Néstor Adente, docente universitario de la UTN (Universidad Tecnológica Nacional) e integrante del gremio FAGDUT, dijo que las políticas actuales están lejos de disminuir la pobreza en Concordia. “La están agravando”, remarcó. “Día a día, mes a mes, estamos viendo que la pobreza sigue aumentando y va a seguir aumentando”. Asimismo, advirtió que el incremento de la pauperización de los sectores más desvalidos de la sociedad se refleja cada vez con mayor fuerza en los comedores comunitarios.
Adente recordó que el Papa Francisco había señalado: “Si querés saber lo que siente un pueblo, andá a la periferia”. “La realidad es cruda y nos tiene que doler. No podemos ser indiferentes”, acotó el docente e integrante del Consejo Departamental del PJ Concordia.
El docente universitario mencionó que el camino que sigue el gobierno nacional, provincial y local lleva a la población “al abismo”. La única solución real sería un cambio de gobierno. “Que se vaya Milei”, dijo. Pero admitió que es una proclama que puede sonar “golpista”. Sin embargo, recordó también que fue el propio mandatario quien dijo en la universidad de Stanford (EE. UU.) en 2024: “Va a llegar un momento donde la gente se va a morir de hambre. De alguna manera va a decidir algo para no morirse. No necesito intervenir. Alguien lo va a resolver”.
El desentendimiento de la realidad llevó a Adente a cuestionar fuertemente debido al modo de abordar la situación social, apoyándose en las declaraciones del Arzobispo de Córdoba, Ángel Rossi. El 10 de mayo pasado, el eclesiástico sostuvo: “Estamos viendo favorecer a los opulentos y restringir ayuda a discapacitados, jubilados, enfermos y vulnerados, pero de modo particular a los discapacitados, y es signo de decadencia y sadismo personal e institucional”.
Adente remarcó que desde el gobierno provincial y local adhieren a esas políticas. Aunque es consciente de que no está en manos de la intendencia generar políticas de empleo en la ciudad, dijo que el silencio de Francisco Azcué ante esta realidad es signo de “complicidad”. “No salir a decir nada es una clara señal de que está en sintonía con esas políticas”.
Aunque no puede intervenir en la política macroeconómica, Adente dijo que desde la intendencia se han cerrado comedores. “Hace baches y no alimenta a la gente”.
Más adelante, sostuvo que en su hogar los viernes comenzó a funcionar un comedor comunitario con la ayuda de algunos compañeros solidarios que, con muchos esfuerzos, salen a repartir un plato de comida. “Esto cada vez va creciendo. En vez de parar, de estabilizarse, es cada vez peor. Eso nos tiene que movilizar para que esto revertirlo de alguna manera”, mencionó.
Aunque nunca fue concejal ni funcionario, Adente no esquivó la pregunta respecto de la autocrítica del peronismo sobre la pobreza en Concordia, una situación que viene de arrastre desde hace décadas. “El peronismo nunca fue una panacea, pero siempre se apuntó a las políticas sociales. Nunca se dejó de asistir a la gente como ahora. El centro de la política es la persona, no el dinero como es ahora. Ahora tienen que cerrar los números y el dinero está por encima de todo; al que hay que excluir, porque no tiene dinero, se lo excluye”, mencionó. “El peronismo es lo contrario”.
Pompeya Sur
Jorge Luis Escalante forma parte de una asociación civil que tiene a su cargo un comedor comunitario en el barrio Pompeya Sur que funciona desde hace más de tres décadas. “Pobreza siempre hubo y va a haber, pero como esta pobreza que hay ahora, no se ha visto nunca”, manifestó. Es que sostuvo que Concordia es una ciudad donde no se generan fuentes de trabajo, salvo changas o temporales como la cosecha del arándano. “La persona que tiene un trabajo estable, porque hay tantas personas atrás, que si llega a fallar, tienen recambio de sobra los patrones”, mencionó.
En ese sentido, hizo una distinción entre quienes tenían un trabajo estable, que a veces no llegan a fin de mes, y entre quienes forman parte del núcleo de pobreza duro de la ciudad desde hace mucho tiempo. Escalante dijo que son personas que recorren comedores como el de Cáritas, cerca de la parroquia Pompeya, y el de la Gruta de Lourdes.
Escalante explicó que diariamente vienen personas a anotarse. Pero el cupo que tienen asignado es de 270 personas. “La única forma de poder brindarles un plato de comida es solamente cuando falta alguien, cuando va al médico o cuando van al arándano en alguna época. Ahí queda comida, pero la damos toda porque no queda nada. Antes sobraba un poco”.
Cada seis meses deben enviar los datos de los comensales tanto a Nación como al gobierno provincial. Envían las fotocopias de los DNI de cada uno de los asistentes. “Hacen un conteo y, de acuerdo a eso, te mandan la partida”.
De acuerdo a eso, Escalante mencionó que han pedido a Nación que les envíen un refuerzo en las partidas para poder contener a más personas, pero no han obtenido respuestas positivas hasta el momento. Aun así, dijo que son cuestiones que no pueden esperar. “El hambre de la gente es hoy”.
Escalante dijo que es penoso tener que afrontar situaciones como la aparición de una madre con uno o más hijos a cargo preguntando si hay raciones que sobren. “Hay que tener una cara de hierro para decirle ‘espere, señora, vamos a ver si sobra’. Las chicas del comedor no sé cómo hacen para darle un poco a cada uno para que todos se vayan con algo”.
Comedor cerrado
Manuel Cañete es el responsable del comedor comunitario del barrio La Roca. El comedor funciona desde hace nueve años en el barrio de la zona noroeste que lleva ese nombre, delimitado por calle España, Nogueira, 2 de Abril y Boulevard Yuquerí. Cañete explicó esta mañana que la pobreza en la ciudad no es algo nuevo. “Viene desde hace años, pero con la diferencia que esta gestión que está ahora, que dice ser mejor, nueva, más constructiva; que habían montado un relato de que la pobreza se estaba terminando, que las cosas estaban mejorando y que es una gestión transparente. Pero despidieron 500 personas y hay comercios que cierran todos los días. Gente sin trabajo. Eso lleva a que Concordia sea la capital de la pobreza, con el 56 %, que se lo ve todos los días”.
Respecto del comedor, mencionó, sostuvo que venían trabajando desde hace una década y que todo el mundo puede observar el trabajo que realizaban a través de las redes sociales (Facebook-Comedor La Roca). Se cocinaba dos veces por semana y una merienda. Cañete dijo que no se tiraba manteca al techo porque debían hacerse cargo de los faltantes. Pero la situación era otra y podían afrontarlo.
Además, sostuvo que en la gestión anterior realizaba tareas sociales como festivales por el Día de la Madre, el Día del Niño, con grupos de música, ballets folklóricos y regalaban juguetes que les donaban o que compraban mediante venta de rifas. Y, en épocas de verano, llevaban a los niños que acudían a las termas. “Llevábamos 80 o 90 chicos en dos colectivos a las termas, al Parque Acuático. Chicos que quizás nunca hubieran podido hacerlo por sus propios medios. De eso se trata la igualdad y por eso somos diferentes con la gestión que está ahora”.
Pero en la gestión actual, por diferencias políticas, comenzaron a recortarles las partidas. “Hicieron una persecución a todos los comedores que no van a colgar una pancarta que diga ‘En 2027, Azcué Intendente’”, mencionó Cañete. “Se notaba mucho el achique a este comedor”.
“El municipio nos daba nueve purés de tomate para una olla de 100 litros. Había recortes en verduras, en carnes. No lo podemos dar agua con arroz a la gente. Anteriormente hacíamos guisos de albóndigas: las albóndigas flotaban en la olla. Se comía bien”. A su vez, debían pagar aproximadamente $20.000 en concepto de flete para traer la mercadería. Además, debían comprar verdura porque no alcanzaba. “No te daban morrones, la papa no alcanzaba”.
En la familia de Cañete todos trabajan y, en ocasiones, no daban los horarios estipulados, pero la comida se realizaba al día siguiente. Pero el sistema de control de Desarrollo Social “siempre fue buscarle la quinta pata al gato para cerrarte de alguna forma”. Hace dos meses y medio, hubo dos semanas con varios días de lluvia. En el comedor se trabaja con leña y no podían encender el fuego.
Cañete explicó que esos días no retiraron la mercadería porque no podían cocinar. A la tercera semana, fueron a buscar la mercadería y los enviaron a Desarrollo Social a explicar por qué no habían abierto el comedor. “No se podía trabajar más con esta gente. Tuvimos que cerrarlo, dejando a mucha gente que concurría a este comedor”, explicó.
Cañete dijo que llegó un momento que ya no podían salir a comprar cada vez que cocinaban puré de tomate, pagar la sal, la verdura, el flete, los condimentos, grasa y levadura los días de la merienda. “Llegó un momento en que no se podía más. Era como que lo hacíamos nosotros nomás”. “Ellos no buscan el trabajo social, no tienen esa mirada. Solo piensan en la elección de 2027”, manifestó Cañete.
El comedor sigue abierto, pero funciona por donaciones. Se encarga uno de sus hijos con algunos compañeros. La mercadería la provee un amigo del barrio. Se ofrece una merienda los días miércoles y, cada tanto, viene un barbero a cortar el pelo a los chicos del barrio. Se entregan raciones más chicas para que alcancen a 20 o 30 familias. Pero están trabajando para dar de comer una vez por semana. “Estamos viendo que la gente ya no tiene para comer. No hay trabajo, no hay empleo”, dijo.
Antes acudía el doble de personas de barrios más alejados, como el 27 de Noviembre, Asentamiento Esperanza y de Agua Patito. “Es gente que trabaja, pero el dinero no les alcanza. Y si por ahí pueden retirar la comida, les queda dinero para comprar un foco que se le quema, un detergente para lavar los platos”.
Por último, Cañete dijo que la batalla cultural la perdió el PJ. Es el mensaje que baja desde el sector político que hoy gobierna ha calado muy hondo y muchos vecinos admiten que “si compran un jabón para bañarse o una baldosa para poner en la vereda” fue por mérito propio. Pero, de esa forma, remarcó, se olvidaron que hace 13 años ese barrio era campo. «El municipio, el Estado, la gestión peronista se encargó de comprar los terrenos. Trajo el agua potable, la iluminación, el tendido eléctrico y las cloacas en 2021, durante la gestión de Jorge Mendieta en Obras Sanitarias».
“Faltó transmitirle a la gente que todo eso lo hizo el Estado. Somos personas de escasos recursos. Para eso hace falta un Estado presente. Este barrio se hizo así. En este lugar que tenemos casas tenemos luz, tenemos agua, hace 13 años era un campo”.
Concordia vuelve a encabezar el ranking nacional de pobreza del INDEC con un 56,2%


