El planteo fue realizado por el secretario general de la UTA, Roberto Fernández, mediante una carta dirigida al secretario de Transporte, Mariano Plencovich. «La seguridad de las personas es el mayor objetivo a cumplir de los atributos de los servicios de transporte público», sostuvo Fernández. Y remarcó: «Nadie debe estar expuesto a morir por usar un sistema de transporte de alcance general».
Uno de los principales reclamos apunta al estado de la red vial nacional. La carta señala que son aproximadamente 40.000 kilómetros por los que circulan diariamente servicios de pasajeros, alimentos, granos y ambulancias. Allí se advierte que aumentaron considerablemente los kilómetros considerados en mal estado y se estima que entre el 70% y el 75% de la red podría encontrarse en esas condiciones.
El documento también cuestiona la falta de mantenimiento y bacheo. «Los choferes deben lidiar con rutas llenas de pozos profundos, desniveles pronunciados, banquinas descalzadas e inexistentes y falta de señalización luminosa», describe.
El deterioro, agrega, provoca daños en neumáticos y unidades y genera situaciones de riesgo durante los viajes. También señala que las marcas pintadas sobre la calzada dejaron de ser, en algunos sectores, una referencia segura para los conductores.
El reclamo alcanza además a los lugares donde los choferes deben detenerse para descansar. La UTA denuncia el deterioro de paradores y terminales del interior y señala que muchas no cuentan con condiciones edilicias, sanitarias y de seguridad adecuadas.

A esto se suma el envejecimiento de la flota. La falta de financiamiento dificulta que las empresas incorporen unidades nuevas y deja a los choferes al frente de micros con un «desgaste severo», según describe la carta. Las roturas pueden dejarlos varados durante horas en las rutas, expuestos además a situaciones de inseguridad mientras esperan asistencia técnica.
Las condiciones climáticas ocupan otro tramo del reclamo. Se mencionan lluvias torrenciales, inundaciones repentinas, olas de calor, sequías, hielo, nieve y neblina, además de la presencia de gravilla o arena suelta sobre la calzada.
«Estas son algunas de las contingencias con las que se encuentran nuestros conductores, las que se agravan día a día por el no hacer, o mejor dicho por el no prevenir», sostuvo Fernández.
En el tramo final, la UTA reclamó una intervención del Estado y una participación conjunta de los distintos actores vinculados al transporte. «Nosotros los conductores nos capacitamos, nos actualizamos diariamente y ponemos nuestra fuerza de trabajo con una idoneidad que no admite renuncios», afirmó el dirigente.
La carta también incluyó un mensaje para las empresas del sector: «Nunca quisimos empleadores pobres, pero tampoco permitiremos trabajadores pobres».

