Mientras la crisis económica continúa implacable destruyendo fuentes de trabajo, la sociedad explora límites, no transitados hasta el presente, de falta de empatía e indiferencia frente a la desesperación que toma por asalto a las familias que quedan en el desamparo de perder sus ingresos. Un gesto de los concejales del oficialismo en Gualeguaychú pinta, mejor que el mejor pincel, la crueldad política de los sectores que hicieron posible y continúan avalando la catástrofe económica que está hundiendo al país: los ediles del oficialismo rechazaron solidarizarse con los despedidos de UniónBat y Pyam
Me enganché con una película reciente que recrea el juicio a los jerarcas nazis que, entre fines del '45 y fines del '46, sostuvo en vilo al mundo: Nuremberg, se llama, la dirigió James Vanderbilt y está en Prime Video. Pero no lo hice por el hecho histórico en sí mismo, ni porque estaba en vena de ver films que refieren a la Segunda Guerra. Le di play porque pensé que podía echar luz en materia de ciertas dudas que vengo alimentando. Por ejemplo: ¿qué va a pasar con los jerarcas del régimen argentino actual —el Presidente, su proclamada Jefa, etc.—, una vez que el pueblo argentino despierte de este mal sueño y los señale como responsables de todas sus desventuras? Si algo enseña nuestra historia, es que los ciclos de explotación violenta se agotan: son insostenibles en el largo plazo, porque el pueblo tolera pero tiene límites — no se resigna a vivir en la indignidad, al final juega (aunque sea circunstancialmente) en favor del sector político que está en condiciones de dar vuelta la taba.
Trece senadores oyeron los aportes que Julio Rodríguez Signes expresó sobre la temática, y dialogaron sobre distintos artículos del texto. Para la semana que viene se programó una nueva reunión de comisión. En la reunión conjunta que demandó dos horas, estuvieron presentes 13 senadores, junto a diputados de manera presencial y remota, para escuchar la ponencia del invitado, el Fiscal de Estado de la Provincia de Entre Ríos, Julio Rodríguez Signes. Lo que sigue es la versión oficial de sus planteos.
En su libro Epidemia ultra, el analista político Franco Delle Donne sitúa el origen del fenómeno en una fecha precisa: 21 de abril de 2002. Ese día, JeanMarie Le Pen pasó a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales francesas. No ganó. Pero el virus había empezado a caminar en serio. Lo que entonces pareció una anomalía resultó ser el comienzo de una epidemia que hoy tiene nombre en cada país: Orbán en Hungría, Bolsonaro en Brasil, Meloni en Italia, Milei en Argentina, Bukele en El Salvador, Trump en Estados Unidos. Y desde el pasado domingo, De la Espriella en Colombia. Colombia no era inmune. Simplemente todavía no había recibido la franquicia. Ahora la recibió. Porque De la Espriella no es un fenómeno local ni espontáneo.
Se trata de la fabricante de baterías Unión Bat, que comenzó a comunicar la desvinculación de aproximadamente un centenar de empleados convencionados. Los trabajadores realizan una asamblea para definir las medidas a seguir, mientras crece la preocupación por la continuidad de la planta en Gualeguaychú y el impacto sobre el empleo industrial de la ciudad.
Ante la medida de Nación de ofrecer retiros voluntarios, el director regional Jorge Gvozdenovich advirtió que en la provincia ya renunciaron 22 profesionales y 21 trabajadores especializados en apoyos técnicos. “Es una lástima porque el INTA pierde acciones con las que ha marcado un liderazgo”, lamentó. El titular del organismo dijo que esta situación afecta principalmente a citricultura en extensión: “teníamos dos agentes que daban respuestas a los planteos de los productores que ahora ya no están”. También mencionó el sector de lechería, maquinaria agrícola y maestrías para empresas privadas.
Según un informe elaborado en base a datos oficiales de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), la provincia registró una caída del 6,3% en la cantidad de empresas empleadoras desde noviembre de 2023. Solo entre marzo de 2025 y marzo de 2026 desaparecieron 437 firmas, se informó a APFDigital.
Desde noviembre de 2023 vienen cerrando 31 empresas por día y con ello, se pierden 400 puestos diarios de trabajo registrado. La industria automotriz opera al 46,5% de su capacidad. Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) basado en datos oficiales de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) dio cuenta del cierre de 26.448 empresas desde la asunción del gobierno de Javier Milei hasta marzo de este año.
La Federación Económica de Entre Ríos (FEDER) expresó su preocupación por la situación que atraviesan miles de empresas entrerrianas y alertó sobre el impacto que la caída de la actividad económica está generando en el sector privado. En ese contexto, registró DIARIOJUNIO, advirtió que cada comercio que cierra, cada empresa que reduce su actividad y cada puesto de trabajo que se pierde representan un retroceso para toda la provincia.
Cincuenta años de trabajo se van al tacho. La metalúrgica Menghi, un emblema de la industria paranaense ubicada en Almirante Brown, cerró definitivamente sus puertas tras décadas de resistir crisis económicas que parecían imposibles de superar. “Decidimos bajar los brazos después de más de 50 años“, confirmó José Menghi con la resignación de quien ya no encuentra salida al laberinto económico que atraviesa el país. La frase resume el drama de una empresa que vio pasar gobiernos, devaluaciones y recesiones, pero que esta vez no pudo más.