El Departamento de Justicia norteamericano retiró de la causa contra el presidente venezolano la imputación que lo vinculaba con el llamado Cártel de los Soles. Según admitió ante los tribunales de Nueva York, la organización “no es una estructura criminal real”. La rectificación deja en evidencia la fragilidad del argumento utilizado por la administración Trump para justificar la invasión a Venezuela y también expone al gobierno de Javier Milei, que había replicado esa acusación y la incorporó al registro argentino de organizaciones terroristas.
Luego del impacto que generó la captura y secuestro de Nicolás Maduro, han quedado más dudas que certezas. Más allá del desprecio por parte de EE. UU. por el derecho internacional, ha quedado en evidencia que, en plena decadencia económica, estratégica y política, el “hegemón”, luego de varias amenazas de invadir a Venezuela, solo se animó a una confrontación directa simplemente porque el armamento tanto ruso como chino les iba a hacer mucha resistencia. Incluso con el hundimiento del portaviones Gerald Ford, que podía ser objetivo de misiles hipersónicos de Rusia, sobre todo el Poseidón, indetectable y con gran poder explosivo. EE. UU. sabe que con el poder misilístico de Rusia no se juega.
Con el bombardeo al país latinoamericano y el secuestro de su presidente, Estados Unidos terminó con el derecho internacional, retrotrajo el orden mundial a las puras relaciones de fuerza y dejó claro que defenderá su hegemonía a sangre y fuego. Sin eufemismos, Trump aseguró que mantendrán el gobierno “hasta una transición segura”, amenazó con nuevos ataques y anticipó que se quedarán con la explotación del petróleo.
Entre sanciones, amenazas militares y disputas internas en Washington, Venezuela vuelve a ser el centro de la geopolítica mundial. El petróleo, la Amazonia y la ubicación estratégica del país caribeño lo convierten en un objetivo permanente del poder imperial. EE.UU., dividido entre halcones y negociadores, enfrenta además la resistencia de Caracas y el respaldo de Rusia y China.
Venezuela vuelve a estar en la mira de Estados Unidos, bajo acusaciones de narcoterrorismo y en el marco de una política imperialista que ya tuvo antecedentes en Irak y otros países. El texto repasa el rol de Chávez en la nacionalización del petróleo, los intereses en juego y la amenaza de desestabilización que podría extenderse a toda la región.
Tanto en la política como en la guerra, nada es como parece en muchas oportunidades. El viaje, a todas vista inoportuno, del Gendarme Nahuel Gallo a Venezuela, esta rodeado de muchas circunstancias extrañas, que además, oscuros intereses se encargan de tergiversar en favor de determinadas ideas políticas.
Para conocer en profundidad las crisis políticas y económicas, hay que recurrir a análisis sinceros de sus historias de varias décadas atrás, donde la verdad histórica se "escurre" por las grietas del relato con el objeto de disfrazar la realidad. Solamente la República de Bolivia supera a Venezuela en sufrir intentos de golpes de estado a través de distintas maneras, ya sean militares, fraudulentos, financieros, etc.
2 comentarios
Leticia
Así, estos de derecha ensucian a las personas y después no son capaces de reconocerlo y pedir perdón. En Argentina están haciendo lo mismo con CFK, y cuando se descubran todas las mentiras de los fiscales y jueces, seguro que nadie va a pedir perdón. Pero todo el daño que hicieron y hacen ¿Cómo se repara? ¿Quién va a limpiar la imagen de Cristina, que tantos ensuciaron? Así son los de derecha, y encima muchos se dejan engañar y los votan….
Petróleo crudo para todos
Colombia gobierna Venezuela, también lo hace con México por obvias razones mientras los líderes que manejan venezola todos viven en fortalezas llamadas palacios mientras que la pobreza es más brutal a cada hora.(Quien diga que es país antiimperialista miente)-China, Irán, Rusia, EE UU, incluso Cuba quiere continuar recibiendo crudo caribeño y mantener sus países en marcha. Hace unas horas un grupo de militares cubanos fue la guardia pretoriana de Maduro y sufrió su caída.
Hoy Venezuela es marioneta de China, Irán y Rusia porque esos paises invirtieron muchos miles en millones de dólares para hacer que el crudo no se detenga mientras les sea vendido a estos pises, el cual Brasil también toma una parte importarte de aquel presiado oro negro de Maduro.
El poder que ayer rodeo a Maduro hoy negocia su futuro frente a EE UU