El epicentro de los daños se registró mayormente en la Ruta provincial 38, kilómetro 14,5. En ese punto, el complejo avícola de una firma local sufrió el colapso absoluto de su infraestructura, luego de que el viento arrasara con seis galpones destinados a la cría de aves ponedoras.
Vecinos de la zona confirmaron que, a raíz del desmoronamiento de los techos y las estructuras de los tinglados, murieron unas 30.000 gallinas, lo que representa un impacto económico devastador para la actividad.
La violencia de las ráfagas quedó evidenciada al constatarse que chapas y perfiles de los techos volaron por el aire y terminaron esparcidos en campos vecinos, en un radio que superó los dos kilómetros de distancia.
Asimismo, el tendido eléctrico de la zona quedó severamente afectado tras la caída de numerosos postes y la destrucción de un transformador de energía, lo que interrumpió el suministro en los parajes rurales.

El frente de tormenta impactó también en localidades y colonias aledañas como Arroyo Barú, Villa Domínguez y la zona de Baylina, dónde los vecinos coincidieron en describir un panorama similar, con una intensa granizada que provocó daños materiales en techos, vehículos y cultivos locales.
En el transcurso de este miércoles, cuadrillas de operarios de energía y personal comunal trabajan en la remoción de escombros y la restauración de los servicios afectados.












