Con el 99,79% de las mesas escrutadas, Lula reunía más de 64 millones de votos, mientras que su rival superaba los 59 millones, según los datos difundidos durante el escrutinio. La diferencia dejó atrás la ventaja que Bolsonaro había conseguido en la primera instancia electoral.
Con este resultado, Lula accederá a su cuarto mandato presidencial, después de haber gobernado entre 2003 y 2010, y regresara al Palacio del Planalto en enero de 2023, tras derrotar a Jair Bolsonaro en las elecciones de 2022.

En la primera vuelta, Flávio Bolsonaro había obtenido más de 2,2 millones de votos que Lula. Sin embargo, esa diferencia no le alcanzó para asegurarse la presidencia. En las semanas previas al balotaje, las encuestas anticipaban una disputa muy ajustada entre ambos candidatos.
Lula concentró sus esfuerzos en ampliar su respaldo electoral y movilizar a quienes no habían concurrido a votar en la primera vuelta, cuando la abstención alcanzó el 21%, el nivel más alto desde 1998.
Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, centró buena parte de su campaña en la seguridad pública. Entre sus propuestas figuraban el endurecimiento de las penas y la reducción de la edad de responsabilidad penal para determinados delitos graves.

La derrota de Flávio Bolsonaro representa un revés electoral para el espacio político que buscaba recuperar el poder nacional. Su candidatura procuraba dar continuidad al movimiento encabezado por su padre, Jair Bolsonaro, condenado por su participación en una trama golpista.
La elección volvió a exponer la división política de Brasil, donde dos proyectos enfrentados disputaron el respaldo de millones de votantes. El resultado también confirma la capacidad de Lula para conservar una amplia base electoral, pese a la fuerte oposición que enfrenta.

La continuidad de Lula al frente de Brasil tiene relevancia para América Latina por el peso económico y político del país y por las diferencias entre los gobiernos de la región en materia económica, social y de relaciones internacionales.
Con este triunfo, el dirigente del Partido de los Trabajadores (PT) consolida su lugar entre los principales referentes de la izquierda latinoamericana.












