La falta de demanda interna se consolida como el principal obstáculo para la actividad económica y mantiene en terreno negativo las expectativas de la industria manufacturera y los supermercados. Los últimos relevamientos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), correspondientes a septiembre, reflejan un escenario de estancamiento y preocupación por la evolución del empleo durante los últimos meses de 2026.
Los datos fueron destacados por la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (APYME), que advirtió sobre las dificultades que atraviesan los sectores vinculados con la producción y el consumo masivo.
En la industria manufacturera, el indicador de confianza empresarial registró un saldo negativo del 18,9% en septiembre. Aunque el resultado mejoró respecto de agosto, cuando había alcanzado el -20,2%, la evaluación de la situación de las empresas continúa siendo desfavorable.
Al consultar a los empresarios sobre el estado actual de sus negocios, el 29,1% lo calificó como malo, mientras que el 48,4% consideró que su cartera de pedidos se encuentra por debajo de lo normal.
La demanda interna, el principal obstáculo
El dato más significativo del relevamiento industrial es que el 54% de los empresarios señaló la insuficiencia de la demanda interna como el principal factor que limita la posibilidad de aumentar la producción. Tres meses antes, esa proporción era del 52,1%.
A esa dificultad se suman los problemas financieros y las restricciones para acceder al crédito. Según el informe difundido por APYME, el 25% de los industriales calificó como mala la situación financiera de su empresa y el 30% manifestó dificultades en las condiciones de acceso al financiamiento.
Las perspectivas para el trimestre octubre-diciembre tampoco anticipan una recuperación sostenida. El 19,3% de las empresas prevé una disminución de la producción, frente al 13,2% que espera un incremento. En tanto, el 67,5% no proyecta cambios.
En materia laboral, el 13,9% de los industriales anticipa una reducción de su personal, mientras que el 81,3% no espera modificaciones en sus plantillas. Además, el 17% prevé una disminución de las horas trabajadas.
Los supermercados también sienten el freno del consumo
La situación del comercio minorista y mayorista presenta dificultades similares. En septiembre, el indicador de confianza empresarial de los supermercados y autoservicios mayoristas se ubicó en -4,3%, frente al resultado neutro registrado en agosto.
El 37,2% de las empresas calificó como mala su situación comercial actual y apenas el 5,8% la consideró buena.
La falta de demanda también encabeza las preocupaciones del sector: el 66,3% de los empresarios la identificó como el principal factor que limita la posibilidad de incrementar las ventas. Tres meses atrás, ese porcentaje era del 61,4%.
De cara al último trimestre del año, el 72,1% espera que la situación comercial permanezca sin cambios. Mientras tanto, el 15,1% anticipa una reducción de personal y apenas el 3,5% prevé incorporar trabajadores.
Más de 4.600 empleos menos en un año
La preocupación por las perspectivas laborales se suma a la pérdida de puestos de trabajo registrada en el sector supermercadista.
En julio de 2026, los supermercados contabilizaron 95.383 trabajadores registrados, frente a los 100.005 que tenían en el mismo mes de 2025. La diferencia representa una pérdida interanual de 4.622 empleos.
Según los datos citados por APYME, el empleo formal en los supermercados también quedó por debajo de los niveles registrados en 2023.
Los relevamientos muestran así que la debilidad del mercado interno afecta tanto a la producción industrial como a la actividad comercial. Con la demanda como principal limitante y sin perspectivas mayoritarias de una mejora inmediata, las empresas llegan al último trimestre del año con expectativas moderadas y señales de alerta sobre el nivel de actividad y el empleo.












