La llegada de inversiones multimillonarias al sector minero volvió a encender una vieja discusión en torno al desarrollo productivo argentino: qué parte de esos proyectos queda realmente en el país y cuánto se traduce en empleo, industria y crecimiento para las economías regionales.
La polémica surgió en torno a un emprendimiento cuprífero en la provincia de San Juan, donde se prevé una fuerte inversión durante los próximos años. Sin embargo, la decisión de importar desde China gran parte de la infraestructura destinada al alojamiento de los trabajadores generó preocupación entre sectores sindicales e industriales.
Desde la Asociación de Supervisores de la Industria Metalúrgica de la República Argentina (ASIMRA) cuestionaron la medida y alertaron sobre el impacto que podría tener sobre la industria nacional. Según señalaron, los módulos habitacionales llegarían prácticamente terminados desde el exterior, reduciendo las posibilidades de participación de empresas argentinas que cuentan con capacidad para fabricar ese tipo de estructuras.
Para el gremio, la decisión implica resignar oportunidades de trabajo para talleres metalúrgicos, fabricantes de estructuras, contratistas y proveedores locales que podrían integrarse a una cadena de valor asociada a una de las mayores inversiones mineras de los últimos tiempos.
La preocupación también alcanza a pequeñas y medianas empresas vinculadas a la construcción, instalaciones eléctricas, carpintería industrial y otros rubros que habitualmente se ven beneficiados por la demanda generada durante la etapa de construcción de grandes emprendimientos.
Desde ASIMRA sostienen que la minería no debería limitarse exclusivamente a la extracción de recursos naturales y la generación de exportaciones, sino convertirse en una herramienta de desarrollo industrial capaz de impulsar la producción nacional y crear empleo de calidad.
La discusión adquiere mayor relevancia debido a la magnitud del proyecto sanjuanino. Durante su etapa de construcción se prevé la movilización de miles de trabajadores y una importante demanda de infraestructura, equipamiento y servicios, lo que representa una oportunidad para fortalecer proveedores argentinos y generar valor agregado dentro del país.
En ese marco, los cuestionamientos también alcanzan al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), aprobado por el Gobierno nacional para atraer capitales. Diversos sectores sindicales e industriales vienen advirtiendo que los beneficios fiscales y aduaneros otorgados a estos proyectos deberían estar acompañados por mayores exigencias de integración nacional y contratación de proveedores locales.
Mientras la minería aparece como uno de los sectores estratégicos para incrementar las exportaciones y el ingreso de divisas, el planteo sindical reabre una discusión de fondo: si las inversiones, por sí solas, son suficientes para impulsar el desarrollo o si resulta necesario garantizar mecanismos que permitan transformar esos proyectos en empleo argentino, crecimiento industrial y oportunidades concretas para las comunidades donde se instalan.
«No alcanza con extraer recursos y exportarlos. La discusión pasa por cuánto trabajo y cuánto desarrollo queda en el país», sostienen desde el sector metalúrgico, en un debate que promete profundizarse a medida que avancen los grandes proyectos mineros en distintas provincias argentinas.
Fuente: infogremail



2 comentarios
Carlos alberto campos
Muy bueno la seguridad que da el rigi a las empresas que invierten. Debe modificarse y agregarse un «,compre argentino»
micho tasso
Ese es el RIGI que votaron los liberboludos y sus alcahuetes radicales. De que se quejan? AHORA A CHUPARLA!!!!