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domingo 17 de marzo de 2024
hace 100 días

Golpes

Por: Sergio Brodsky
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Última actualización:
hace 100 días
“Hay golpes en la vida, tan fuertes…yo no sé!"

Golpes como del odio de Dios”(1), ese “yo no sé” es pura perplejidad por la existencia del Mal, por las injusticias, los oprobios, la explotación del hombre por el hombre, por la crueldad y el dolor inconcebibles, por la impotencia de un Dios que odia, que existe, que sí existe, no como pensaba Primo Levi, que si había existido Auschwitz no podía existir Dios, el de César Vallejo es un Dios enfermo, grave, ese que invocamos al preguntarnos ¿por qué?…por qué el odio, por qué la maldad, por qué el sufrimiento, por qué a mí, por qué a nosotros, por qué el terrorismo, la represión, la censura, los campos, la tortura, los vuelos de la muerte, el exterminio.

César Vallejo nació un 16 de marzo, hace ciento treinta y dos años y su pensamiento y su poesía, sigue más viva que nunca. Hoy nos estremece su vigencia, a pocos días de conmemorarse ese Golpe sangriento que se nos empozara en el alma, el perpetrado un 24 de marzo del 76 por el que treinta mil desaparecidos por el Terrorismo de Estado, siguen clamando  Memoria, Verdad y Justicia.

Yo era un niño cuando el Horror, cuando el odio, cuando la ausencia, o la enfermedad de Dios- yo no sé- llenó de sangre, dolor y muerte a nuestra Patria. Yo era un joven cuando me preguntaba cómo podría ser. Cómo una sociedad humana puede consentirlo, y entendía que la represión, que la impotencia, que el miedo…con los Golpes tan fuertes que hoy, entendí que no, que no todo es violenta imposición, que también una sociedad puede envilecer, volverse cruel, optar por el Mal, yo no sé.

Vallejo no es sólo un poeta triste y melancólico atrapado en el dolor, el que nombra ese dolor situado en la periferia, en la realidad sufriente de la expoliación de América Latina, por la explotación de los mineros y los campesinos, no es un poeta que se hunda en la parálisis de la depresión, aquel que proclama el triunfo de “otro ay”, el que sufre, “suceda lo que suceda”, es también voluntad de trascender el dolor y transformar las relaciones humanas que profundizan su condición ya frágil, ya incompleta.

Hay en su poesía política una intención de humanizar al hombre, de invitarlo a salir de la inercia de la alienación y descubrir su responsabilidad frente al Mundo, ante las injusticias del Mundo. Lo compromete y en ese sentido nos interpela, nuevamente hoy, a dejar de” componerse de días”, para despertar de esa “extraña manera de estar muertos”, de la resignación que nos invade ante la barbarie cotidiana de niños con hambre, de enfermos sin medicamentos, de trabajadores humillados, de mujeres agredidas y ancianos maltratados.

La poesía de Vallejo supone un proyecto transformador, propone cambios, despertar del sopor de la pesadilla y comprometernos. Invita a la esperanza, al esfuerzo por transformar la sociedad, al anuncio de las posibilidades de un Hombre nuevo como algo real, no como utopía. Una esperanza que, como dice Erich Fromm, no es espera pasiva de que un “Otro” resuelva nuestros problemas, sino una esperanza que depende de nosotros, de nuestras acciones, una noble esperanza de cambiar el mundo aunque no veamos los resultados en lo inmediato, una certeza de que ese día ya va a venir, pero que nos exige que vayamos saliendo del colchón y nos pongamos el alma:“ ya va a venir el día , búscate debajo del colchón, ya va a venir el día, ponte el alma, ya va a venir el día, ponte el sol”, solo tenemos que apurarlo.

1-César Vallejo

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