Un operativo de Inspección Municipal para retirar caballos pertenecientes a familias carreras de la zona sur de Concordia derivó este mediodía en un enfrentamiento con vecinos, disparos de balas de goma y personas heridas, según relataron trabajadores del sector a DIARIOJUNIO. La intervención terminó con la devolución de los animales que habían sido cargados en un tráiler, luego de que las familias se concentraran para impedir que se los llevaran y se sumaran compañeros de otros barrios y de la Federación de Cartoneros.
De acuerdo con los testimonios recibidos, personal municipal llegó acompañado por móviles policiales con la intención de secuestrar los caballos. Los vecinos sostienen que no hubo una notificación previa ni una propuesta de reconversión laboral que permitiera a los trabajadores reemplazar la actividad que desarrollan con carros.

La situación escaló cuando varias familias rodearon a los animales para impedir el procedimiento. Según los relatos y los videos registrados por los propios vecinos, efectivos policiales avanzaron con escopetas y efectuaron disparos con postas de goma para dispersar a quienes se resistían. Los denunciantes señalaron que hubo disparos a corta distancia y que al menos cuatro personas resultaron heridas en las piernas y la espalda.

La llegada de más familias y de trabajadores vinculados al reciclado aumentó la cantidad de personas que reclamaban por la devolución de los caballos. Finalmente, los funcionarios y efectivos retrocedieron y los animales que ya habían sido cargados en el tráiler fueron restituidos a sus propietarios.
Bernabé Arozena, referente en Concordia de la Federación Argentina de Cartoneros, Carreros y Recicladores (FACCyR) y del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE), cuestionó las políticas que buscan erradicar la tracción a sangre sin ofrecer una alternativa laboral concreta a las familias que dependen de esa actividad.
El planteo parte del hecho que para los carreros, el caballo y el carro «no son un bien accesorio, sino la herramienta con la que recorren la ciudad, recolectan cartón, chatarra, escombros y otros materiales recuperables y generan ingresos para sostener a sus hogares. Sin esos elementos, pierden la posibilidad de trabajar de manera inmediata», relató Arozena.
Desde esa perspectiva, Arozena cuestionó que se avance con secuestros, multas y operativos sin garantizar previamente una salida laboral, un vehículo alternativo o un ingreso que reemplace el dinero que las familias obtienen de la recolección. «No se puede resolver el problema de la tracción a sangre sin contemplar qué sucederá con quienes dependen de ella para vivir», apuntó el refente del sector.
La discusión también involucra el lugar que ocupan los recuperadores urbanos en la gestión de los residuos de Concordia. Los carreros recolectan materiales que pueden volver al circuito productivo, pero -según planteó Arozena – «esa tarea no cuenta con la infraestructura ni con la integración al sistema formal de reciclado necesarias para mejorar sus condiciones laborales».
En ese marco, las organizaciones reclaman alternativas que contemplen tanto el bienestar de los animales como los derechos de los trabajadores. Entre las medidas que plantean figuran la atención veterinaria gratuita, la provisión de alimento, las herraduras y los espacios adecuados para el cuidado de los caballos, además de herramientas de reconversión laboral para quienes deban abandonar la tracción a sangre.
El cuestionamiento también apuntó a la falta de reconocimiento de las organizaciones de cartoneros y recicladores y a la ausencia de políticas que incorporen formalmente a quienes realizan tareas de recuperación de residuos: «Retirar los carros sin ofrecer alternativas no resuelve la situación económica de las familias ni garantiza por sí mismo una mejora en las condiciones de cuidado de los animales», señaló Arozena.


1 comentario
HUGO
El reemplazo de caballos por motocarros ya está hace años, solo tienen que reciclarlo y ponerlo en funcionamiento. No sé porque se lo abandonó, todavía se ven algunos motocarros trabajando. Con seis que se entreguen cada semestre, capacitandolos adecuadamente, ya está pero tiene que tener continuidad.