Las cacerías se realizaban en la costa este de la laguna Setúbal, frente a la costanera de la ciudad de Santa Fe y a unos 2.000 metros de la sede del Ministerio de Ambiente y Cambio Climático.
Según denunció Ceydas, el cazador, identificado como Milton Fabricio Espeche, publicó durante meses fotografías y videos de sus incursiones. En las imágenes aparecen ejemplares muertos de distintas especies de patos, entre ellas Pato Picazo, Sirirí Pampa, Sirirí Colorado, Pato Capuchino, Pato Gargantilla, Pato Overo, Pato Cutirí, Pato Cuchara y Pato de Collar.
De las diez especies relevadas, siete se encuentran protegidas y su caza está expresamente prohibida por la legislación provincial. Las publicaciones también muestran jornadas realizadas fuera de temporada y en una zona de veda, además de capturas que habrían excedido los cupos permitidos.
Otro de los puntos señalados por la ONG ambiental es el uso de armas a repetición y armas PCP —neumáticas de aire precomprimido—, consideradas artes prohibidas para esta actividad.

Entre las imágenes difundidas aparecen además ejemplares de Pato Crestudo, una especie considerada amenazada a nivel nacional y cuya caza está prohibida.
La denuncia sostiene que el cazador no sólo abatió ejemplares sino que también los embalsamó y exhibió posteriormente las piezas en sus redes sociales.
El caso generó además cuestionamientos porque el lugar donde se desarrollaban las cacerías es en la laguna Setúbal, que se encuentra a unos dos kilómetros de la sede del Ministerio de Ambiente y Cambio Climático, el organismo provincial encargado del control ambiental.
“Es casi imposible que no puedan escuchar las detonaciones y que no sepan”, aseguraron desde Ceydas y exigió reforzar los controles sobre la actividad de caza en la provincia.


