En ese período, se perdieron 868 empleadores con trabajadores registrados, lo que representa una caída del 5%, al pasar de 17.405 a 16.537 firmas activas. En paralelo, se destruyeron 6.416 puestos de trabajo registrados (-2,3%), reduciéndose la nómina total de trabajadores de 281.045 a 274.629.
El retroceso empresario se concentró en sectores clave del entramado productivo provincial. El comercio encabezó la lista en términos absolutos, con 231 empleadores menos. Le siguieron la industria manufacturera (-105) y el transporte y almacenamiento (-101). A su vez, los servicios profesionales, la actividad agropecuaria, el turismo y la construcción acumularon en conjunto una pérdida de 317 empleadores.
Si se observa el impacto en términos relativos, el golpe más duro se dio en los servicios artísticos, culturales y deportivos (-18,3%), la construcción (-12,4%) y los servicios de organizaciones extraterritoriales (-12,0%), lo que evidencia un escenario de retracción generalizada que atraviesa tanto actividades tradicionales como segmentos vinculados a la economía del conocimiento y los servicios.
Del lado del empleo, la caída estuvo explicada principalmente por el derrumbe en la construcción, que perdió 3.207 puestos de trabajo; el transporte y almacenamiento (-664) y la industria manufacturera (-649). Si bien algunos sectores mostraron incrementos puntuales —como el agro (+966) y el comercio (+754)— estos avances resultaron insuficientes para compensar la magnitud de la contracción en las ramas más afectadas.
En términos porcentuales, la pérdida de empleo fue especialmente severa en la construcción (-38,2%), la administración pública (-37%) y los servicios inmobiliarios (-18,7%), configurando un escenario de fuerte ajuste en actividades vinculadas tanto a la obra pública como al dinamismo del mercado interno.
Uno de los datos más significativos del informe surge del análisis por tamaño de empresa. El 98,2% de los puestos de trabajo perdidos —6.301 empleos— se concentró en empleadores de hasta 500 trabajadores. Este segmento explicó además prácticamente la totalidad de la desaparición de firmas: 872 empleadores menos (-5,03%). En contraste, las grandes empresas no sólo crecieron levemente en cantidad (+4 empleadores), sino que casi no redujeron personal (-115 puestos, -0,1%).
El panorama que traza CEPA es el de una estructura productiva que se achica y se concentra. La crisis impacta de lleno en las pymes, que constituyen el corazón del tejido económico entrerriano y el principal sostén del empleo formal. Menos empresas, menos trabajo registrado y una mayor vulnerabilidad del entramado productivo configuran una señal de alarma para la provincia, en un contexto donde la recuperación del empleo formal aparece cada vez más cuesta arriba.



1 comentario
El plan Milei. Cero reactivación vender el estado al extrangero
Es el plan de Milei y ya lo dijo.
Otro tema son los gobernadores aliados a la gestión del presidente que actúan de acuerdo al paquete de gestión oficial empleando acuerdos por lo cual los gobernadores pueden usar excusas apretando a los contribuyentes que sostienen el sistema para que no se caiga sufriendo castigos devaluando al empleado achicando progresivamente el margen de salarios haciendo pobres mas pobres sin escuchar, sin darrespuesta