En un momento donde el presente se aligera hacia un futuro inexplicable, obliga a reconstruir la conciencia colectiva para frenar un modelo absurdo, orientado a la lógica rentista, rapiñera como valor superior a la dinámica social. De continuar con esta lógica que decide quién merece vivir con dignidad y quién no, nos convertiremos en una sociedad absurda. Es lo que Albert Camus toma del mito griego de Sísifo, como símbolo del esfuerzo humano que enfrenta la repetición y la falta de sentido con conciencia y determinación.
El peronismo es alternativa, pero es necesario reflexionar si los sectores desengañados lo vislumbran como una opción creíble, capaz de polarizar el desencanto de aquellos que quedaron atrapados entre los recuerdos del pasado y las preocupaciones por el futuro. Por esta razón no son pocos los que se preguntan: ¿El año que viene qué va a triunfar, el miedo al presente o el miedo al pasado?
Una de las angustias que determinó las elecciones del 2023 fue, sin dudas, la pobreza. La pobreza es un fenómeno que va más allá de la escasez de recursos económicos, afecta el bienestar emocional. La gestión Cresto transitaba de cara a las elecciones con 85.865 concordienses pobres y 29.774 personas en situación de indigencia, con una inflación del 211,4 %. Este fue el escenario del estado de ánimo que imperaba, por el cual Frigerio/Azcué invitaban a los concordienses a creer que con ellos se iniciaba el proceso de destruir el estigma de ser la ciudad más pobre del país.

La pobreza y la desigualdad pueden ser explicadas por medio de disciplinas como la sociología o la economía, pero a mil días de gestión, el ministro Manuel Troncoso, que intenta siempre alterar los procesos de percepción, tuvo una extraña explicación: la culpa de esta realidad lacerante, en la que 94.000 (56,2 %) concordienses son pobres y 21.000 indigentes (12,7 %), es culpa del peronismo, “que durante muchos años tuvo una intención deliberada de militar la pobreza para seguir en el poder”.
El ministro Troncoso tiene vergüenza de ADMITIR que el aumento de la pobreza es producto del seguidismo acrítico a las políticas de Milei/Caputo. Frigerio/Azcué son simples disciplinadores de la desigualdad que ocasiona el modelo libertario.
Lo cierto es que, a dos años y medio, la realidad refleja que es el propio Estado municipal y provincial el que estigmatiza a Concordia con sus políticas atadas al modelo libertario, haciendo imposible no solo disimular, sino también explicar. Frigerio/Azcué le mintieron a los concordienses que venían a atacar a la pobreza con políticas activas de desarrollo.

También como una declaración de principios de sus gestiones, ambos presentaban al empleo privado y las inversiones como un resultado positivo del modelo libertario.

Es interesante cuantificar, a casi tres años de gestión municipal, la asimetría entre el segundo semestre de 2023 de la gestión de Enrique Cresto y el segundo trimestre de 2026 de la gestión de Francisco Azcué.
El dato más contundente va en sentido contrario de lo prometido. La desocupación al término de la gestión Cresto fue del 2 %. Con Azcué alineado con Frigerio y Milei, llegó al 6,1 % en el segundo trimestre de 2026. El municipio cesanteó 400 trabajadores.
Un dato. La informalidad y subocupación (medida como proporción de asalariados sin descuentos jubilatorios) alcanzó una tasa altísima que sobrevive dentro de ese circuito. Ya en el tercer trimestre de 2025 alcanzó el 46,4 %, casi cuatro puntos por encima de 2024, según el IIES del CEER. Detrás de estos números aparece una pregunta bastante sencilla: ¿cuánto se profundiza para quienes están fuera del trabajo registrado, que también cae un 1,4 %? La respuesta explica buena parte de la pérdida de aportes y protección de la seguridad social. Ni hablar de las dificultades para acceder en el futuro a una jubilación.
Lo único que crece con el modelo Azcué (radical, libertario, PRO) es el “modelo changa”, a gran velocidad: la pobreza e indigencia y los que sienten la panza pegada a la espalda, que remueven los contenedores de basura.

Mientras Entre Ríos fue una de las tres provincias que más transferencias no automáticas recibieron entre enero y agosto de 2026, tanto en términos absolutos como por habitante, el municipio muestra en agosto una caída en la coparticipación nacional (respecto al mismo mes de 2025) del 11 % y la provincial cayó un 30 %. Además, recibió por Ingresos Brutos un 6 % menos, todo vinculado a la actividad económica. Los $1.400 millones menos que no ingresaron a las arcas municipales se traducen en recortes del gasto, que tiene como víctima a la vulnerabilidad social que se refleja en los comedores comunitarios y ayudas económicas.
Esto invita a observar detenidamente cómo son las prioridades del gasto municipal entre la gestión de Cresto y los dos primeros años de Azcué.

No se trata de discutir si Cresto destinó bien y Azcué mal, ni de suponer que un mayor gasto garantiza mejores resultados. Se trata de algo más concreto: comparar qué lugar ocuparon algunas políticas dentro del gasto municipal.
La diferencia más evidente aparece en obra pública. Con la administración peronista representaba el 15,23 % del gasto ejecutado. Con el libertario radical Azcué bajó al 4,10 % en 2024 y fue del 5,01 % en 2025. Esto permite entender mejor el discurso del intendente sobre las obras anunciado para 2026. Azcué no está profundizando una política que haya caracterizado sus primeros dos años, intenta mostrar capacidad de gestión y llamativamente lo hace cuando anuncia que busca la reelección.
Y esto lo anuncia bajando prácticamente a la mitad la Asistencia Social, que pasó del 7,46 % con Cresto al 3,79 % en 2025 con Azcué. Este dato muestra el lugar que ocupa la contención de la inmensa franja de vulnerables. Posiblemente, la mejor prueba de este diagnóstico sea el presupuesto 2027 que pronto debe presentar, que sin dudas estará basado únicamente en ajustar lo ajustado.
Muchos podrán decir que Deportes y Recreación es algo menor. En absoluto, es una política social muy importante que no es solo integración, pertenencia y contención de nuestros gurises. Es una inversión que ayuda a disminuir respuestas mucho más complejas: bajó del 4,04 % al 2,55 %.
Y en Desarrollo Económico la caída fue del 5,62 % al 2,71 %. Aquí aparece una tensión evidente. Si atraer inversiones, generar empleo y conseguir nuevas empresas constituye una prioridad declarada, el área destinada al desarrollo económico terminó teniendo menos de la mitad que tenía con Cresto.
Hay un hecho que acaba haciendo que el contraste tenga sentido político. Mientras esas cuatro áreas perdieron participación, Recolección de Residuos hizo exactamente lo contrario: pasó del 6,19 % con Cresto al 9,80 % con Azcué. La entrega del servicio de recolección de residuos con un presupuesto de 16.320 millones deja en evidencia la incapacidad de Azcué para manejar esta área con personal y camiones de propiedad municipal.
Una adjudicación que tiene un recurso de revocatoria por parte de una empresa que compitió, porque no se informó la manera desagregada de los puntajes de la evaluación, lleva a pensar que ha sido una licitación preparada para que gane la empresa que ya fue beneficiada con la contratación directa. Basura, un negocio con tendencia a pensar mal.
Si bien es cierto que falta un año para las elecciones, hay una tendencia que empieza a mostrar una demanda muy importante de cambio, pero no necesariamente una demanda lógica de regreso peronista. El peronismo local está en un laberinto que no ofrece pista para salir hasta ahora. Las razones están en que no ceden las desconfianzas ni las tensiones. Esto no es sencillo cuando se generan especulaciones atendibles sobre las formas de interpretar quién debe liderar y cuál es la mirada correcta para encontrar ideas que interpreten efectivamente la realidad como es.

Para que el peronismo concordiense capitalice este malestar social, deberá vertebrar un proceso representativo que sea capaz de articular los intereses que hoy se entrecruzan, entre los que entienden que hay que romper con el statu quo para ofrecer un peronismo renovado que convenza y los que sienten terror al “llano”, que no olfatean los cambios de épocas. Ese es el gran desafío.
Hay que tener cuidado con esa visión, para mí inadecuada, de creer que la reunión de dirigentes es la unidad. Eso no garantiza por sí sola competitividad electoral, tampoco resuelve las diferencias internas. Además, no hay dirigente con un fuerte liderazgo para confrontar con los compañeros que defienden el deseo del “otro”. Unidad y contienda interna es la única forma de ordenar sin profundizar la fragmentación. Sin dudas, las PASO o una interna abierta (idea que no es nueva) son la clave para definir candidaturas y para llegar unidos a las elecciones con posibilidades.
Otra cuestión que el peronismo –según mi entender y sentir– tiene que ver con la ausencia de una estrategia comunicacional. No hay forma de ganar si no se dice nada, si no se propone nada, si no se defiende nada.
El mensaje, la narración, es la llave de todo para llevar claridad sobre el futuro que es el telón de fondo. Se debe entender que el discurso político dura tanto como dura la credibilidad.

1 comentario
Me quieren hacer creer que son buenos y fueron entregadores
NÓ.
ESTE PERONISMO SIN DUDAS NO LO ES, PORQUE ESTAMOS VIENDO LOS MISMO ENTREGADORES AL GOBIERNO DE MILEI.
EN ESTE PRONTUARIO FALTA OTRO LLAMADO KUIEIDER.
ESTE ES EL PERONISMO QUE VA ATADO A LOS INTERESES DE MILEI Y TODAS LAS CORPORACIONES QUE VIENEN POR NUESTRO PAIS DESDE EL EXTRANGERO. TAMPOCO DEBO CREERLE A MAXIMO NI MENOS A SERGIO MASSA , NIÑOS MIMADOS SIN MILITANCIA QUE ESPERA SU OPORTUNIDAD