Cuenca detalló que la nueva propuesta contempla un incremento del 3% para julio y del 4% para septiembre, con actualización de la base de cálculo en ambos casos. Además, prevé elevar el salario mínimo docente a 850.000 pesos desde julio, lo que, según indicó, representa una mejora del 14% respecto del mínimo vigente, que era de 750.000 pesos.
Pero Chapitel dijo que los porcentajes de inflación registrados en enero, febrero, marzo, abril, mayo, junio y julio no se condicen con un 3% para julio, a percibir en agosto, y un 4% en septiembre, para cobrarlo en octubre.
“Con esas cifras no podemos ni siquiera asomarnos a lo que es el costo de vida actual”. Chapitel mencionó que un docente que recién se inicia, con un cargo testigo, percibe $750.000. En consecuencia, el porcentaje ofrecido significa una mejora de $20.000.
Para Almada, la oferta es una “miseria”. “Son tres empanadas”, indicó. En esa línea, destacó que $20.000 no alcanza ni para la compra del día en un supermercado. Al mismo tiempo, sostuvo que los docentes que padecen problemas de salud tienen un sueldo que les alcanza menos, ya que deben afrontar el mal funcionamiento de la obra social OSER. “La gente no puede pagar ni siquiera lo que están cobrando de consulta y todos acuden al hospital”, remarcó. Pero allí se encuentran con el abarrotamiento de los efectores de salud pública.
A su vez, Almada dijo que tampoco superan la línea de pobreza de 1,6 millón quienes tienen mayor antigüedad en el escalafón docente.
Medidas de fuerza
Por su parte, Chapitel dijo que AGMER Central se declaró en situación de conflicto y el lunes habrá un plenario de secretarios generales para avanzar en un plan de acción en función del rechazo que genera el ofrecimiento salarial.
No obstante, Almada se hizo eco de las declaraciones de Cuenca, quien dijo que le llamaba la atención que se rechace directamente en la mesa paritaria, sin llevar la propuesta a los congresos o a las instancias de consulta de los sindicatos. Almada dijo que lo primero que debería hacer Cuenca es trabajar para mejorar el sueldo en lugar de opinar sobre el gremio. Pero recogió el guante y sostuvo que es necesario volver a tener asambleas escolares. Pero, en este caso, para que sean las maestras quienes definan un plan de lucha y “no la burocracia sindical”.
Más adelante, precisó que debe ser algo debatido con las bases y a largo plazo. El objetivo, sostuvo, “es la no vuelta a clases” tras el receso escolar. Almada rechazó los paros aislados, tal como se vienen convocando, un día a la semana, ya que “no tiene ningún efecto” sobre el gobierno. Demandó un plan de lucha que incluya medidas progresivas —no descartó llegar a la huelga por tiempo indeterminado—, pero con una consigna contundente que sería sacar a los docentes de la línea de pobreza y no por expresar un rechazo a una oferta del 3 %. “Esto tiene que ser organizado por la corriente sindical, que no quiere sacar los pies del plato”, dijo.
Reforma previsional
Chapitel dijo que el proyecto de reforma sería tratado el miércoles de la semana próxima en la Legislatura. Por ello, anticipó que van a avanzar en una medida de protesta a pesar de que los docentes están en pleno receso escolar. En esa línea, dijo que se va a discutir la necesidad de convocar a un paro de los empleados estatales.
A su vez, manifestó que van a protagonizar una manifestación para rechazar una iniciativa que alarga los años de aportes, que recalcula el haber, ya que no se basará más en los últimos 10 años sino que se extiende una década más y, además, desvincula las mejoras a los pasivos en forma automática, como las que se les otorga actualmente a los activos, otorgándoles un plazo de 90 días para ponerla en vigencia.
Chapitel dijo que, de esa forma, se comete un despojo a quienes tienen varios años de aporte y se genera una situación de “desprotección a la vejez”.
Si se sanciona la iniciativa, para la representante de la minoría en AGMER Concordia será tremendo. “Es un avance brutal sobre el salario de los activos y jubilados”.


