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EL Tercer Ojo: Sonríe, te están vigilando (Primera parte)

Última actualización:
hace 56 días

Ya Mauricio Macri, cuando era alcalde de la Ciudad Capital, había asegurado un servicio propio de inteligencia espiando los movimientos de sus adversarios políticos, sus familiares, jueces y todo lo que considerara le pudiera servir para el desarrollo de sus políticas. Estos servicios se vieron potenciados a la máxima expresión cuando asumió el poder total en 2015, nombrando a Gustavo Arribas como el «señor 5» y a Silvia Magdalani como la «Sra. 8». Desde entonces, nadie se salvó de ser investigado, haciéndose acreedor de una carpeta que luego serviría para la extorsión política y, sobre todo, judicial para asegurarse la impunidad con los jueces corruptos.

Ahora, con el arribo de Milei, el Ministerio de Seguridad de Patricia Bullrich y la Vicepresidenta Victoria Villaruel, han desplegado un aparato de inteligencia que parece más propio de un país en hipótesis de conflicto que de una sociedad democrática.

Hay un informe del CELS y un equipo de Investigación Política (EDIPO) que ha desarrollado un mapa donde demuestra que la rama castrense ya está en pleno riñón de la Libertad Avanza. Hay que decir, como exordio, que el Centro de Estudios Legales sobre el Terrorismo y sus Víctimas (CELTYV) fue creado por Villarruel en el año 2006. En septiembre de 2023, en plena campaña, realizó un acto en la Legislatura porteña para promocionar su «agenda» de memoria completa. Hija de un Teniente Coronel Retirado que participó del Operativo Independencia en Tucumán, junto al genocida Gral. Bussi, y además veterano de Malvinas, Villarruel convocó a Marcelo Llambías, militar acusado por la legisladora Lucía Montenegro, cuyo padre cultivó vínculos estrechos con el líder «carapintada» Mohamed Alí Seineldín, y el dirigente neonazi Alejandro Biondini. Otro miembro activo del CELTYV en el gobierno es Carlos Manfroni, socio de «El Tata» Yofre en la opereta contra los defensores de Memoria, Verdad y Justicia.

La rama castrense avanza en el nuevo oficialismo. Junto con el Brigadier Antelo como Secretario de Estrategia Nacional, hay que apuntar el ingreso de altos oficiales retirados en cargos determinantes del Ministerio de Defensa. Pero el abordaje militar más llamativo y preocupante es donde han sido designados en puestos clave de espionaje que provienen de las Fuerzas Armadas.

Dos organizaciones se destacan como nodos que irradian desde el mundo militar hacia la política institucional. La Comisión de Familiares de Caídos en Malvinas, está presidida por la diputada libertaria María Fernanda Araujo, hermana del combatiente que murió en la guerra. Su primer presidente fue Héctor Omar Cisneros, quien debió renunciar pues había formado parte del Batallón 601 de Inteligencia del Ejército. Esta organización se opuso a investigar las torturas y tratos crueles cometidos contra la propia tropa en Malvinas y la identificación de las tumbas del cementerio de Darwin. Cuenta con el apoyo de Eduardo Eurnekian (¿le suena?), distinguido con la medalla oficial de la Orden del Imperio Británico por contribuir a la relación entre el Reino Unido y la Argentina (sic).

Los vástagos de represores se hacen fuerte en el nuevo esquema de poder. El Jefe de Estado Mayor del Ejército, Carlos Alberto Presti, es hijo del Coronel Roque Carlos Presti a cargo del Regimiento de Infantería 7 de La Plata durante la dictadura y responsable de la represión en varios campos de represión, entre ellos «La Cacha». Por su parte, el nuevo Director de Fabricaciones Militares, Hugo Alejandro Pascarelli, es hijo del ex-coronel Hugo Hidelbrando, jefe durante la última dictadura del Área de Seguridad 114, condenado en julio de 2011 a prisión perpetua por los delitos de lesa Humanidad cometidos en el centro clandestino El Vesubio. Hay que decir en verdad que Hugo Alejandro no reivindica, por lo menos públicamente, a su padre y decidió volcarse al ámbito empresarial donde llegó a ser CEO de Monsanto, y de las autopartes Delphi y Famar.

El ítem «hijos de militares» es prolífico en el entramado político de la ultraderecha. Otras dos diputadas nacionales ostentan como banderas esa condición. La mendocina Lourdes Arrieta, cuyo padre estuvo en Malvinas, fue denunciado por retirarles el alimento a los soldados a su cargo. Y la diputada Santillán, hija del Sub Oficial Mayor de la Armada, Carlos Santillán, contramaestre del ARA Irigoyen, expresó su apoyo incondicional a Milei porque es el hombre que va a cambiar el rumbo de la Argentina.

Tal es la importancia que los libertarios militares le adjudican a la batalla cultural, que utilizan como voceros a los «influencer», Nicolás Márques y Agustín Laje, que escriben libros de circulación masiva, narran la coyuntura como fieles partidarios y establecen articulaciones a nivel internacional. Se trata de una estrategia cuyo origen se remonta a las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial, cuando Milton Friedman y Frederik von Hayek, pensadores que inspiran a Milei, fundaron la asociación Mont Pellerin Society para combatir la expansión del Socialismo. Aunque durante la segunda mitad del siglo XX, el credo ultraliberal se mantuvo minoritario, poco a poco se crearon cientos de fundaciones en el mundo. El protagonismo de los think tanks a nivel global es directamente proporcional al declive de los partidos políticos, a los que sustituyeron como espacios de elaboración programática e ideológica. La red internacional de fundaciones con mayor resonancia local es Atlas Network, dirigida por más de dos décadas por el argentino-estadounidense Alejandro Chafuen. ATLAS tiene alrededor de 450 organizaciones en el mundo, y al menos doce en nuestro país. Sus principales financistas son los hermanos Koch, archimillonarios de EEUU, quienes construyeron su inmensa fortuna con la explotación de combustibles fósiles. En la Argentina, la Fundación Libertad es la sucursal más importante en nuestro país. Su fundador, Gerardo Bongiovani, fue uno de los pocos argentinos que ingresaron a la Mont Pellerín Society. Le siguen otros think tank con mayor llegada al gobierno, en particular la Fundación Libertad y Progreso, cuyo consejo académico es presidido por el «paleozoico» Alberto Benegas Linch, e integrado por la Canciller banquera, Diana Mondino, y el impresentable y mitómano vocero presidencial Manuel Adorni.

La otra conexión con peso histórico tiene sede en Alemania, y es la Fundación Frederich Nauman, dedicada al Liberalismo Económico, al que adhieren los economistas Ricardo López Murphy y José Luis Espert.

En suma, el gobierno libertario tiene la mirada fija, sin importar los medios, en dos principales objetivos: estabilizar la economía con el famoso «déficit fiscal cero», cueste lo que cueste en términos sociales y humanos, a través de una dolarización como única alternativa y ahogar la protesta social mediante un recrudecimiento de la violencia estatal. Pero en política, con el factor humano en el medio, dos más dos, no son siempre cuatro. Continuará

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