El diagnóstico que trazaron fue la necesidad de realizar cambios en la atención de los pacientes. Sansó recordó que cuando asumieron, se encontraron con algunos lineamientos de la gestión anterior que intentaron continuarlos, poniéndoles una impronta propia.
Guardia y urgencia por separado
Uno de los puntos centrales es mejorar la guardia. Al respecto, hay un proyecto que viene de gestiones anteriores que apunta a refaccionar integralmente ese sector. Sansó dijo que, para ello, hay un proyecto en la CAFESG (Comisión Administradora de los Fondos Especiales de Salto Grande) que está muy cerca de poder firmarse. “Se va a hacer prácticamente a nuevo”, relató.
La intención es separar a los pacientes que esperan ser atendidos de quienes son traídos en ambulancias. El director sostuvo que deberían ingresar por otro sector, tal como sucede en el Masvernat. “Hoy llega la ambulancia con un herido y pasa por adelante de los pacientes que están esperando ser atendidos”, dijo. En especial si se trata de niños que también son atendidos en la misma guardia. En ese sentido, remarcó que en esta época se atienden muchos pacientes pediátricos por cuadros febriles o virósicos.

Salud mental desbordada
Sansó expresó que quieren optimizar la atención de los pacientes que están internados en Sala 8. Para ello, se adquirieron nuevos equipos de aire acondicionado y pantallas de grandes dimensiones. “Los aires acondicionados eran muy viejos y se rompían a cada rato. Decidimos cambiarlos por una cuestión económica”, precisó. Por otra parte, mencionó que los televisores eran antiguos, chicos y muchos estaban quemados. “Las alas son grandes, entonces un televisor de 30 pulgadas no se visualiza. Y ahora, con las aplicaciones de Internet, se pueden ver todos los canales”.
Paralelamente, se realizaron mejoras en los sanitarios. En esa línea, mencionó que tienen problemas constantes ya que se trata de baños antiguos. “No es que no funcionaban, sino que se rompen continuamente por la gran demanda. Si en la casa de uno se rompen, imaginate donde tenés un gran caudal de personas que los utilizan”, cuantificó.
Por otra parte, dijo que se añadió un psiquiatra más para la atención a la población y otro para los pacientes internados. Y comienzan a trabajar dos psicólogas nuevas para la atención de pacientes infanto-juveniles. En total, hay 14 psicólogos para consultorios externos y cuatro psiquiatras; dos para atención al público y dos para Sala 8. Los psicólogos atienden de lunes a viernes. Antes el horario se extendía hasta las 13 y ahora lo extendieron hasta las 17.
Sansó dijo que, a pesar de los esfuerzos que realizan, “no se da abasto”. “Una de las grandes demandas es la parte de salud mental”, acotó. “Hay una demanda generalizada”, remarcó.
Muchos casos se deben a la situación en general. Las personas están desbordadas por la crisis económica. Sansó dijo que la demanda no es nueva, sino que viene desde hace muchos años. A eso se añaden los “consumos problemáticos”, que también se canalizan por ese sector. “El consumo problemático ha crecido en forma muy grande en estos años”, precisó.
Consultorios externos
El director explicitó las especialidades que atienden en el Heras a través de los consultorios externos. “Tenemos médicos clínicos, pediatras, otorrinolaringología, dermatólogo, diabetes y cardiólogos”, dijo. En el nosocomio se entregan 12 turnos a diario para la atención de las especialidades, aunque algunos consultorios solo abren determinados días. En ocasiones, se agrupan los pacientes y pueden llegar a atender a 14 personas ese día.
No obstante, Sansó también dejó en claro que “la demanda es muy importante y la salud pública nunca alcanzó para toda la población”.
Tuberculosis
Los casos de tuberculosis (TB) en Entre Ríos registraron un aumento interanual del 38,8% en 2026. Según el Boletín Epidemiológico Nacional, la provincia pasó de registrar 85 casos (tasa de 5,83) a 118 casos confirmados (tasa de 8,07 por cada 100 mil habitantes) en las primeras 22 semanas del año.
No obstante, la auditora del Heras, que tiene la sala de internación de Neumotisiología para ese tipo de enfermedad, remarcó que no han visto un incremento de ese tipo y los números que manejan son los habituales. “No lo hemos notado en el servicio”, precisó. Mencionó que quizás se deba a denuncias de ciudades más chicas que antes no se hacían y ahora comenzaron a hacerlas. “El mes pasado denunciamos cinco casos nuevos de internación. Y este mes, dos pacientes. También hay pacientes ambulatorios de hace tiempo”, remarcó.
Más adelante, Jacobo sostuvo que es una enfermedad antigua de tipo infectocontagiosa que se reactivó mucho con la aparición del HIV Sida. “Cuando el paciente empieza a bajar mucho las defensas, empiezan a aparecer estas enfermedades que se llaman marcadoras”. De hecho, cuando se confirma tuberculosis, de inmediato se le pide al paciente un examen serológico para saber si padece esa enfermedad o se debe a la mala alimentación. En ocasiones, son personas de escasos recursos que padecen alcoholismo que no pueden alimentarse adecuadamente por esa situación.
Más proyectos y presupuesto disponible
Sansó dijo que los recursos con los que cuentan “siempre son escasos”. No obstante, ya tuvieron dos incrementos en esta gestión y además de algunos refuerzos en áreas puntuales. Por ello, destacó que el gobernador Rogelio Frigerio visitó el Heras cuando se inauguraron algunas mejoras.
Por otra parte, con el dinero que reciben deben mantener un edificio que espera largamente los 100 años. Y además que sufrió el abandono y la pérdida de algunos servicios cuando comenzó a funcionar el Masvernat.
En ese sentido, un ejemplo es la maternidad. Se trata de un ala, al este del hospital, que da a calle Urquiza, que está cerrada desde 2005 y tiene un deterioro importante. Cuando el gobernador recorrió los pasillos, le entregaron una carpeta con un proyecto que apunta a refaccionarla íntegramente para instalar una sala de internación para adultos mayores con 50 camas. Muchos no encuentran cama en el Masvernat o en los privados en épocas de demanda intensa como en invierno. “Acá vienen también, pero la capacidad nuestra es reducida a lo que podríamos tener”, dijo. “Necesitamos refaccionarlo para esa finalidad”, añadió.
Aunque en el Heras existe una sala de clínica donde actualmente hay 40 personas internadas, allí se derivan todo tipo de pacientes, en especial adultos de mediana edad y jóvenes.
En ese marco, la gestión reconoce que los recursos son limitados y que la demanda supera en muchos casos la capacidad de respuesta del sistema. Sin embargo, Sansó apuesta a avanzar con obras estratégicas y reorganización interna para sostener la atención cotidiana y proyectar un hospital más funcional frente a las necesidades actuales de la población.



