Molo remarcó que el sector tiene un exceso de producción. “Los lotes están rindiendo con muy buen rinde, muy buena calidad, pero no tenemos el consumo en la góndola de los grandes centros consumidores”, expresó.
¿Qué factores inciden negativamente? ¿La caída del poder adquisitivo de la población? Molo respondió afirmativamente. “Un poco sí, un poco es eso. El poder adquisitivo hoy no da”, precisó.
No obstante, no es el único elemento que incide a la baja en la rentabilidad del sector. El titular de la FECIER dijo que tienen mucha competencia de otras frutas. “Uno va a cualquier góndola de cualquier supermercado y encuentra variedades de frutas. No hay solo cítricos como en otras épocas”. Entre ellas, mencionó a las frutas tropicales como la banana, la palta o el mango. “Están todo el año en las góndolas y, por ahí, la gente elige hacer un poco de variado en el consumo”, indicó.
Cabe acotar que los cítricos también están presentes en las góndolas todo el año. Molo sostuvo que se han implementado soluciones tecnológicas para mantener en cámaras refrigeradas la producción. “El consumidor tiene la opción de consumirlo los 12 meses del año”, destacó.
Sin embargo, en comparación con otras frutas, Molo destacó que el cítrico tiene muchas vitaminas. Las naranjas, mandarinas, limones y pomelos son famosos mundialmente por su alto contenido de vitamina C, que actúa como un poderoso antioxidante, refuerza el sistema inmune, mejora la absorción de hierro y ayuda en la formación de colágeno. Además, poseen vitaminas A, E y B.
Molo mencionó que uno de los proyectos que tiene en carpeta, en el que ya venía trabajando Zorzi, es una campaña de consumo de cítricos basándose en las propiedades que otras frutas no tienen.
Fruta sin cosechar
Por otra parte, mencionó que los precios están muy por debajo de lo que mínimamente necesitan para que sea rentable la producción. El costo de producir un kilo de mandarina ronda entre los $ 100 o $ 115, dependiendo de las variedades y el gasto que lleve producirla. Pero se comercializa a $ 40 o $ 50. “Estamos vendiendo aun 30 o 40 % por debajo del costo de producción y, en algunas variedades, están al costo de la producción y por ahí lo superan, pero son variedades puntuales”, remarcó.
Pero lo paradójico es que en una verdulería o en un supermercado, un kilo de mandarina puede costar $ 1.000, $ 1.500 o hasta $ 2.000. La diferencia es “abismal”. Desde la FECIER indican que se trata de un problema eterno del citrus. El productor la vende “muy barata” pero el consumidor no la puede consumir “por cara”.

Las mandarinas que están sobrando son Dancy, Criolla y Nova. “Se están vendiendo a muy bajo precio y por ahí no conviene. Te sale más caro pagar una cosecha que lo que vale la fruta y directamente se la deja en planta o cae al piso sola”, dijo.
Por ello, los citricultores ven con preocupación que la fruta queda en la planta porque no es lucrativo cosecharla y termina cayéndose al suelo para pudrirse. “Hoy no conviene cosecharla por el bajo costo. Tampoco hay venta. Las variedades que estaban maduras a principios de mayo, principios de junio, se van a ir al piso porque tampoco la industria la está absorbiendo. Venimos con un año particular porque nos viene sobrando mercadería y eso es lamentable. No es bueno para el sector”, mencionó.
Las consecuencias del quebranto no se van a ver en lo inmediato, pero se van a verificar cuando comience la campaña 2027. “La verdad es que el productor que vende a un 30 o 40 % por debajo del precio de costo no le va a poder invertir en la primavera-verano lo que le tenga que invertir a los lotes”, sostuvo.
Más adelante, sostuvo que las exportaciones no están funcionando como deberían funcionar por distintos motivos, aunque no quiso extenderse en el tema y dejó en manos de la Cámara de Exportadores. Por otra parte, recordó que históricamente, cuando el mercado interno no absorbe toda la producción, queda el recurso de enviar la cosecha a la industria. Pero, años anteriores, las fábricas consumían más fruta. Molo admitió que en la actualidad no lo hacen por los mismos problemas que tienen las industrias.
Mirando hacia adelante, el vicepresidente de la Asociación de Citricultores de Chajarí marcó que los productores que subsistan son los que tengan espaldas financieras para seguir y los que no tengan los recursos económicos no van a poder invertir en sus lotes en la próxima campaña. Eso se va a ver reflejado en breve, ya que los productores deben comenzar a invertir en el invierno en fertilizaciones, pulverizaciones y replante (sustitución de árboles muertos o improductivos), pensando en la floración que se produce entre fines de agosto y octubre de cada año.
«Mucha gente se mueve alrededor del citrus»
El declive de la actividad no es una buena señal para el sector. No solo hay menos quintas disponibles para la mano de obra que se emplea para sacar la fruta de la planta, sino menos producción para enviar a los empaques, menos demanda en los aserradores de cajones, etc. “Hay mucha gente que se mueve alrededor de la citricultura”.
Pensando en las diferentes posibilidades para devolverle rentabilidad al sector, cambiar de variedades es una posibilidad. No obstante, Molo indicó que tiene sus complejidades. “Hacer una variedad nueva, entre que la hacés, la plantás y produce, te lleva seis o siete años. No podés aguantar”, dijo.
No obstante, admitió que se puede encarar una reconversión de lotes progresiva. De hecho, es lo que ha sucedido en estos últimos años con la incorporación de tecnología. Incluso, remarcó que la gran producción existente se debe a la aplicación de innovaciones como sensores inteligentes en el suelo o riego artificial. Molo sostuvo que, cuando al citricultor le va bien, invierte en tecnología.
Desde la FECIER remarcaron que en el sector atravesaron varios años complicados, de crisis. “Varias épocas, pero se fue saliendo. Pero en este momento volvemos a lo mismo de aquellos años”, remarcó. De la misma forma, indicó que tienen contacto con el Gobierno de la provincia. “Ellos están al tanto de todo. Saben que es un sector muy productivo. El contacto del Gobierno con el sector citrícola nunca se ha perdido”, dijo.
Molo sostuvo que esperan que la ecuación cambie. “En algún momento va a volver a ser muy rentable”, dijo. En ese sentido, sostuvo que esperan que a fin de año haya algún repunte cuando disminuya la producción existente. De la misma manera, depositó sus esperanzas en que reverdezca la economía del país. “Por ahí puede llegar a verse una sorpresa en los precios. Ojalá así sea. Siempre digo, como citricultor, que tenemos que aguantar para poder dar la vuelta”.



1 comentario
ciudadano conciente
El señor Molo termina generando expectativas mágicas. Contradictorio con la crisis que expone.