento, Lautaro Martínez conectó de cabeza un centro con pierna derecha de Lionel Messi para sellar el 2 a 1 que depositó a la Argentina en una nueva final del mundo, donde enfrentará a España el próximo domingo.

La victoria inevitablemente despertó el recuerdo del 22 de junio de 1986, cuando Diego Armando Maradona escribió una de las páginas más célebres de la historia del fútbol en el estadio Azteca de México. Aquella tarde, también frente a Inglaterra, convirtió dos goles inmortales: el primero pasó a la historia como «La Mano de Dios» y el segundo fue bautizado como el «Gol del Siglo», una obra maestra que aún hoy es considerada una de las mejores conquistas de todos los tiempos. A cuatro años de la Guerra de Malvinas, aquel triunfo adquirió para buena parte de los argentinos un significado que trascendió ampliamente el resultado deportivo.

Cuarenta años después de aquella epopeya mexicana, otra generación de futbolistas volvió a escribir un capítulo de esa rivalidad histórica. Ya sin Maradona en la cancha, pero con Lionel Messi como conductor y asistidor del gol decisivo, Argentina volvió a eliminar a Inglaterra en un Mundial y quedó a un paso de defender el título obtenido en Qatar 2022.

En Concordia, mientras tanto, la celebración se extenderá hasta bien entrada la noche para abrazarse, cantar y festejar una victoria que, por el rival y por todo lo que representa, seguramente ocupará un lugar especial en la memoria colectiva de todos los argentinos.



