Entre los principales cuestionamientos, los rectores mencionan en la nota un retroceso nutricional en el ámbito escolar. “Sustituir la comida fresca comprada en la comunidad por productos industriales de góndola y ultraprocesados empaquetados (línea abanderada de la empresa Teknofood) daña la soberanía alimentaria de las escuelas y reduce la dieta a productos diseñados para durar meses en estanterías y no para alimentar”.
También solicitaron que, por vía de excepción, en días de lluvia, feriados o actos escolares, puedan contar con la colaboración del personal de comedores para cocinar tortas fritas. Tal pedido se justifica en aspectos culturales e identitarios del departamento.
Por otra parte, sostuvieron que se violan derechos normativos, ya que el nuevo esquema incumple el artículo 11 de la Ley Nacional N° 27.642 (Etiquetado Frontal), que prohíbe alimentos con sellos de advertencia en los colegios. Además, colisiona con la Ley Provincial N° 10.594 de seguridad alimentaria y la Ley Nacional N° 27.118 de Agricultura Familiar, que prioriza a los pequeños productores territoriales frente a corporaciones monopólicas.
Más adelante, indicaron que se produce un daño sociocomunitario al centralizar las compras en una corporación porteña mediante un contrato multimillonario. “El Estado destruye el circuito económico local de cercanía y perjudica a proveedores entrerrianos históricos a los que aún se les adeudan cifras millonarias”, remarcaron.
A su vez, mencionaron la incapacidad edilicia de las escuelas y el riesgo operativo. Los establecimientos escolares no son lugares de acopio, ya que carecen de espacio físico adecuado y de infraestructura segura. A su vez, indicaron que existen establecimientos con presencia permanente de murciélagos, con fumigación vencida desde marzo de 2026 o sin fumigar, sin matafuegos recargados y sin cocina o gas natural. “El uso de garrafas no es seguro para el manejo masivo de estos productos”.
También expresaron su repudio a los intentos oficiales de criminalizar u objetar la honorabilidad de los directivos bajo discursos de funcionarios provinciales que simulan “transparencia”. “Las deficiencias del sistema han sido causadas por las trabas burocráticas del propio Estado y las irregularidades históricas de la Dirección de Comedores Central, organismo que acumula verdaderas denuncias penales. No aceptamos que se use a nuestras comunidades escolares como chivos expiatorios de fallas de control ajenas”, precisaron.
Por último, remarcaron que la alimentación escolar no puede tratarse como un negocio de logística financiera para corporaciones foráneas. “Exigimos al Consejo General de Educación (y a DDE Concordia) que intervenga en favor de las comunidades educativas, demande la suspensión de este sistema y defienda el derecho a una alimentación sana, fresca y local”.
Profundo desacuerdo
En tanto, la secretaria general de AGMER (Asociación Gremial del Magisterio de Entre Ríos) Concordia, María José Chapitel, sostuvo que desde el gremio manifestaron su desacuerdo con el nuevo sistema. “Se va a gastar, o invertir, el doble de lo que se invierte ahora, pero para una comida de menor calidad”, remarcó. Chapitel sostuvo que lo de “menor calidad” se refiere a que se trata de alimentos ultraprocesados.
La gremialista sostuvo que se les quita la libertad a las escuelas para poder comprar alimentos frescos a los comerciantes de la región para traer otros “procesados”. “Un polvo elaborado con sabor a banana no es lo mismo que un yogur como el que se les viene dando a los gurises, que la leche chocolatada”, indicó.
También puso en duda la decisión de cambiar la entrega de facturas, que tienen harina, pero es característico por galletitas fraccionadas de siete unidades, de acuerdo a las fotos que observaron. “Son como muy distintas a las que consumimos en esta zona”, indicó. De la misma forma, se preguntó qué va a suceder con la fruta que se les entrega dos veces por semana a los alumnos de secundaria.
Para Chapitel, el cambio en el sistema de comedores es un “negociado” que pone en aprietos a las empresas de la región donde se abastecían los comedores. “De la nada salió una licitación a una empresa que tampoco es de Entre Ríos. Es una empresa de gran envergadura que se dedica a esto”, remarcó. “Hay mucho dinero en juego”, dijo.
Más adelante, se preguntó dónde está la evaluación o trabajo de campo respecto del sistema tradicional. “¿Qué cosas servían? ¿Qué cosas no servían? Si había que cambiar algo, ¿por qué no cambiarlo desde donde se estaba haciendo? Y no cambiando totalmente la forma”.
Los cuestionamientos también apuntan a la carencia de lugares seguros en los edificios escolares para almacenar los alimentos, ya que hay filtraciones de agua en muchos sectores, hay humedad. Tampoco están garantizadas la seguridad ante posibles robos o ante la presencia de roedores u otras plagas.
“La escuela no es un lugar para acopiar alimentos. Es un lugar para enseñar, para guardar elementos didácticos, no alimentos”, mencionó.




1 comentario
santiago
Buen día!
Sería interesante conocer lo que opina el Director de Departamental de Escuelas de Concordia.