«Hace tiempo que la política parece haber reemplazado el debate por la confrontación permanente. Se discuten personas, se intercambian agravios y se buscan culpables, pero cada vez se habla menos de gestión, de resultados y, sobre todo, del futuro de nuestra ciudad
Los concordienses merecen mucho más que eso.
Después de casi tres años de gestión municipal, provincial y nacional, es un buen momento para hacer un balance serio. No desde el enojo ni desde la descalificación, sino comparando modelos de gestión y preguntándonos cuál le dio más respuestas a la gente y cuál todavía tiene deudas pendientes.
Muchas veces escuchamos decir que “la gente no quiere volver al pasado”. La verdadera pregunta es otra: ¿qué significa volver al pasado?
¿Es volver a tener un Estado presente que acompañe a quienes más lo necesitan? ¿Es volver a contar con programas de salud, deporte, educación, cultura y desarrollo social? ¿Es recuperar la planificación, la inversión pública y una gestión cercana a los vecinos?
Cuando uno recorre Concordia encuentra una realidad difícil de desconocer. Gran parte de la infraestructura pública, de los espacios deportivos, de las obras, de los programas y de las instituciones que hoy siguen utilizando miles de vecinos fueron impulsados durante gobiernos peronistas. Esa es una realidad que forma parte de la historia reciente de nuestra ciudad.
Eso no significa vivir de los recuerdos. Significa reconocer que hubo una capacidad de gestión que dejó obras, instituciones y políticas públicas que aún hoy continúan dando respuestas.
Al mismo tiempo, también es legítimo preguntarnos cuáles fueron las transformaciones estructurales de estos últimos años. ¿Qué nuevas obras cambiaron la ciudad? ¿Qué nuevos centros de salud se construyeron? ¿Qué programas fortalecieron la atención sanitaria? ¿Qué políticas lograron generar más trabajo, más producción y más oportunidades para nuestros jóvenes?
No son preguntas para confrontar con nadie. Son preguntas para abrir un debate que la política muchas veces evita.
También creo que el peronismo tiene un enorme desafío. Si quiere volver a representar a la mayoría de los concordienses, no alcanza con recordar lo que hizo. Debe recuperar la confianza de la sociedad siendo un espacio creíble, útil, cercano y capaz de ofrecer respuestas a los problemas de hoy.
El peronismo no tiene que pedir que la sociedad vuelva a confiar. Tiene que volver a ser un partido útil para que la sociedad quiera confiar otra vez.
La credibilidad no se recupera con discursos. Se recupera con presencia, con humildad para escuchar, con equipos preparados y con la capacidad de gestionar soluciones concretas.
Concordia necesita volver a discutir cómo generar empleo privado, cómo fortalecer la producción, cómo vincular la educación con el mundo del trabajo, cómo potenciar el turismo, cómo acompañar a quienes emprenden y cómo construir un Estado moderno, eficiente y cercano.
Estoy convencido de que el verdadero debate no debe ser quién grita más fuerte ni quién descalifica mejor al otro. El verdadero debate es qué ciudad queremos construir para los próximos veinte años y qué modelo de gestión puede hacerlo realidad.
La política recupera sentido cuando deja de discutir entre dirigentes y vuelve a trabajar para la gente.
Concordia necesita menos peleas y más gestión; menos consignas y más soluciones; menos promesas y más hechos.
Ese es el debate que vale la pena dar’.


