«No hay pan»: crónica mínima para desarmar prejuicios

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2 comentarios
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Ya aburren con este caso, todos los años llaman de los canales al mismo tipo para que cuente lo mismo y ya hicieron varias versiones de esto, supongo que tanta repetición se devbe al status social de quienes lo padecieron puesto que varios otros sucesos de gran gfravedad también ocurrieron pero no se le dio la importancia que a este accidente.
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Creería humildemente, que lo que no sirve es la esencia humana, siempre fue el uno por el otro, desde la edad de piedra. Y hoy con la inmunda in comunucacion, de medios, redes y lo que sea, se trasmite, todo lo malo lo negativo, no hay más programas de cultura de alegría, bibliotecas, todo es negativo, guerras, tiramos, asesinos, drogas, guerras y nada se respeta. Quizás sea los8.500 millones que somos y el sistema no.lo soporta, para la deshumanisacion que es una realidad.

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Cooperativo honesto
Quizás las empleadas por acomodo (no concurso ni título habilitante) en la Biblioteca de la cooperativa, en la biblioteca, esposa (o ex) de Spinelli (el presidente), o la esposa de un conocido locutor (ex secretario de prensa de Orduna, que se autopercibe radical y operador de Obama y Trumph (sic)), ambas o una, (todes caen parados che) les hubiera podido pasar la letra del tangazo PAN, que inspira esta excelente nota de Brodsky. Pero aquí va:
PAN
Él sabe que tiene para largo rato,
La sentencia en fija lo va a hacer sonar;
Así, entre cabrero, sumiso y amargo
La luz de la aurora lo va a saludar…
Quisiera que alguno pudiera escucharlo
En esa elocuencia que las penas dan,
Y ver si es humano querer condenarlo
Por haber robado… ¡Un cacho de pan!
Sus pibes no lloran por llorar
Ni piden masitas
Ni dulces, ni chiches, ¡Señor!
Sus pibes se mueren de frío
Y lloran hambrientos de pan.
La abuela se queja de dolor,
Doliente reproche que ofende a su hombría,
También su mujer…
Escuálida y flaca,
En una mirada
Toda la tragedia le ha dado a entender.
¿Trabajar? ¿Adónde? Extender la mano
Pidiendo al que pasa, limosna, ¿Por qué?
Recibir la afrenta de un “perdone, hermano”
Él, que es fuerte y tiene valor y altivez.
Se durmieron todos, cachó la barreta
Si Jesús no ayuda, que ayude Satán,
Un vidrio, unos gritos, carreras, auxilio,
¡Un hombre que llora… y un cacho de pan…!
Letra : Celedonio Esteban Flores
Música : Eduardo Pereyra (Eduardo Gregorio Pereyra, el “Chon”)
Grabado por Carlos Gardel con acompañamiento de piano y violín. (22–07–1932, en Barcelona)
Grabado por la orquesta de Horacio Salgán con la voz de Roberto Goyeneche.