Los problemas suceden en establecimientos de diferentes características. “Escuelas grandes, escuelas chicas, escuelas que tienen población más vulnerable y escuelas que tienen chicos con un nivel económico un poco más holgado”, enumeró.
Bodean mencionó que la mayoría de los firmantes de la carta tiene muchos años de experiencia en equipos de conducción de escuelas secundarias. “Siempre hubo problemas de convivencia y teníamos esas herramientas con las que les hacíamos frente”, indicó.
Pero, en la actualidad, esos recursos son inadecuados o insuficientes. Los chicos siguen enojados, hostigándose entre ellos, manifestando faltas de respeto entre ellos o hacia los docentes. “Estamos alertando de este recrudecimiento, preocupados porque esto escale hacia otras situaciones”, indicó.
Los rectores piden ayuda al CGE (Consejo General de Educación) para saber con qué herramientas pueden hacerle frente a una situación que los está desbordando. “Nosotros tenemos en las escuelas acuerdos escolares de convivencia que implican que, frente a las faltas cometidas, tienen que hacer un llamado de atención de forma oral al alumno. Si es una falta grave o muy grave, se cita a las familias, se hacen actas de compromiso con las familias, se plantean sanciones reparadoras”, indicó. Pero, en la actualidad, no alcanzan. “Hemos tomado todas estas medidas y los chicos siguen muy intolerantes entre ellos. Los docentes tenemos que poner el cuerpo para separarlos, para contenerlos”.
A veces los conflictos suceden dentro de las escuelas y otras veces en las esquinas, a una cuadra o a dos cuadras. Y aunque la institución no tiene responsabilidad en esos hechos alejados, de igual forma repercuten dentro de la misma. “Al otro día, los dos chicos que se agarraron en la esquina conviven en el mismo patio y nosotros tenemos que generar condiciones para esa convivencia. Nos está costando cada vez más”, precisó.
Por otra parte, Bodean dijo que hay policías apostados en los ingresos a las escuelas. Pero su rol no es separar a los alumnos en conflicto. “Yo tengo policías, pero están para proteger los numerosos robos que han sucedido y, frente a esto, lo que hacen es llamar al móvil”, aclaró. Generalmente son los mismos docentes los que se encargan de los estudiantes. “Somos los que tenemos el contacto con ellos, los conocemos de alguna manera”, indicó.
En cuanto a las causas del malestar, dijo que no hay una específica y probablemente sea multicausal. “Quizás hay una rabia porque la están pasando mal en la casa, la situación económica de todo el mundo está muy complicada”, manifestó. Además, a veces no hay padres que acudan a las escuelas cuando se los cita. Y hay quienes van, pero admiten que no saben qué hacer porque no les hacen caso. “Hay veces que hay cuestiones de consumo, pero no siempre tampoco”, dijo.
Pero la rectora hizo un apartado especial respecto del uso de las redes sociales. En muchas escuelas se prohibieron los celulares. “Varias de estas peleas las organizaban con las redes, con Instagram, con TikTok”, expresó.
Por otra parte, la rectora de la escuela secundaria “República Oriental del Uruguay” dijo que hay muchos alumnos que necesitan atención psicológica —algunos incluso cuentan con un diagnóstico— o medicamentos de salud mental que no pueden obtener. “Esos estudiantes están en la escuela y se desbordan. No tenemos las herramientas ni la formación para darles contención”, indicó. “Los padres y las madres acuden al Estado, pero no consiguen turnos y no tienen un sueldo que les permita hacerle frente de forma privada”, destacó.
El pedido a las autoridades es que se les habiliten otras herramientas para aplicar en los acuerdos de convivencia que realicen de aquí en adelante. “Lo que utilizamos está agotado. Habilítennos otras cosas. No tenemos la respuesta, pero pedimos a todos que nos pongamos urgente a buscar nuevas respuestas, nuevas herramientas”, manifestó.
Más adelante, dijo que pidieron asesoramiento legal en la Dirección Departamental de Escuelas respecto de los conflictos y no lo recibieron. Además, recordó que para las ESI (Enfermedades de Transmisión Sexual) se organizaban talleres en las escuelas. “Tal vez sea el momento de volver con esos talleres”, mencionó. En esa línea, dijo que hace muchos años había un programa sobre convivencia escolar y mediación de conflictos que se denominaba “Enredarse”. “Ese programa no está funcionando en este momento. Tal vez sea momento de buscar nuevos programas, nuevas herramientas”, explicitó. Pero la rectora dijo que no son los responsables de las escuelas quienes deben decidir qué herramientas deben implementarse.
“Queremos que la sociedad sea consciente de la situación grave que estamos viviendo en las escuelas. Después, cuando suceden situaciones trágicas que esperemos no nos pasen, todos dicen: ‘¿Y en la escuela qué se hizo?’. Queremos contarles que en las escuelas hacemos un montón de cosas, que se nos agotaron las herramientas y que no sabemos qué más hacer”, mencionó. “Instamos al COPNAF, Fiscalía y Policía a que nos juntemos a pensar todos los que estamos vinculados al cuidado de los menores qué otras cosas podemos hacer para que este cuidado sea real y podamos ir a la escuela con tranquilidad”, indicó.


