Lauritto se mostró consustanciado con la problemática de los obreros, pero Vereda remarcó que los gobiernos provincial y nacional son quienes tienen capacidad para interceder y tratar de encontrar una salida. “Estamos en una situación que realmente… hoy estuvimos en asamblea con todos los trabajadores y no sabíamos realmente qué decirles. Hasta que la empresa no nos diga ‘cerramos por 15 días, por un mes’ o si es un cierre definitivo. Depende de lo que diga el empresario. De ahí veremos las medidas a tomar”.
Luego de la asamblea, un grupo de trabajadores se fue a protestar al Monumento al general Justo José de Urquiza, que se encuentra ubicado en la rotonda de intersección de los bulevares Sansoni, Uncal y Lauría, el cual marca el acceso a la ciudad. “La gente no da más, están desesperados y quieren cobrar. Había trabajadores y algunas mujeres que tienen problemas con las cuotas alimentarias”. Desde los sindicatos, ya que además del Sindicato de la Carne los trabajadores son tutelados por el STIA (Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación), habían decidido esperar hasta mañana a la reunión en Paraná con representantes de la empresa y del gobierno de la provincia para luego decidir los pasos a seguir.
El cierre temporal era una posibilidad siguiendo la línea del tiempo y los inconvenientes que se fueron suscitando desde hace un año en Tres Arroyos. Vereda dijo que se fueron acumulando los atrasos en los pagos, los pollos muriéndose en las granjas por falta de alimentación, los molinos con poca comida para los animales, etc.
La empresa es la mayor generadora de empleo en la ciudad. Llegó a tener 1.500 empleados hace dos años (cuando funcionaban en conjunto La China y Beccar). En la actualidad queda un millar de empleados. “Son 1.000 familias que no saben qué va a suceder”, indicó. Además, la ciudad podría perder el ingreso promedio de $1.400.000 por cada empleado que quedaría cesante. “No solo los trabajadores, están los molinos, la gente que cría pollos, los transportistas, el comercio que vive de esto, los proveedores. Es una catástrofe para la ciudad”.
“Veremos qué dice la empresa mañana. Venimos desde hace un año con la lucha, con paros, cediendo derechos. Empezaron despidiendo gente, le achicaron un porcentaje de la gente que tenía Alimentación. En planta Beccar nos cerraron el frigorífico, pasaron todos los trabajadores a la planta La China. Fue todo para mejorar, pero terminamos en esto”, expresó Vereda. De hecho, aceptaron el pago de las quincenas en cuotas. Pero, lejos de mejorar, “la empresa ha empeorado y hoy está cerrada”.
Más adelante, Vereda sostuvo que Tres Arroyos debe el 70 % de la segunda quincena del mes de abril y el 100 % de la primera de mayo. Hace tiempo que venía pagando en cinco cuotas la quincena, pero había ofrecido resarcir la deuda en 10 cuotas y los trabajadores se opusieron. “Ahí arrancaron los conflictos más grandes. Se decidió no faenar hasta que la empresa no abonase lo que debía y terminó en esto”, indicó.
Por otra parte, el sindicalista dijo que la empresa atraviesa conflictos similares en otras provincias: plantas paradas por falta de pago. Por ejemplo, los trabajadores de la planta de Pilar (provincia de Buenos Aires) iniciaron paro de actividades y una protesta frente a la planta Pinazo de La Lonja, en Pilar, para reclamar el pago de salarios adeudados. Según informó el diario Resumen de Pilar, la manifestación se desarrolló en el ingreso al establecimiento, donde los empleados encendieron neumáticos y permanecieron concentrados a la espera de respuestas por parte de la empresa. El reclamo apunta a la falta de pago de dos quincenas correspondientes al mes de mayo, que debían abonarse los días 5 y 20.
Vereda dijo que la cadena avícola “está cortada”. “Lo primero que debe hacer la empresa es volver a armar la cadena productiva nuevamente”, indicó. “Hay pollos bebés que han sido sacrificados antes de llevarlos a los galpones; hay pollos que se mueren de hambre porque no tienen alimentos y a los trabajadores, que son la mano de obra del frigorífico, no se les abona el sueldo”.
Por último, Vereda no descartó que los trabajadores decidan ir a cortar la Autovía 14. “El conflicto va a ir escalando y se va a endurecer”, expresó. Aunque esa posibilidad fue abordada en la asamblea, Vereda remarcó que, si es una decisión tomada de parte de la empresa, ir a la ruta sería exponer a los trabajadores a “todo lo que está pasando”. Vereda admitió que el gobierno nacional se moviliza rápido cuando los trabajadores cortan la circulación de una ruta para reprimir. En realidad, la idea es que el gobierno ayude a las empresas que fabrican, que producen, pero va por otro lado y los que pagan las consecuencias son los trabajadores.
“Han atemorizado con los sindicatos y cualquier dirigente de un club, de un sindicato, de un partido político pareciera que son mala palabra: les hacen creer que el problema somos nosotros, cuando el problema de fondo es que no toman conciencia de la cantidad de fuentes de trabajo que se están perdiendo”, sostuvo por último.



