Compartir
Walsh, Operación Masacre y el precio de decir la verdad
A 69 aƱos de los fusilamientos de JosĆ© León SuĆ”rez, este texto recorre el punto de inflexión que convirtió a Rodolfo Walsh en el periodista e intelectual comprometido que denunció los crĆmenes del poder y creó una obra monumental. Del ajedrez en un cafĆ© a una carta contra la dictadura, pasando por āOperación Masacreā, āEsa mujerā y la militancia: el periodista que desafió al terror con palabras, hasta dar la vida por la verdad.

El 9 de junio de 1956, el general J. J. Valle se alzó contra la dictadura autodenominada āRevolución Libertadoraā, que derrocó el gobierno constitucional de Juan Domingo Perón en 1955. El alzamiento fue rĆ”pidamente aplastado y āaunque se habĆa comprometido la protección de la vida de Valle y la pena de muerte no estaba instauradaā fue fusilado en la penitenciarĆa junto a 15 oficiales que lo secundaban.
Al enterarse de la sentencia a muerte, la esposa de Valle va a pedir clemencia al presidente golpista Aramburu [en el texto original dice Uriburu, pero se refiere a Pedro Eugenio Aramburu, presidente de facto en 1956], quien fue compaƱero de armas de Valle. Esperando una audiencia con Aramburu, la respuesta la brinda un edecĆ”n que frĆamente informa: āEl presidente duermeā (ver el estremecedor poema de Gobello: El presidente duerme).
Ese mismo dĆa son asesinados tambiĆ©n, en el basural de JosĆ© León SuĆ”rez, 18 civiles, algunos de los cuales eran militantes de la Resistencia Peronista y otros, inocentes cazados al vuelo, ilegalmente acusados de la rebelión. Ese hecho hubiera pasado desapercibido si no hubiera concitado la atención de Rodolfo Walsh, que hasta ese momento era escritor de cuentos policiales clĆ”sicos, periodista, simpatizante incluso de la āLibertadoraā y, como la mayorĆa de los intelectuales, antiperonista.
Al poco tiempo de los hechos, distendido en un bar, jugando al ajedrez, escucha casi al pasar, casi casual, una frase que cambiarĆ” toda su vida, en un proceso que lo convertirĆa en un personaje descomunal. Escucha, allĆ, Rodolfo Walsh: āHay un fusilado que viveā, un sobreviviente de las ejecuciones del basural, perpetradas por el coronel FernĆ”ndez SuĆ”rez, a la postre ascendido por sus servicios. Esa frase lo saca de la modorra y lo conmina a la investigación de los hechos y a la escritura āfruto de la indignación y la bĆŗsqueda de la verdadā que es Operación Masacre.
En esa obra extraordinaria, monumental, se despliega una Ć©tica periodĆstica ejemplar, ya que en la bĆŗsqueda de la verdad de los hechos se despega de sus prejuicios ideológicos y va en busca de los relatos testimoniales que develen lo sucedido realmente. De ese cruce fabuloso entre la literatura y el periodismo ācuyo procedimiento surge de su capacidad como revelador de enigmasā nace un nuevo gĆ©nero literario: la āno ficciónā.
Walsh pone su cuerpo, su alma y su vida, puro riesgo, para descubrir la verdad de los hechos y sus responsables, esperando que los resultados sean reconocidos por la prensa y castigados por la Justicia. Como nada de eso sucede, Walsh toma una consciencia lĆŗcida, un aprendizaje terrible que le harĆ” comprender de otro modo la historia e involucrarse como un intelectual comprometido en el campo de la literatura, el periodismo y la militancia polĆtica, a partir de la certeza, la convicción, de que en el terreno de la lucha de clases āen el que el peronismo representó a los trabajadoresā el Poder mata sin miramientos.
AsĆ continĆŗa las investigaciones del caso Satanowsky, abogado asesinado por una disputa de intereses, y ĀæQuiĆ©n mató a Rosendo?, en el que, a modo de una novela policial, descifra lo que sucedió en La Real, confiterĆa donde el sindicalismo mafioso asesina a verdaderos representantes de la lucha obrera.
MĆ”s tarde participa, junto al periodista Jorge Masetti, en Prensa Latina, una agencia de noticias creada por la Revolución Cubana, orientada a contrarrestar la distorsión informativa āfake news, dirĆamos hoyā del monopolio mediĆ”tico del Imperio, descifrando, de paso, cables que revelaban la próxima invasión a Playa Girón.
El poder mata, se ensaƱa, odia. Es lo que descubre como clave del pasado āe inefable destinoā en la investigación de los fusilamientos de JosĆ© León SuĆ”rez. Y vuelve a escribir, en esa mixtura entre la literatura y el periodismo, el mejor relato del siglo XX: Esa mujer, una entrevista a Moori Koenig, el perverso general que secuestró y vejó el cuerpo de Eva Perón, donde se exhibe que el odio trasciende a los seres vivos.
MĆ”s tarde, conmovido por todos estos hechos, influido por la Revolución Cubana, es el mismo Rodolfo Walsh quien se involucró en la escena polĆtica de su tiempo. A militar contra la dictadura, en esa amalgama en la que sus acciones eran literarias, polĆticas y periodĆsticas, se enroló en Montoneros y creó la agencia clandestina ANCLA.
En ese contexto, el extraordinario periodista y militante Rodolfo Walsh āel que develó la masacre de los fusilamientos de JosĆ© León SuĆ”rez, a militantes peronistas y a simples civiles, de la que se cumplen hoy 69 aƱosā fue asesinado, secuestrado y desaparecido por una patota de la ESMA durante la dictadura genocida de Videla, un 25 de marzo de 1977, despuĆ©s de distribuir en los buzones de Buenos Aires la Carta abierta de un escritor a la Junta Militar, una pieza histórica excepcional que desnuda los propósitos de los genocidas al revelar que los secuestros, torturas y desapariciones fueron el mĆ©todo para someter a los trabajadores a una miseria planificada. Esa carta la firma como escritor.
En este junio tan penoso para los trabajadores y para el peronismo āque trae el recuerdo de los fusilamientos y de los bombardeos a Plaza de Mayo, el dĆa 11, de autoritarismos e ilegalismos que se proyectan desde la historia hasta la actualidadā, en el que un dirigente polĆtico como Juan Grabois es detenido ilegalmente, en el que una lĆder polĆtica como Cristina FernĆ”ndez de Kirchner, que sufrió un intento de asesinato, es proscripta por un Poder Judicial en descomposición Ć©tica, es necesario recordar a Rodolfo Walsh como el mejor periodista, como el mejor escritor de nuestra historia.
Y pensar si no merece que esos homenajes que se celebran este mes āel DĆa del Periodista y el DĆa del Escritorā no debieran hacerse en su nombre, en su recuerdo, sentados en la profunda admiración que genera su vida, que genera su obra.
