Según los testimonios de los vecinos, la rotura del caño fue detectada hace más de seis meses, pero hasta la fecha no se ha realizado ninguna intervención para reparar el daño. «Cada vez que pedimos una respuesta, nos dicen que aún no han comprado el caño ni los materiales necesarios para solucionar el problema», afirmaron los habitantes de la zona.
El caño roto ha generado no solo un foco de insalubridad, sino también una fuente constante de mal olor y suciedad que afecta el entorno y la calidad de vida de los vecinos. A esto se suma la creciente preocupación por las altas temperaturas que agravan la situación, convirtiendo el problema en una preocupación aún más urgente. «Es una vergüenza que una dependencia municipal esté en estas condiciones, especialmente siendo un lugar tan cercano al centro de la ciudad», expresaron los residentes, quienes destacaron que el gimnasio municipal también se ve afectado por la misma situación.
Los vecinos piden a las autoridades que actúen de manera inmediata y se realicen las reparaciones necesarias para devolver la normalidad al barrio y garantizar la salud y el bienestar de los habitantes. Aseguran que están dispuestos a continuar con los reclamos si no obtienen una pronta respuesta y solución.
«Esperamos una pronta y favorable respuesta», concluyen en su carta de reclamo, que también refleja el hartazgo y la frustración de una comunidad que lleva meses esperando que se resuelva un problema que afecta su calidad de vida.



