Despidos en Fademi y Pyam
De Los Santos sostuvo que la industria petroquímica viene “un tanto golpeada” en la zona. Hace dos años comenzaron los despidos en la fábrica de Fademi, ubicada en la ciudad de Larroque. El conflicto se desató a fines de 2024 cuando la empresa cesanteó a 37 trabajadores tras protestar por condiciones laborales insalubres.
A pesar de que la justicia ordenó la reincorporación de los trabajadores y la corte suprema rechazó la apelación de la empresa, la compañía ha incumplido el fallo, lo que ha derivado en más de 500 días de acampe y resistencia por parte de los obreros frente a la planta. de los santos recordó que en algún momento la empresa ingresó nuevos trabajadores lo que fue denunciado por la CGT dado que ingresaban sin convenio laboral y no estaban afiliados al sindicato petroquímico que es la entidad que los nuclea.
El otro conflicto se desató en los laboratorios Pyam, ubicado en el Parque Industrial de Gualeguaychú que se encarga de fabricar productos químicos para el agua como cloro, donde se despidió a 19 trabajadores en total. En abril, la empresa desvinculó a 8 empleados alegando crisis. En una segunda tanda añadieron 11 despidos adicionales, notificados en muchos casos mediante mensajes de whatsap. Recientemente, la Secretaría de Trabajo dictó la conciliación obligatoria, permitiendo que los operarios retomen sus puestos mientras se negocia.
Sospechas de una maniobra
La última situación de conflicto se produjo en Unionbat donde se despidieron a 101 trabajadores. De Los Santos sostuvo que los despidos se centraron en los trabajadores comisionados ya que los jerárquicos. “Se siguen sosteniendo ya que no han sido informados de su desvinculación”, remarcó. El trabajador comisionado es aquel cuyo salario depende, en todo o en parte, del volumen de ventas, producción o las operaciones concretadas que logre. En cambio, el personal jerárquico (como gerentes o supervisores) ejerce autoridad de dirección y gestión sobre otros, con ingresos generalmente fijos e independientes del volumen.
Al percatarse de esa situación, los trabajadores comenzaron a sospechar que detrás del cierre en realidad hay una maniobra. La empresa tiene otra fábrica en Villa Lynch, en el partido de General San Martín, en el AMBA (Área Metropolitana de Buenos Aires).
La Secretaría de Trabajo de la provincia decretó la conciliación obligatoria. Pero, a diferencia de Pyam, Unionbat no les asigno tareas a los operarios. “Mantiene los salarios pero no realizó la apertura de la empresa”, destacó. En ese sentido, De Los Santos remarcó que los trabajadores, lógicamente, quieren seguir trabajando y rechazan cualquier tipo de indemnización. Hubo un manifiesto en el telegrama de despidos pero, hasta ahora, no se ha efectivizado nada.
Golpe a las economías locales
Si se concretan las desvinculaciones, le responsable de la CGT Gualeguaychú, dijo que era difícil determinar el impacto en la cadena económica al interior de la ciudad. En esa línea, inscribió la crisis que atraviesa la empresa Granja Tres Arroyos en Concepción del Uruguay y los despidos de un centenar de empleados municipales en Concordia. En Gualeguaychú hubo despidos en las termas y en los comercios que cierran o que se trasladan hacia sus domicilios por la imposibilidad de afrontar los alquileres de los locales.
Para el responsable de la CGT, las aperturas de las importaciones y la flexibilización laboral están llevando a cabo un “industricidio”. “No genera ninguna mejora como se decía que iba a generar ara las actividades industriales. Por el contrario, se está cayendo lo que tenemos y se está precarizando lo que tenemos”, remarcó.
De Los Santos sostuvo que la población está acusando e impacto de la situación económica general. No se animó a sostener que eso puede generar consciencia respecto de que la situación es generada por el plan económico ejecutado del gobierno nacional. No obstante, coloquialmente, graficó: “el agua nos está llegando a todos”. Más que elocuente.
Luego del despido de un centenar de trabajadores de Unionbat Gualeguaychú, hoy habrá protestas


