El reconocimiento llegó gracias a Aconcagua, el primer cohete supersónico desarrollado íntegramente por estudiantes del equipo. La competencia, realizada en Texas entre el 15 y el 20 de junio, reunió a 150 equipos universitarios de distintos países. Además del puntaje perfecto en Diseño y Construcción, el proyecto argentino alcanzó el séptimo puesto en la exigente categoría 30k COTS, que consiste en llevar el vehículo hasta una altitud cercana a los 10 kilómetros utilizando un motor comercial, y obtuvo el undécimo lugar por su reporte técnico.

Detrás del resultado hay mucho más que un buen desempeño en una competencia. El desarrollo de Aconcagua implicó meses de trabajo interdisciplinario en áreas como aerodinámica, aeroestructuras, aviónica, recuperación, materiales compuestos y carga útil. Los estudiantes participaron en todas las etapas del proyecto: desde el diseño conceptual y los cálculos estructurales hasta la fabricación, integración y validación del cohete mediante simulaciones computacionales, ensayos científicos y procesos industriales de alta precisión.
El equipo está conformado por alumnos de Ingeniería Mecánica, Electrónica, Industrial, Informática, Bioingeniería y la Licenciatura en Analítica, bajo la supervisión del profesor e investigador Patricio Pedreira. Esa diversidad disciplinaria permitió abordar un desafío tecnológico comparable al que enfrentan organizaciones dedicadas al desarrollo espacial profesional.
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El éxito tampoco llegó de manera improvisada. El ITBA Rocketry Team nació en 2022 con el objetivo de posicionar a la Argentina dentro del ecosistema aeroespacial internacional. Desde entonces, cada participación en la IREC marcó un avance.
En 2023 obtuvo el cuarto puesto en Diseño y Construcción; en 2024 alcanzó el tercer lugar en una categoría reservada para desarrollos con motores diseñados por los propios equipos, una instancia que solo lograron completar ocho de los 150 participantes; y en 2025 se consolidó entre los veinte mejores del certamen.
El salto a la categoría 30k COTS en esta edición representó el desafío técnico más ambicioso y terminó convirtiéndose en el mejor resultado de su historia.

El logro adquiere un valor adicional porque refleja el potencial de la formación científica y tecnológica argentina para competir en escenarios internacionales de máxima exigencia. Mientras la nueva economía espacial demanda cada vez más especialistas en propulsión, materiales avanzados, electrónica y análisis de datos, experiencias como la del ITBA muestran que las universidades también pueden convertirse en verdaderos laboratorios de innovación capaces de formar profesionales preparados para una industria en plena expansión.
Más allá del trofeo, el vuelo de Aconcagua simboliza la consolidación de una nueva generación de ingenieros que busca proyectar al país hacia una actividad estratégica donde la innovación, el conocimiento y el desarrollo tecnológico serán cada vez más determinantes para la competitividad global.



1 comentario
Emanuel Sirlio
Grandeza Argentina, talento, trabajo, sacrificio, inteligencia, etc.. Seis Premios Nobeles, y destacados científicos en diferentes áreas. Y tenemos un gobierno de porquería y un bosero presidencial, que dice, somos un país «bananero», y quienes nos gobiernan, chorros, ladrones, corruptos y sin Justicia. Bochornosa y miserable dirigencia, apatrida.