Existe un territorio ideológico en disputa y, en Entre Ríos como en el país, hay dos posturas más claras que el agua: 1) la runfla pichetista de los que quieren quedar bien con Dios y el Diablo, cuyos mentores en Entre Ríos son los Bordet, Bahl, Romero y Michel; y 2) los que apuestan a un peronismo de verdad, exigiendo la liberación de Cristina y apostando al gobernador de Bs. As., Axel Kicillof, el único que demostró tener lo que le falta al resto: transparencia, lealtad y coherencia, además de ser el único que gana elecciones en la provincia más poblada del país.
Esa runfla que funge de pura cepa “entrerriana” no quiere olas, pretende mostrar una unidad mentirosa que, en las elecciones de 2023 (debido a que la runfla pejotista le cerró la puerta a la participación), no existió. Fueron al menos tres las listas que disputaron, como peronistas, el favor de los votantes. Perdieron a lo pavote, obviamente. Quizá ese era el plan: que Milei y Frigerio sigan el ajuste despiadado, de modo que cuando ellos lleguen, si les tocara, no se les pida mucho y arreglen al pueblo con chucherías.
Lo verdaderamente distópico es que esa misma runfla pretende resolver tal contradicción echando o haciendo funcionar el Tribunal de Disciplina para acabar con los cuestionadores.
Falsos profetas con historias que los delatan. Juan Domingo Perón decía que “el movimiento tiene enemigos afuera y adentro. Quien no lucha contra el enemigo ni por la causa del pueblo es un traidor… y quien lucha contra un compañero es enemigo o traidor”. No es un invento del escriba recordar a Bordet abrazarse al diario La Nación en 2015 para defenestrar a Cristina y dar por muerto al kirchnerismo, como forma de alegrar los oídos de la runfla mediática y del contrabandista Macri, que acababa de ganar las elecciones.
Tampoco es invento del escriba el daño a la conciencia pública por los casos de corrupción de los que el fulano y sus seguidores deben dar cuenta. Bahl deberá responder no solo por su paso por el Senado como vicegobernador y la causa Contratos, sino por utilizar el poder del Estado para acomodar a toda su familia en puestos públicos donde cobraban sin trabajar, y a su mujer como legisladora, a pesar del nulo conocimiento que de ella tienen los peronistas.
Michel y Romero (intendenta de Paraná), promotores de impulsar a lo peorcito del pejotismo: los Pichetto, Bossio. O sea, ateniéndonos a las palabras del líder al que ellos dicen seguir: ambos traidores y vendidos al mejor postor.
Con esa runfla (que le cierra la puerta a la participación) conduciendo el peronismo como una alternativa seria al desquicio macri-mileísta, lo que se conseguirá es más de lo mismo.
¿Queremos eso los entrerrianos?
¿Y La Paz?
Casi todos los consultados afirman que quien llegará al Congreso para pudrirla es el intendente de Santa Elena (departamento La Paz), Daniel Rossi, a quien amenazan con la expulsión.
Es que “el Tribunal de Disciplina del Partido Justicialista de Entre Ríos comunicó que, entre las medidas más relevantes, se aconsejó al Congreso Provincial la expulsión del intendente de Santa Elena, Daniel Rossi, y del abogado Guillermo Reggiardo”.
También pretenden sancionar a Héctor Maya y Gustavo Guzmán, quienes encabezaron la Lista 50 como candidatos a senador y diputado nacional, y a Carolina Gaillard y Verónica Rubattino, que integraron otra de las listas que compitieron.
Si este fuera el tenor y lo principal del debate en ese Congreso, las esperanzas sociales en un cambio de rumbo quedarán sepultadas.
Concordia, Paraná, Gualeguaychú, C. del Uruguay… ¿y PAR?
Las cuatro ciudades más importantes de la provincia tienen sus cuitas en el frízer. En Concordia se había anunciado un principio de acuerdo entre los nombres más relevantes; esto es: los Cresto, Bordet, Giano y los actuales miembros de la conducción local, Javier Orduna entre ellos.
De una primera reunión habría salido la propuesta de que, para cerrar Concordia, se necesitaba coincidir en la postulación de Giano a la intendencia y de Enrique Cresto a la gobernación, previo reconocimiento explícito de garantizar internas.
A la segunda reunión pegaron el faltazo Bordet y Giano. ¿Siguen jugando juntos? Rara alianza esa en la que uno (Giano) se saca fotos con Kicillof y, de la boca para afuera, se presenta siempre como simpatizante del kirchnerismo; y Bordet, olfa y simpa de los anti-K.
Por ahora, al menos, el que desentona es Orduna, militante de la agrupación PAR (Peronismo Amplio Renovador), referente provincial que se prepara junto a un contingente de militantes para participar del llamado de Kicillof a integrar los “equipos técnicos”, una movida que tendrá lugar este jueves.
En Gualeguaychú lo que se observa es a la runfla por un lado, integrada por Michel y Bahillo, a los que parece sumarse el saltimbanqui de Piaggio; y la agrupación PAR por otro que, a diferencia de la runfla, organiza acciones políticas en defensa de nuestros intereses, como es el caso de la llamada hidrovía del Paraná. El exintendente de Concordia, Hernán Orduna, ha sido invitado a explicar el plan de apropiación indebida del corredor exportador más potente del país.
En Paraná, la intendenta Rosario Romero es la que organiza a la runfla provincial. Cuenta para ello con poder territorial y administrativo. Es claramente una de las figuras que se proponen para conducir la provincia, aunque no ahora, debido a que calculan que perderán frente a un Rogelio Frigerio ganador.
José Lauritto podría ocupar ese lugar; al menos es lo que el intendente de C. del Uruguay está dejando trascender. Con esa candidatura, la runfla pretende ahogar cualquier debate: Lauritto es de los suyos.
No sería de extrañar que el plan de la runfla sea anular a Kicillof utilizando a Cristina como ariete.
El que quiera un cambio de verdad deberá estar atento a las jugadas.

